Tomar la delantera

La naturaleza una vez más nos toma la delantera y eso de programar partos o “congelar” la vida de un preembrión ya lo hacían y lo hacen, sin ni siquiera pensarlo, algunas especies de animales como los mustélidos (martas…), y al parecer también algunas osas.

La “implantación diferida”, nombre con el que se conoce esta extraordinaria capacidad de retrasar el parto, sin ayuda de nadie, consiste en acoger un ovulo fecundado o zigoto en su seno sin que éste se desarrolle.

El futuro embrión permanece en estado latente, dentro de las hembras, hasta que las condiciones externas sean más propicias para el parto y cuidado de la prole.

Así por ejemplo en el caso de la Marta, el celo ocurre en verano (junio-agosto), pero la implantación del cigoto está diferida siete meses y el blastocisto no se implanta hasta febrero o marzo, que es cuando comienza la verdadera gestación.

Si las condiciones ambientales no son las adecuadas éste puede incluso reabsorberse, informa el Museo de Ciencias Naturales (CSIC) en su enciclopedia virtual de los vertebrados españoles.




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com