Antes del Renacimiento. Por (*) Rémi Parmentier

Remi Parmentier en EFEverde

Cuando yo estaba involucrado entre 1975 y 1982 en la Campaña para prohibir la caza comercial  de ballenas, nuestro eslogan favorito era “¡Los arpones en los museos!” Así que me emocione mucho el mes pasado cuando encontré en el acuario de La Coruña el cañón-lanza-arpón del IBSA III, uno de los buques balleneros que habíamos parado en 1980 …

Cuando yo estaba involucrado entre 1975 y 1982 en la Campaña para prohibir la caza comercial  de ballenas, nuestro eslogan favorito era “¡Los arpones en los museos!” Así que me emocione mucho el mes pasado cuando encontré en el acuario de La Coruña el cañón-lanza-arpón del IBSA III, uno de los buques balleneros que habíamos parado en 1980 mientras mataba rorcuales comunes, unas ballenas en peligro de extinción, cuando yo era el coordinador de campañas a bordo del Rainbow Warrior.

El Rainbow Warrior en el puerto de Auckland, tras el atentado

El Rainbow Warrior en el puerto de Auckland, tras el atentado. EFE/John Miller/ Greenpeace

Treinta y dos años separan  la foto del mes pasado (arriba) en el museo del acuario, de mi retrato en blanco y negro (abajo) en la cubierta del Rainbow Warrior en medio del Océano Atlántico. IBSA III, el buque ballenero en la foto en blanco y negro formaba parte de una flota de cinco buques arponeros propiedad de una empresa cuyo negocio consistía en matar grandes ballenas durante su migración, aproximadamente a 170 millas de las costas de Portugal y Galicia. Después de arponearlas, los buques balleneros remolcaban las ballenas muertas (en general tres a la vez) hacía dos factorías costeras (una en la Costa da Morte, otra en laRía de Vigo) dónde la carne era cortada, empaquetada y congelada bajo la supervisión de unos operadores japoneses; de vez en cuando un buque congelador japonés llegaba a Vigo para embarcar la carne y llevársela al Japón.  Habíamos decidido centrarnos en la flota española porque estaba en la lista de balleneros piratas – mataban tantas ballenas como podían, con tantas prisas como era posible, e ignoraban completamente las reglas establecidas por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) – y también porque, ya terminada la dictadura del General Franco, España esperaba entonces acceder a la Comunidad Europea. Así que pensamos que si les avergonzábamos, España podía ser la primera ficha de domino en caer de entre un grupo de unos diez países balleneros que obtenían grandes beneficios (muchos yenes) matando a las últimas grandes ballenas. Y eso fue lo que pasó dos años más tarde: en 1982, en la reunión de la CBI, España inclinó la balanza en el voto crucial con el que se adoptó la moratoria mundial sobre la caza comercial de ballenas. La industria ballenera española fue eliminada paulatinamente en un plazo de tres años, y ahora el cañón-lanza-arpón del IBSA III figura en el museo del acuario de La Coruña como testigo de una era remota.

RW Spain 1980 Remi harpoon outlined

Escribo esta historia hoy porque las Naciones Unidas han designado el 22 de mayo como Día Internacional de la Biodiversidad  y lo dedican este año a la Vida en el Mar.  Por supuesto también este año es  el 30 aniversario de la adopción, en 1982 por la CBI, de la moratoria sobre la caza comercial ballenera. La campaña para acabar con la matanza comercial de ballenas es una historia muy antigua todavía recordada como un hito del movimiento ambientalista. Esencialmente, era la  batalla de unos activistas muy decididos y con fuerte voluntad  contra un grupo internacional de hombres de negocio de la vieja escuela incapaces de ver que los tiempos estaban cambiando.

El origen de la campaña para la moratoria se encuentra en la Recomendación 33 de la primera Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente que tuvo lugar en Estocolmo en junio de 1972. En plena preparación de la Conferencia Rio+20 del mes que viene (Estocolmo+40, en realidad),¿deberíamos preguntarnos qué mandar a los museos esta vez?  ¿Las perforadoras y refinerías de petróleo? ¿Las artes de pesca no selectivas y destructivas? ¿Los proyectos de biodiesel insostenibles que afectan a la seguridad alimentaria y al medio ambiente? ¿Los viejos reactores nucleares, algunos de ellos en áreas de actividad sísmica? ¿Los buques con banderas de conveniencia que eluden las normativas financieras, sociales y ambientales?…No cuentes con los gobiernos para acordar una lista en Río. Aunque solamente con que pusiesen sus palabras en práctica ahora y dejasen de apoyar con subsidios públicos las industrias ambientalmente nocivas,  para nuestros hijos podría significar la diferencia entre vivir en un mundo de horrores ambientales, o al contrario, contemplar los horrores ambientales del pasado en los museos. ¡Que empiece el Renacimiento!  

 Agradecimiento especial a Miriam Montero y Marta Cavallé de la Fundación Lonxanet para la Pesca Sostenible por organizar mi visita al Acuario de La Coruña, a Francisco Franco del Amo, Director Técnico del acuario por su calurosa bienvenida, y al fotógrafo de Greenpeace Pierre Gleizes por mandarme las dos fotos de 1980 incluidas para ilustrar este artículo. En su  entretenido libro recién publicado “Rainbow Warrior mon Amour” (en Francés), Pierre describe “como una historia de Tintin” el primer viaje que  hicimos juntos a España; ¡Desde luego! 

 Para conocer el estado actual de la política ballenera, puedes descargar el diálogo de Rémi con el negociador jefe del Gobierno japonés en la Comisión Ballenera internacional (2011)    

RW 1980 Spanish whaling

Rémi Parmentier

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