Suelos, los grandes olvidados en las políticas climáticas de la UE. Por (*) Alexandra Farbiarz Mas

Los suelos suelen ser los grandes olvidados en las políticas climáticas de la UE. El Instituto Europeo de Políticas ambientales (IEEP) propone políticas y normativas para que los suelos se protejan y a la vez se conviertan en verdaderos sumideros, contribuyendo de este modo a la adaptación y mitigación climática.

En su documento “Integración del suelo en la política climática de la UE”, el IEEP deja clara la importancia de los suelos para contribuir a los objetivos de reducción de emisiones de aquí al 2030 y de neutralidad climática para 2050.

Los suelos representan el mayor almacén de carbono terrestre en el planeta: contienen 2.500 giga toneladas de carbono, más de tres veces la cantidad de carbono en la atmósfera y cuatro veces la cantidad almacenada en plantas y animales. A su vez:

  • Los suelos eliminan aproximadamente el 25% del carbono equivalente emitido por el uso de combustibles fósiles en el mundo cada año.
  • Los sectores agrícola y forestal son claves para la eliminación de carbono de la atmósfera mediante la captura y almacenamiento en los suelos y en la biomasa. Además, contribuye a la salud de las funciones del suelo y a la producción de productos básicos para nuestra alimentación y para muchos servicios que producen los ecosistemas.
  • El contenido de carbono de los sistemas de cultivo puede ser deficiente, pero las tierras cultivables también representan la oportunidad más importante para aumentar el secuestro de carbono.
  • Si bien los pastizales o herbazales son un sumidero neto de carbono, se estima que eliminan hasta 80 Millones de toneladas (Mt) de carbono en la UE; los campos de cultivo y los pastizales de la UE son fuentes de emisiones netas, liberando alrededor de 75,3Mt de CO2 en 2017. Más concretamente, sólo el 1% de las tierras de cultivo están cubiertas con suelos orgánicos, pero representan el 55% del total de las emisiones de los suelos de las tierras de cultivo. Respecto a las tierras de pasto, el 3% de la superficie cubierta por suelos orgánicos están emitiendo tanto carbono como el 97% de la superficie de pastos de los suelos minerales que están secuestrando carbono.

Es por ello que el IEEP entiende que, habida cuenta que la UE quiere lograr la neutralidad climática en 2050, y que la Comisión ha propuesto el objetivo de reducción del 55% para 2030 respecto a los niveles de 1998, es importante realizar urgentemente la transición de los suelos cultivables como emisores netos a sumideros netos de carbono, lo que podría representar un cambio significativo en las emisiones netas, a cuyos efectos se deberían adoptar:

  • Medidas para aumentar la retención de carbono.
  • Medidas para reducir la pérdida de carbono.

¿Pero cómo llevarlo a cabo?

  1. Preservar lo que tenemos evitando pérdidas, especialmente las grandes reservas de turba y otros suelos con un alto contenido orgánico. Las mayores emisiones de CO2 de los suelos son el resultado del drenaje de los suelos orgánicos. Los factores locales, como los ecosistemas y los factores meteorológicos, tienen un impacto significativo en el carbono orgánico del suelo, lo que significa que las decisiones políticas para mejorar la materia orgánica del suelo deben tomarse a nivel nacional y subnacional, en particular cuando se decide el cambio de uso de la tierra o la forestación. Las iniciativas para preservar los bosques antiguos y los suelos que contienen son particularmente importantes. Por otro lado, también es muy importante evitar la ocupación de suelo innecesaria en los entornos urbanos mediante el reciclado y la densificación del suelo.
  2. Aumentar el secuestro de carbono en donde sea factible. Aumentar las prácticas agrícolas conocidas y probadas que pueden mejorar significativamente la retención de carbono en los suelos, como los cultivos de cobertura, la rotación de cultivos diversificado, los métodos de labranza con un mínimo de perturbación del suelo, la agricultura orgánica, la agrosilvicultura y el uso de más materia orgánica en el suelo. También el cierre de los ciclos de los nutrientes es importante porque además significa reducir la demanda de insumos de fuentes finitas y de alto consumo energético. La agrosilvicultura también puede contribuir, por ejemplo, añadiendo capacidad fotosintética adicional a la tierra y proporcionar beneficios y sinergias ambientales, por ejemplo, evitar la erosión, mejorar la biodiversidad, almacenar carbono y regular el agua.
  3. Adaptación para mejorar los sumideros de carbono. La buena calidad de los suelos y las prácticas sostenibles de gestión del suelo son muy importantes para la adaptación climática. La estructura de los suelos sanos ayuda a absorber el agua, reduciendo las inundaciones y conservando el agua durante las sequías. Los sistemas de raíces de las plantas sanas también ayudan a prevenir la absorción de agua y a reducir su movimiento a través de las cuencas. La erosión es una gran amenaza para la agricultura y los ecosistemas sanos, por lo que su prevención es una prioridad fundamental para la adaptación. El pastoreo adaptativo multiparcela (AMP) como, por ejemplo, de cultivos de cobertura, la limitación de la labranza y la gestión del pastoreo, son igualmente útiles para la adaptación al clima.
  4. Vigilancia para seguir los progresos y comprender los cambios. La acción normativa en la esfera de los suelos adolece de un problema de datos incompletos e insuficientes sobre la calidad de los suelos y, en particular, de su vinculación con las prácticas de ordenación agrícola. Además, la respuesta de la vigilancia suele ser lenta. Esto es así, en parte, por el hecho de que los suelos responden con relativa lentitud a los cambios de su gestión, especialmente en lo que respecta al secuestro de carbono. Sin embargo, existen nuevas técnicas de vigilancia y evaluación de los suelos agrarios que podrían desplegarse como parte de la arquitectura de las políticas de la UE y de los Estados miembros, y que podrían mejorar notablemente la situación, especialmente si se vinculan sistemáticamente a la comprensión de las prácticas de gestión agrícola que se están desplegando.
  5. ¿Distinguir entre emisiones negativas, sumideros y reducción de emisiones? La dependencia de los sumideros de carbono por sí sola para controlar el cambio climático o compensar a otros sectores, no es suficiente porque su impacto puede invertirse rápidamente. Por consiguiente, las políticas para mantener y aumentar los sumideros existentes deben diseñarse teniendo en cuenta la vulnerabilidad de esos sumideros en el uso de las tierras agrícolas. La claridad entre los objetivos de reducción de las emisiones y la absorción de carbono podría contribuir a fomentar políticas climáticas más activas en relación con el suelo y a fomentar los esfuerzos de mantenimiento. Esto ayudaría a diseñar políticas específicas para cumplir cada uno de los dos objetivos y aumentar la transparencia y la eficacia.
  6. Objetivo claro. Debería fijarse una fecha límite para que los suelos agrícolas se conviertan en un sumidero neto de carbono en la UE. Este objetivo debe reflejar el objetivo general de la neutralidad climática para 2050. Para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, los suelos agrícolas europeos deberían convertirse en un sumidero de carbono lo antes posible.

Suelo y clima: marco estratégico político y normativo para avanzar en los objetivos climáticos de la UE

Actualmente, Reglamento LU-LUCF , Reglamento (UE) 2018/841 de 30 de mayo de 2018 sobre la inclusión de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero resultantes del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura en el marco de actuación en materia de clima y energía hasta 2030, exige que el sector agrícola y forestal contribuya al objetivo de reducción de emisiones de la UE para 2030, mediante la norma de «no débito», que requiere que las emisiones contabilizadas por el uso de la tierra se compensen en su totalidad con una eliminación equivalente de CO₂ de la atmósfera mediante la adopción de medidas en el sector.

La arquitectura de la política climática y la estrategia de la UE deben establecer un marco claro para mejorar el uso de los suelos como sumidero de carbono. Esto es necesario ahora para permitir que comiencen los cambios a largo plazo. En la actualidad, la UE no dispone de un marco jurídico sólido para la política de suelos, pero la nueva estrategia de la UE en materia de biodiversidad   exige una revisión de la Estrategia temática para la protección del suelo e incluye una propuesta de objetivos de la UE en materia de restauración de la naturaleza, en las que se podría dar prioridad a la función de los suelos a efectos de la ambición climática como de la protección de la naturaleza.

La política climática de la UE se enmarca principalmente en la Ley del clima y en el Reglamento de la Unión Energética. Los planes nacionales de energía y clima (PNEC) son los instrumentos centrales de la reglamentación de la gobernanza, que se aplican a todos los sectores de la economía, incluidos los sectores agrícolas y del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (UTCUTS). Están diseñados para establecer objetivos nacionales y políticas y medidas correspondientes para cumplir los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero durante un período de diez años (2021-2030). Los PNEC son, pues, documentos cruciales que establecen la dirección de la política y proporcionan los detalles prácticos de la forma en que los países se proponen alcanzar sus objetivos climáticos para 2030.  A su vez, debe haber un claro vínculo entre los PNEC y los planes estratégicos de la Política Agraria Común (PAC) para garantizar una coordinación y aplicación eficaces.

Y ¿ qué proponen los PNEC de distintos países de Europa respecto a los suelos? Veamos algunos ejemplos:

País Objetivos y Propuestas sobre el suelo de los PNEC
España
  • Objetivos de política de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura con una serie de políticas basadas en el suelo.
  • Objetivos separados para mejorar los sumideros agrícolas y para mejorar los sumideros forestales, incluso mediante medidas relacionadas con el suelo. Se exponen detalladamente estrategias, políticas y medidas como la «Prevención de incendios forestales, incluso con el objetivo de proteger el carbono del suelo», la «Restauración hidrológico-forestal en zonas de alto riesgo de erosión», la «Promoción de la rotación de cultivos agrícolas en tierras de secano», una estrategia nacional de lucha contra la desertificación y la elaboración y puesta en práctica del Inventario Nacional de Suelos.
Alemania
  • Objetivos: intensificación del potencial de almacenamiento de carbono del suelo, enumerando un gran número de medidas, así como la elaboración de una estrategia nacional de cultivo para aplicar esas medidas. Se examina la intensificación del almacenamiento de carbono en diferentes tipos de uso de la tierra, incluidas las tierras de cultivo, los pastizales, los bosques y las turberas.
  • Financiación de un programa de investigación para mejorar la función de sumidero de los suelos y los bosques, elaborar estrategias para reducir la degradación de los suelos y desarrollar explotaciones agrícolas respetuosas con el clima.
Francia
  • Presenta la retención de carbono en los suelos como un objetivo importante, si bien proporciona menos detalles sobre las medidas específicas, se ofrecen ejemplos alternativos, y el documento apunta a la Estrategia Nacional de Bajas Emisiones de Carbono, la actual iniciativa «4p1000, suelos para la seguridad alimentaria y el clima», posibles iniciativas en el marco de la estrategia forestal, y la Estrategia Nacional de Movilización de la Biomasa como medidas específicas hacia este objetivo.
Holanda
  • Objetivos de alto nivel en relación con el suelo, fijando una meta de «producción climáticamente neutra de alimentos y no alimentos» para el año 2050, incluyendo el secuestro de carbono y la reducción de las emisiones de los suelos. Se afirma que «el gobierno central se está focalizando en la gestión sostenible de todos los suelos agrícolas holandeses en 2030, con especial atención a la reducción de las emisiones del suelo y el uso de la tierra (óxido nitroso y praderas de turba)»). Sin embargo, no incluye muchos detalles sobre las medidas específicas que se utilizarán.
Suecia
  • No menciona explícitamente el suelo y es bastante general sobre el papel de la agricultura en la gestión de los suelos. Se esbozan las medidas ya adoptadas en el marco del Programa de Desarrollo Rural 2014-20 y se menciona que el «carbono terrestre» ya está protegido en las reservas naturales. En el documento se examina una estrategia general de protección de los bosques, sin referencia a los suelos y sin muchos detalles.

Concluyendo, urge la necesidad de integrar las políticas de carbono del suelo en estrategias climáticas más amplias, considerar la interacción con otros instrumentos clave, fomentar las sinergias y comprender mejor las contribuciones potenciales y previstas de los suelos a los objetivos climáticos colectivos de la UE.

Si bien algunos aspectos de esta cuestión pueden abordarse mediante los planes estratégicos de la PAC, su integración y su prioridad estratégica más amplia deberían desarrollarse en el marco de la política climática de la UE, que debería identificar claramente la PAC como mecanismo de ejecución. A falta de un enfoque de abajo arriba de los Estados miembros, es evidente que se necesita un marco global de alto nivel para la contribución de la política de suelos a los objetivos climáticos a escala de la UE. Este marco debería abordar los muchos otros problemas de sostenibilidad a los que se enfrentan los suelos, pero también garantizar que la contribución de los suelos a la mitigación y adaptación al clima esté bien planificada y organizada en coherencia con el resto de la arquitectura de la política climática de la UE.

 

 

Alexandra Farbiarz Mas
afarbiarz@terraqui.com
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Comunicóloga, formadora y coach. Licenciada en Sociología por la UB (1997). Máster en Comunicación Científica, especializada en Biotecnología y Medio Ambiente por la Universidad Pompeu Fabra (2000) y Máster en Coaching Personal por la Escuela Coach Creativo (2009). Especializada en mejora de la comunicación para organizaciones y personas, cuenta con más de 10 años de experiencia como responsable de comunicación para entidades públicas y privadas, como divulgadora y como organizadora de eventos técnicos y culturales, principalmente en el sector del medio ambiente.

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

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