El cambio climático y las civilizaciones (I). José María Cernuda

Nubes y una gran capa de polución se puede ver desde una altura de 2.500 metros de altura, en St. Peter, (Suiza) en 2010. EFE/Arno Balzarini

Autor: José María CernudaLa existencia de un cambio climático acelerado cuyos efectos sentimos y podemos comprobar sin necesidad de que los especialistas nos lo confirmen, no admite ninguna duda. Tan solo con revisar fotografías que prueban el más que evidente y progresivo deshielo de los polos y el retroceso de los glaciares, las noticias que se …

20 abril 2010 16:29:13 SUIZA NATURALEZA
Autor: José María CernudaLa existencia de un cambio climático acelerado cuyos efectos sentimos y podemos comprobar sin necesidad de que los especialistas nos lo confirmen, no admite ninguna duda. Tan solo con revisar fotografías que prueban el más que evidente y progresivo deshielo de los polos y el retroceso de los glaciares, las noticias que se repiten año tras año sobre sequías prolongadas, y la irregular y muchas veces desastrosa distribución de las lluvias que difuminan el paso de las estaciones como las habíamos estudiado y conocido (¡ya no hay otoño!, ¡la primavera nunca llega!, ¡pasamos del frío riguroso al calor mas insoportable!), los cambios en la circulación del agua de los océanos y en su nivel de salinidad, y demás “irregularidades”, no son ninguna novedad en el planeta que habitamos. Tampoco nosotros, los humanos, los que vivimos en esta época, somos los primeros y los únicos que padecemos y vamos a padecer las consecuencias de todas estas “anomalías” que, en el fondo, no lo son tanto.En tiempos pasados, cuando el impacto del ser humano en el Planeta no se hacía sentir de esta manera tan apabullante como la de hoy y pasábamos mucho más desapercibidos por nuestra imprescindible integración en la Naturaleza, con la que convivíamos, quienes entonces existían, ya fueran plantas, animales o humanos, también estuvieron expuestos a cambios climáticos más o menos intensos y de duración indeterminada, que ocasionaron desde las extinciones de muchas formas de vida, hasta la adaptación de las sobrevivientes y el nacimiento de otras que hacían el relevo a las que no podían subsistir por esa falta de adaptación.

Ya comentábamos que el conocimiento de todo lo relacionado con el cambio climático era muy reciente, incluso tuve el atrevimiento de citar a Rachel Carson como la primera científica que utilizó esta expresión a finales de los años 50 del siglo pasado. Pero lo poco que hoy se sabe tiene su origen y su fundamento en los descubrimientos de lo que sucedió en el pasado más remoto.

Las eras geológicas en las que se suele dividir el tiempo de la Tierra, también permanece en constante cambio. Cada nuevo descubrimiento hace que las divisiones y clasificaciones se multipliquen gracias a que se comprueba la existencia de algún acontecimiento, normalmente en forma de trágico cataclismo que, además, con las nuevas tecnologías puede datarse con mucha exactitud. El cine ya nos ha enseñado cómo puede probarse qué sucedió en épocas remotas examinando las calas en los terrenos en los fondos de los mares o en el hielo de los polos y de los glaciares. Es curioso que el cine trate toda esta materia dentro del género de catástrofes, donde siempre comienzan con el descubrimiento de pruebas en el pasado que fijan cómo va a terminar el futuro ¡y la película.!

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Ley y Clima, 20 de mayo de 2010




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