Pocos pero fieles. Por Pilar González

Imagen de archivo tomada en Australia de un albatros.EPA/Aleks Terauds/

Rara, rarísima es la fidelidad en el mundo animal, que lo fía todo al instinto de conservación y lo único que cuenta, por tanto, es la reproducción porque el factor decisivo es evitar la extinción.

Pero hay sorpresas: especies dispuestas a vivir a contracorriente, a vivir unidos hasta que la muerte les separe.

Y este parece ser el caso de los fantásticos caballitos de mar  y los legendarios albatros.

Su singularidad les lleva también a practicar vistosos cortejos.

En el caso de los albatros, la danza nupcial, pródiga en posturitas y contoneos, les lleva su tiempo, porque ya se sabe que no es conveniente equivocarse si la pareja tiene que durar toda la vida.




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