Segunda tarjeta roja: la campaña electoral pasa de la Transición Ecológica

Segunda tarjeta roja: la campaña electoral pasa de la Transición Ecológica. Por (*) Valentín Carrera

Segunda tarjeta roja: la campaña electoral pasa de la Transición Ecológica. Por (*) Valentín Carrera

Hace poco tiempo, exactamente el pasado 24 de abril, expresaba en esta misma tribuna de EFEverde “mi decepción y enfado por la absoluta ausencia de los temas ecológicos en los debates electorales” [emitidos por TVE y La Sexta en la penúltima campaña]. “Cien minutos de toma y daca entre los cuatro líderes máximos del país, y ni un solo segundo dedicado a la economía verde, al cambio climático, al calentamiento global y a la peste plástica”, decía entonces, sacando tarjeta roja a los cuatro candidatos.

Solo hubo una mención de pasada ―decíamos entonces― en boca de Pedro Sánchez: “Hemos puesto en marcha un plan nacional integrado de energía y clima que supondrá la movilización de 200.000 millones de euros en recursos públicos y privados y la creación de 350.000 empleos en economía verde”, afirmación que no era del todo exacta, pues según el verificador de El País, “lo que ha presentado España a Europa es un borrador de ese plan”.

Seis meses después, nuestra indigente clase política sigue instalada en la indiferencia verde, como hemos podido comprobar esta semana en el debate a cinco, en el que solo Sánchez, y también muy de pasada, hizo alguna referencia a la Transición Ecológica, la misma noche en la que 11.000 científicos de todo el mundo proclamaban la emergencia climática y los dolorosos efectos que nos amenazan.

Pero ellos, los recandidatos del redebate en estas relecciones, siguen erre que erre con sus matracas rancias, tirándose adoquines a la cabeza: lo de Cataluña como munición principal, la exhumación del dictador ―pero sin tocar su fortuna―, los menores peligrosísimos y los vientres de alquiler. Programa #adoquín, para candidatos con poca cabeza y mucho ombligo, mientras el mundo real combustiona a su alrededor. Tal es el estado de la cuestión verde.

transicion ecologica

© rtve

Que por enésima vez los redirigentes del rePP, reCiudadanos, reUnidas Podemos y reVox no hayan dedicado un segundo de su tiempo para proteger la vida y salvar el planeta, para condenar la plastificación, defender la biodiversidad de los ecosistemas o la sostenibilidad energética, muestra su desdén, ignorancia y desprecio a un eje programático que debería ser sustancial y prioritario. Están más ocupados con el cadáver de Franco que con el cadáver del Mar Muerto, nunca peor dicho.

Decíamos en abril, y redecimos ahora que la Transición Ecológica no está ni se le espera en los programas electorales, analizados por Greenpeace con conclusiones demoledoras. Examinado el cumplimiento de 15 ítems (comercio sostenible, Agenda 2030, descarbonizar la economía; cierre de centrales nucleares y de carbón; incineración, gestión de residuos, etc.), y reflejado el análisis en un semáforo de cinco colores, solo el PSOE aprueba con cinco verdes y diez amarillos. El programa de Unidas Podemos tiene tres verdes, nueve amarillos, tres naranjas. Los demás (PP, Ciudadanos y Vox) no tienen ni un solo punto verde y demasiados incumplimientos en rojo.

Y 11.000 científicos dando la voz de alarma, que se suma a la voz de Greta Thunberg, a la de los habitantes de la Amazonía y a la de millones de personas en todo el mundo carbonizadas, desertizadas e intoxicadas por un malentendido desarrollo industrial insostenible.

Los recandidatos y repartidos que resuspenden en esta recampaña muestran su empatía con Trump, el ignorante (o quizás no sea tan bruto, y sabe muy bien lo que hace y a qué intereses sirve) que sabotea el Acuerdo de París.

El pasado lunes, después de tres horas de redebate cargadas de adoquines ―sin apenas mencionar el cambio climático y el calentamiento global―, me fui al rincón de pensar convencido de que en materia de Transición Ecológica está todo por hacer. Doble tarjeta roja y expulsión directa.

Pero el próximo domingo iré a revotar para plantar cara a los que tienen cabeza de #adoquín y el cerebro en el ombligo. Y, a pesar del pesimismo, iré a votar sin perder la ilusión ni la esperanza: como decían los estudiantes en el Mayo francés, “Debajo de los adoquines, está la playa”. ¡Arriba las ramas!

(*) Valentín Carrera es periodista.

Para saber más:

Greenpeace: Análisis de los programas electorales Elecciones generales 2019.

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