Tres motivos por los que las empresas familiares llevan la sostenibilidad en su ADN. Por (*) Carlos Tejedor Lázaro

Esta semana concluye en Glasgow la COP26, la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre cambio climático, una cita del multilateralismo climático que ningún gobierno, organización o gran empresa se quiere perder.

Es un marco en el que las compañías multinacionales suelen hacer importantes anuncios sobre sus iniciativas medioambientales. Y es que, si hablamos de sostenibilidad, son las grandes corporaciones las que nos vienen rápidamente a la cabeza como los casi únicos actores empresariales en la lucha contra el cambio climático o la preservación de la biodiversidad. Nada más lejos de la realidad.

De hecho, esto es lo que se puso de manifiesto la semana pasada mucho más cerca de nosotros, concretamente en Pamplona. Es en esta localidad donde se celebró el XXIV Congreso Anual del Instituto de Empresa Familiar, encuentro al que tuve la suerte de acudir en representación de Grupo Tejedor Lázaro, compañía familiar que agrupa los grupos Derwent y Dibaq.

Bajo el título “Trabajamos por una sociedad mejor”, en el encuentro pude escuchar numerosas voces y testimonios de empresarios que, fuera de la lupa, llevan años apostando por la sostenibilidad desde sus compañías y, por ende, ayudando a crear una sociedad mejor, más consciente y responsable. Me llamó la atención comprobar como todos tenemos algo en común: la sostenibilidad estaba en nuestra visión empresarial mucho antes de que esta necesidad se hiciera tan urgente y estuviera de forma generalizada en los medios. A menudo, la sostenibilidad estaba presente en la forma de gestión empresarial de nuestros antepasados. ¿Eran acaso unos visionarios? No, la respuesta es mucho más sencilla y se debe a tres razones intrínsecas a nuestra esencia de empresa familiar.

En primer lugar, a diferencia de otro tipo de organizaciones, a las empresas familiares nos mueve querer mantener el legado familiar por encima de todo. Esa motivación nos lleva a pensar y trabajar en el largo plazo y en pensar en las generaciones futuras, requisito imprescindible para que la apuesta por la sostenibilidad sea real. De hecho, el concepto de desarrollo sostenible se define como la forma de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas propias.

En segundo lugar, esta apuesta debe partir del profundo convencimiento de la máxima dirección, un convencimiento que es necesario que cale en los accionistas. Hoy en día disponemos de numerosos estudios que confirman que apostar por la sostenibilidad hace los negocios más rentables, pero hasta hace nada la determinación del propietario era casi el único argumento. En esta línea, durante el congreso se habló de la importancia del propósito en la empresa familiar, que en el caso del Grupo Tejedor Lázaro tiene nombre propio (“Compromiso y pasión”) y con el que expresamos que sentimos que lo auténtico inspira Nuestra Vida y nos emociona compartir este Legado con el mundo”.

La última razón responde al cómo trabajar por una sociedad mejor es trabajar por hacerla más sostenible. Aquí las empresas familiares tenemos mucho que decir; históricamente hemos sido motor de generación de empleo y fuente de riqueza en nuestras comunidades. Así se puso de relieve en el congreso con dos datos abrumadores: las empresas familiares representan en España el 57 % del PIB y el 67% del empleo privado. Pero es que no solo luchamos por mantener los puestos de trabajo que creamos, también apostamos por el desarrollo del talento, por fomentar un conjunto de valores que nos hagan mejores como organización y como sociedad. Y lo hacemos de manera natural. Porque quien un día pone en marcha un proyecto empresarial familiar decide hacerlo con lo mejor de sí mismo, para que su actividad profesional tenga un impacto positivo.

En nuestro caso, además, nos gusta pensar que la alimentación animal -y más concretamente la acuicultura- es necesaria para asegurar la alimentación de una población creciente y evitar la sobreexplotación de los mares que de otra manera acabaría con ciertas especies y rompería el ecosistema marino.

Confiemos en que la cita de Glasgow sea un revulsivo para las grandes compañías, quienes sin duda pueden abrir camino dada su notoriedad. Pero confiemos también en que gobiernos y sociedad en general tengan presente que, si la sostenibilidad es mirar al futuro, las empresas familiares pueden y deben jugar un rol clave.

Carlos Tejedor Lázaro, presidente ejecutivo de Grupo Tejedor Lázaro

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

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