Transición agroecológica y ganadería extensiva: España ya no puede esperar. Por (*) Massimiliano Patiermo (IIDMA)

Transición agroecológica y ganadería extensiva: España ya no puede esperar. Por (*) Massimiliano Patiermo (IIDMA)

Transición agroecológica y ganadería extensiva: España ya no puede esperar. Por (*) Massimiliano Patiermo (IIDMA)

(*) Massimiliano Patierno.-  Las dinámicas actuales de producción de alimentos, caracterizadas por un uso intensivo de recursos y un elevado aporte de insumos externos, están vinculadas con la escasez y contaminación de las aguas, el agotamiento del suelo, la pérdida de biodiversidad y la deforestación masiva, además de con elevadas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Llevar a cabo de forma urgente una transición agroecológica es imprescindible en la lucha contra el cambio climático, en especial en un país tan vulnerable a sus efectos como España.

Se necesita una transición a sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles que garanticen la seguridad alimentaria, proporcionen equidad social y económica y conserven la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los cuales depende la agricultura. Además, fomentar la transición agroecológica de nuestro sistema agroalimentario ayudará a revitalizar el medio rural.

Asimismo, es necesario abandonar los modelos de ganadería intensiva y pasar a una producción ganadera extensiva. La cada vez más elevada industrialización de la ganadería está contribuyendo al incremento de las emisiones de GEI y a la contaminación de tierras y aguas por nitratos, entre otros. La ganadería extensiva, y en particular la ecológica, ofrece alternativas factibles a esta situación, ya que se basa en modelos productivos más viables desde el punto de vista social, ambiental y económico. La ganadería extensiva es capaz de garantizar productos de gran calidad, generar empleo y fijar la población rural, garantizar el mantenimiento de muchos paisajes y sistemas de alto valor natural, y proporcionar mayores servicios ecosistémicos.

Foto @arturolarena para @efeverde.

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Muchos profesionales del sector coinciden en la necesidad urgente de tomar medidas y adoptar políticas orientadas a alcanzar una verdadera transformación. Es necesaria una reorientación de las políticas existentes y futuras que favorezcan la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles. La futura PAC, el Plan Estratégico Nacional y los Programas de Desarrollo Rural deben ser un pilar de esta transición, así como el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la futura Ley de Cambio Climático, que marcarán la deriva climática de los próximos años en nuestro país. Todos ellos deberán ser ambiciosos en cuanto a objetivos climáticos y medioambientales, y sentar las bases para un verdadero cambio de modelo.

Las barreras financieras se identifican como un obstáculo especialmente relevante que hay que abordar con estas políticas. Se debe asegurar la eliminación de los subsidios que benefician a las explotaciones más intensivas y garantizar el apoyo a la agricultura y ganadería familiar. La falta de conocimiento y formación entre los productores también constituye una dificultad de importancia decisiva y que muy a menudo pasa desapercibida. La desconfianza hacia la puesta en marcha de nuevas prácticas agrarias más sostenibles tiene su origen en el desconocimiento de su efectividad y beneficios a medio y largo plazo. Por ello, la labor didáctica debe ser otro eje fundamental de cualquier política en materia agraria: transmitir los conocimientos y las ventajas que estas prácticas pueden tener en cuanto a costes, producción y calidad de los alimentos es crucial para implicar a los profesionales del sector, lograr que abandonen su desconfianza y hacer que se conviertan en actores claves de esta transformación.

Por último, es necesario destacar también el papel fundamental de los consumidores, ya que resulta esencial reducir el desperdicio alimentario y realizar un cambio generalizado hacia dietas más saludables y sostenibles. Reducir el consumo de carne dentro de unos márgenes ecológicos aceptables y sustituir las proteínas de origen animal por otras de origen vegetal, caracterizadas por una menor huella ecológica, supondría no solo beneficios medioambientales, sino también beneficios en la salud de los consumidores y contribuiría a avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

(*) Massimiliano Patierno, ingeniero ambiental de IIDMA (Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente) y coordinador en España del proyecto europeo EUKI para fomentar la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agrario.

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Creadores de Opinión Verde (@cdoverde) es un blog ambiental colectivo coordinado por  Arturo Larena, director de EFEverde

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