Rio+20-1, por Rèmi Parmentier

La cuenta atrás empieza esta semana. Exactamente dentro de un año todos los ojos y oídos estarán en Rio de Janeiro. Allí se celebrará laConferencia Rio+20 del 4 al 6 de junio de 2012.

La cuenta atrás empieza esta semana. Exactamente dentro de un año todos los ojos y oídos estarán en Rio de Janeiro. Allí se celebrará laConferencia Rio+20 del 4 al 6 de junio de 2012.

Mientras observamos como el año pasado el mundo ha marcado un nuevo record de emisiones de CO2, a menos que nos despertemos, habrá poco que celebrar al año que viene, vigésimo aniversario de la Cumbre de la Tierra, dónde se produjo la adopción del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Basta con leer el Artículo 2 del Convenio para darse cuenta cómo nos hemos alejado en veinte años del compromiso:

El objetivo último del presente Convenio y de todo instrumento jurídico conexo que adopte la Conferencia de las Partes, es lograr […] la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.

El economista jefe de la Agencia de la Energía de la OCDE advierte que se está alejando la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 2ºC, umbral por encima del cual ocurrirá un cambio climático global catastrófico según el Panel intergubernamental sobre Cambio Climático.

Hace 19 años el entonces Presidente de Estados Unidos, George H. Bush se bajó de su avión en Rio diciendo que no aceptaría ninguna negociación que conllevara “cambios en el estilo de vida estadounidense”, y desde entonces no sólo el mundo occidental ha continuado consumiendo los recursos del planeta como si tuviésemos dos más a nuestra disposición (o a disposición de nuestros nietos), pero – como consecuencia del rechazo a cambiar nuestras pautas de consumo – millones de ciudadanos de países emergentes (emergidos, diría yo) han adoptado lamismas pautas insostenibles. Y así quedan las cosas: el mes pasado en Nueva York la decimonovena sesión de la Comisión del Desarrollo Sostenible no alcanzó un acuerdo para la adopción de un tímido programa de 10 años para favorecer el consumo sostenible. Cuando se marcharon con las manos vacías la madrugada del 14 de mayo, no sé si los delegados planeaban volar al Planeta B y al Planeta C que nuestros nietos necesitarán a este ritmo…

Ante este panorama sombrío, ¿qué podemos hacer?

1. Movilización pública:

El resultado de Rio+20 dependerá en parte de la voluntad de los gobiernos de participar a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno (tal y como les insta la resolución de la Asamblea General de la ONU adoptada en Diciembre de 2009 para lanzar este proceso). A su vez, la barra de medir de Jefes de Estado y de Gobierno para decidir su participación depende del estado y del contenido del paquete de negociación antes de la conferencia. Y éste dependerá del estado de movilización de la sociedad civil, de cuya participación, depende también en parte el nivel de ambición y la amplitud del paquete de negociación. Con este fin, representantes de organizaciones de la sociedad civil española pueden inscribirse para el curso de aprendizaje “¿Como pueden las ONGs influir en los Foros Internacionales?” que impartiremos en el mes de septiembre bajo los auspicios de la Fundación ECODES de Zaragoza y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

2. Responsabilidad empresarial:

Si algo positivo ha ocurrido en los casi 20 años que nos separan de la Cumbre de la Tierra 92 es que existen individuos, organizaciones, sectores y empresas dentro del mundo privado que han sabido ir más allá de la palabras, y que forman parte de la solución. Mientras los gobiernos no se deciden, el sector de la energía por ejemplo, está experimentando una revolución, es el bum de las renovables. Estuve la semana pasada en Bruselas para participar en la conferencia anual del Consejo Europeo de las Energías Renovables. El mensaje y el consenso era muy claro: 12% de renovables en 2010 y 20% para 2020, el objetivo de la Unión Europea debe ser 45% de energías renovables en 2030, y 100% en 2050. Junto con medidas ambiciosas de eficiencia energética, y dejando de favorecer fiscalmente al sector de las energías fósiles y nuclear, esta visión es realista. ¿Van a responder los gobiernos?

3. “Los Reyes desnudos que se visten”.

En el lenguaje común, se suele hablar de “líderes” cuando se habla de los Jefes de Estado y de Gobierno. Rio+20 es una oportunidad para nuestros “reyes desnudos” de recobrar algo de dignidad ante las generaciones futuras, iniciando ya el cambio de rumbo. Porque, si vienen con las manos vacías, ¿creen realmente que la Historia se lo perdonará?

Remi Parmentier

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Rémi Parmentier
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