La paradoja continua. Por Remí Parmentier.

La paradoja continua. Por Remí Parmentier.

La primera entrada de este blog se titulaba “Paradojas Balleneras”. Ahora todos los hoteles de Agadir se están vaciando y sigue la paradoja.

La moratoria sobre la caza comercial sigue en pie, pero el dueño de la empresa ballenera islandesa, amparado por su gobierno, ha anunciado que su flota zarpara hoy mismo para capturar hasta 160 ballenas de la especie rorcual común – que de común sólo tiene el nombre ya que figura en laLista Roja, del catálogo de especies amenazadas publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

El santuario ballenero del océano austral sigue existiendo en el papel, pero todo indica que como cada año Japón mandará allí su flota, lo cual es una aberración. Como apunta Richard Black de la BBC en su último reportaje de Agadir publicado anoche, si hubiésemos llegado a un acuerdo, Japón habría aceptado limitar su captura a 150 rorcuales aliblancos (una especie relativamente abundante en la Antártida porqué, dado su tamaño pequeño, no era diana privilegiada en los viejos tiempos de los balleneros que preferían ir a buscar la ballena azul y otras especies de mayor tamaño). También habrían aceptado dejar de importar la carne de ballena de Islandia y Noruega, y se habría cerrado el único mercado de los balleneros de estos dos países. Pero ahora, dada la ausencia de acuerdo, todo hace prever que Japón volverá a intentar cazar 935 ballenas al año en el santuario austral, incluida por lo menos una especie amenazada.

Conservación de las ballenas

La buena noticia sin embargo es que algunas poblaciones y especies de ballenas empiezan a mostrar señales de recuperación, y que el llamado uso no-letal de las ballenas (el avistamiento con fines turísticos y científicos) está llamado a seguir creciendo. Es importante subrayarlo, porque hay que mostrar que tres décadas de esfuerzos para la conservación de las ballenas no han sido en vano, pese a las apariencias.

Algunas ONGs califican de victoria el derrumbamiento de la negociación. Otras, como Greenpeace, WWF y Pew tienen una posición mucho más sobria y realista. Geoffrey Palmer, el ex-Primer Ministro de Nueva Zelanda, que ha representado a su país en la CBI desde 2002 hasta ahora, ha dicho en voz alta a la BBC lo que muchos dicen en vez baja, que las ONGs que han saboteado la negociación no entienden mucho lo que pasa. Y como dice el New York Times en su blog de energía y medio ambiente esta mañana: “la Historia juzgará quien tenía razón esta semana […] Lo que es seguro es que los mamíferos más grandes de los océanos no están mejor protegidos ahora que antes de la reunión”.

A Geoffrey Palmer también le he oído decir muchas veces que el nudo ballenero es más difícil de desatar que el del desarme nuclear. Ban Ki-Moon acaba de pedir a Geoffrey que presida la investigación internacional sobre los recientes enfrentamientos entre el ejército israelí y los buques humanitarios frente a la franja de Gaza. Deseémosle suerte.

Joji Morishita, el negociador jefe de la Agencia de Pesca de Japón me comentaba ayer que va a iniciar un nuevo periodo de reflexión en Tokio.

Creo que todos sin excepción debemos reflexionar.

Con ocasión de esta última crónica desde Agadir, quiero agradecer a Arturo Larena y a todo el equipo de EFEverde su hospitalidad. También dar mi reconocimiento a Cristina Castro, mi colaboradora española que ha solucionado todos mis galicismos en cada borrador.

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Redacción EFEverde
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