Elecciones 26M: en busca de la Agenda Municipal Verde

Elecciones 26M: En busca de la Agenda Municipal Verde. Por (*) Valentín Carrera

Elecciones 26M: En busca de la Agenda Municipal Verde. Por (*) Valentín Carrera

Me llega por la paloma mensajera de wasap un vídeo de seis minutos sobre cambio climático que tienes que apurar casi hasta el final para encontrar la firma de la empresa Acciona y su invitación a propagar en las redes el hashtag #LeydeCambioClimáticoYA.

Lo cierto es que Acciona, además de comunicar muy bien (el vídeo es técnicamente perfecto), es una empresa global comprometida con los ODS y que muestra una cierta preocupación por la agenda verde.

En otro momento quizás convenga analizar la sinceridad de Acciona: con una cifra de negocios superior a 3.000 millones de euros solo en construcción (puentes, carreteras, túneles, puertos) me gustaría saber, por ejemplo, la limpieza y la huella ecológica del cemento que emplean: ¿tal vez alguna que otra tonelada de cemento procede de cementeras incineradoras de neumáticos y basura?

¿Qué cabe esperar el próximo 26 de Mayo de los programas para ayuntamientos, comunidades autónomas y Parlamento Europeo?

Una vez colocado este condón virtual, a modo de preservativo de enfermedades cemento-contagiosas, quiero subrayar la actitud positiva de Acciona y contrastarla con la absoluta desidia, abandono y desinterés de partidos y sindicatos: en entregas anteriores de este blog denunciamos la incuria ecológica de los debates a cuatro (PSOE, PP, CS y UP) en vísperas de las elecciones generales: sumando los dos debates, el cambio climático ocupó medio minuto en una intervención, de pasada, de Pedro Sánchez y cero en el resto de los candidatos. También denunciamos la pobreza verde de los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, en su Manifiesto del 1 de Mayo, celebrado la semana pasada: ni una palabra sobre la transición verde, como si el mercado laboral pudiera ser ajeno o extraño a un modelo de crecimiento ético, limpio y sostenible. Ni una palabra.

Este silencio y desinterés brutal de partidos y sindicatos contrasta con la sucesión de noticias preocupantes sobre el gravísimo estado de salud del Planeta. Cuando no es una noticia de deshielo en la Antártida o de un petrolero cruzando el Ártico, es un informe de la ONU sobre pérdida de biodiversidad y mortandad de miles de especies. La sección de meteorología se ha convertido en una de las más vistas en los telediarios, ante el desconcierto de no saber si estamos saliendo de un verano anticipado o volviendo a un invierno reincidente.

Ya quisieran para sí y sus bases y votantes o afiliados los partidos y sindicatos la mitad de la actitud verde de Acciona, porque de sus proclamas y programas se desprende más bien un cierto aroma rancio, a vieja economía apolillada, a gasoil y carbonilla, a grandes negocios gasoilificados, a pútridas zonas de corrupción y a maraña de intereses creados. En su radar, la nueva economía verde ni está ni se espera.

Con esa mochila cargada de plásticos y humos tóxicos, ¿qué cabe esperar el próximo 25 de Mayo de los programas y candidaturas para los ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y Parlamento Europeo? Confieso mi total escepticismo.

Los ayuntamientos, diputaciones y comunidades que conozco de cerca siguen gastando millones de euros en cemento mientras regatean cuatro euros a la educación o a la cultura, y muchos de sus alcaldes no sabrían explicar qué es una energía sostenible. Y no hablo solo de alcaldes del PP: la ignorancia ecológica es transversal.

No quiero generalizar esta percepción porque en España hay 8131 municipios y también me consta que hay alguno modélico —en este blog hemos hablado de El Boalo, en la sierra del Guadarrama, por poner un ejemplo, y otros muchos—, pero la musiquilla electoral que está empezando a escucharse no me gusta un pelo.

Asumo como responsabilidad personal observar y vigilar la calidad verde de los programas y candidaturas que concurran en mi ayuntamiento, amenazado por un basurero de Toysal en una vieja cantera abandonada; pero ojalá miles de votantes controlen, cada cual en el suyo, los programas y candidaturas de los restantes 8130 municipios. Donde haya un alcalde viejuno o una concejala de obras y cementos que sigan prometiendo asfaltar pistas rurales, pavimentar aceras por las que no transita nadie y colocar farolas en pueblos desiertos, el único voto que merecen es un voto de censura.

La situación es de emergencia (no porque lo diga yo, lo acaba de afirmar la ONU en un informe contundente): busquen los programas sostenibles y las candidaturas verdes, exijan a los candidatos que se posicionen en cada debate local sobre la incineradora, la depuradora, el basurero, el plan forestal, la boina irrespirable, el tráfico y la peatonalización, la recogida selectiva de basura, los huertos urbanos, los plásticos y los plásticos y los plásticos.

No hay ningún asunto municipal (presupuestos, educación, infraestructuras, lo que sea) que no esté atravesado medularmente por el cambio climático y la destrucción de vida en el Planeta. Los ODS de la ONU (Objetivos para el Desarrollo Sostenible) no son una entelequia lejana y distante: para cada uno de los ODS hay una concreción local necesaria y urgente en tu propio municipio y en tu propia casa. El próximo jueves empieza una campaña crucial: con claridad y sin medias tintas, exijan la Agenda Verde Municipal. ¡Arriba las ramas!

(*) Valentín Carrera es periodista.

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