3.- El Ambiente en el Camino hacia las Ciudades Sostenibles. Por (*) J. Carlos Garcia

3.- El Ambiente en el Camino hacia las Ciudades Sostenibles. Por (*) J. Carlos Garcia

De acuerdo a las Naciones Unidas, en la actualidad el 54% de la población mundial vive en ciudades, con proyecciones que indican que este porcentaje llegara al 65-70% para el año 2050. Bajo este panorama, la planificación y manejo de áreas urbanas se ha convertido en uno de los más importantes retos del desarrollo sostenible en el siglo XXI.

La primera gran conferencia de la ONU sobre los asentamientos humanos tuvo lugar en Vancouver, Canadá, en 1976. La segunda conferencia se desarrolló veinte años después, en junio de 1996, en Estambul, Turquía. Veinte años más tarde se desarrolla la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, que tiene lugar en Quito, Ecuador, del 17 al 20 de Octubre del 2016. En esta conferencia se analizará y aprobará la Nueva Agenda Urbana (NAU), la cual definirá una nueva estrategia global sobre urbanización para los próximos 20 años. La NAU, por ende, se convierte en una de las principales herramientas para asegurar el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y de los 17 objetivos y 169 Metas de Desarrollo Sostenible allí planteados.

Desde el año 2000 aumentaron emisiones un 38 por ciento. EFE/Bei Feng

Desde el año 2000 aumentaron emisiones un 38 por ciento. EFE/Bei Feng

Hay varios aspectos ambientales de la NAU a resaltar, entre ellos: la inclusión de objetivos de movilidad sostenible y la búsqueda de modelos de desarrollo bajos en carbón; el compromiso para asegurar ecosistemas saludables, con especial énfasis al agua y a los recursos naturales; asegurar el compromiso político para el desarrollo urbano sostenible, la planificación territorial, y la dotación de infraestructura y servicios básicos; la necesidad de establecer y conservar espacios naturales para el bienestar y la salud humana; y, asegurar acciones concretas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), limitando el incremento de temperatura global a 1.5 grados. Para lograr esto es necesario priorizar acciones en varias líneas, entre las cuales destaco cuatro: agua, desarrollo urbano, cambio climático y energía limpia, y consumo y producción sostenible.

En relación al agua, nuestro objetivo es lograr el manejo integrado del recurso, mejorar eficiencia en uso y tratamiento, y minimizar la contaminación. Para esto debemos generar e implementar regulaciones y políticas para proteger las fuentes y cuencas de agua, disminuir la contaminación, manejar y tratar las aguas residuales de las ciudades y centros urbanos, conservar y restaurar los páramos y las cabeceras de cuencas prioritarias, así como desarrollar iniciativas de gestión integral de recursos hídricos para garantizar las funciones ecológicas, los servicios ambientales, y la demanda humana.

Foto: larena para @deunvistazo de @efeverde

Foto: larena para @deunvistazo de @efeverde

En cuanto a desarrollo urbano, la meta es reducir la huella humana con énfasis en la calidad del aire, mejorar el manejo de desechos, el desarrollo de sistemas alternativos de transporte, los espacios verdes, y la planificación territorial. Para esto es necesario fortalecer los esfuerzos para conservar y proteger las áreas núcleo, los hábitats y paisajes de especies prioritarias y asegurar su conectividad, lo que permitirá reducir los conflictos humano-ambiente. También debemos implementar buenas prácticas ambientales en todos los niveles, con énfasis en reducir la huella humana y el consumo de agua, energía, la generación de desechos, y la contaminación del aire. Para lograrlo deberemos reforzar los proyectos y programas que aseguren el manejo de aguas residuales, y el desarrollo e implementación de rellenos sanitarios y centros de reciclaje que funcionen con estándares óptimos.

En relación al cambio climático y energía, el compromiso de todos debe ser lograr un cambio global hace un futuro bajo en carbono. Este es uno de los mayores retos que tenemos, y para lograrlo deberemos promover políticas y esquemas financieros para fuentes de energía no convencionales, el desarrollo de planes técnicos de gestión de riesgos frente a amenazas climáticas, opciones de movilidad alternativa con eficiencia energética, la revisión de subsidios a los combustibles para redirigidos a la generación de energía renovable, y la innovación para el desarrollo de alternativas de vida bajas en carbono, o idealmente carbono neutras.

El último gran reto será lograr una producción y consumo sostenible. Para lograrlo, nuestro objetivo debe ser mejorar los sistemas productivos, en especial en agricultura, ganadería y acuacultura, reducir la generación de desechos, y cambiar las preferencias del consumidor. Para lograr esto hay varias alternativas, entre las que destacan dos: trabajar de la mano con la industria en procesos de mejoramiento productivo, así como educar y promover un mayor empoderamiento en consumidores y mercados para cambiar patrones de consumo por otros más responsables con el ambiente.

(*) Juan Carlos García, Director de conservación de WWF-Ecuador

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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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