No existe la luz al final del túnel. El #videoblogambiental de @ValentinCarrera

Ayer ya era tarde para la transición ecológica y mañana no existe: exijamos bolsas reciclables y agua del grifo hoy   Parece que algo está cambiando… pero es solo una apariencia. Cuando aún estamos en plena pandemia ―no ya en España, sino a nivel mundial―, comienza a hablarse de la nueva normalidad y del día …

Ayer ya era tarde para la transición ecológica y mañana no existe: exijamos bolsas reciclables y agua del grifo hoy

 

Parece que algo está cambiando… pero es solo una apariencia. Cuando aún estamos en plena pandemia ―no ya en España, sino a nivel mundial―, comienza a hablarse de la nueva normalidad y del día después, dos conceptos fallidos antes de nacer. No habrá nueva normalidad, porque la estupidez humana no tiene cura, ni nos espera un día después ―un alba de gloria― al final del túnel. Viejas supersticiones.

La realidad vieja y terca es que ―a pesar del tsunami planetario del Covid 19― han cambiado muy pocas cosas: los coches altamente contaminantes ya vuelven a circular escupiendo su veneno por la Gran Vía, y en cuanto llegue el frío del invierno, las calefacciones de gasoil tejerán de nuevo la boina tóxica sobre nuestras cabezas, mientras políticos y camareros se afanan por abrir a toda prisa las terrazas y los bares, como si nos fuera la vida en ello. Todo apunta a la vieja normalidad, incluido el modelo de turismo destructivo: el sector clama por volver a los 80 millones de turistas cuanto antes.

Ni un solo cambio estructural: las quejas por el cierre de Nissan no se han transformado en los 8000 millones de Macron para fabricar coches eléctricos; y nadie, ningún gobierno, colegio o supermercado nos invita a consumir menos, sino que todos anhelan recuperar el nivel de consumo, de gasto, de derroche.

No soy pesimista; es la realidad. En medio de este revival de lo viejo ―coches, plásticos, bares, procesiones, toros, playas, verbenas, las Fallas, los Sanfermines y las fiestas de mi pueblo―, solo algunos pasos tímidos apuntan en la buena dirección: tras la aprobación de la ley de cambio climático la semana pasada, el Gobierno aprobó esta semana el anteproyecto de ley de residuos y suelos contaminados, que incluye valiosas novedades, por ejemplo, sobre los plásticos de un solo uso. La ley es tan audaz que a partir del 1 de enero de 2023, quedará prohibida su distribución gratuita. Los amados supermercados y tiendas tienen todo 2021 y 2022 para seguir despachando bolsitas de plástico sin cargo alguno.

Avanzamos, pero muy poco. La nueva ley menciona que todos los bares y restaurantes estarán obligados a ofrecer siempre a los clientes agua no envasada de manera gratuita, pero no pone fecha, con lo que no será efectivo. Francia y el resto de Europa también nos llevan años de adelanto en esto.

Si ni siquiera somos capaces de implantar ya, mañana mismo, en la nueva normalidad, algo tan sencillo, educativo, sano y barato como cambiar las malditas botellas de plástico por agua del grifo, ¿cuánto tiempo tardaremos en asumir que todo llega demasiado tarde? No culpo a este Gobierno ―al contrario, lo felicito: en tres meses ha hecho más por la transición ecológica que los anteriores en 30 años―, solo digo que ayer ya era tarde y mañana no existe. Exijamos bolsas reciclables y agua del grifo hoy.

La primavera avanza.

 

Horizonte Antártida

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Para saber más: Otras noticias sobre incineración en EFEverde




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