Llegó la hora de eliminar aquellos subsidios que perjudican los océanos. Por (*) Ignacio Fresco Vanzini y Lydia Chaparro

peces valor económico

Durante décadas, los océanos fueron considerados una fuente inagotable de comida y recursos. Sin embargo, hoy en día su estado ha cambiado considerablemente. Los ecosistemas marinos se encuentran cada vez más degradados y numerosas poblaciones y especies están en declive como consecuencia de las actividades humanas.

Sobrepesca

Más de un tercio de las poblaciones de peces del mundo se encuentran sobreexplotadas, y varias especies están al borde del colapso. Pero si nos centramos exclusivamente en aguas europeas, la situación no difiere demasiado.

Aunque en la última década se ha registrado una mejora en el Atlántico nororiental, todavía se está lejos de alcanzar la sostenibilidad en todas nuestras aguas, como por ejemplo en el Mediterráneo, considerado el mar más sobreexplotado del mundo.

De allí que la sobrepesca continúe siendo actualmente una de las mayores amenazas que afectan a nuestros océanos, y los subsidios perjudiciales al sector pesquero una de las principales causas de dicha sobreexplotación.

Ayudas financieras

En Europa, y muy especialmente en España, estos subsidios han incentivado la construcción de nuevos buques o la modernización de los existentes para hacerlos más potentes y con mayor capacidad pesquera, o bien se han introducido bonificaciones al gasoil para cubrir el coste del combustible.

Sin embargo, este tipo de ayudas públicas, combinadas con determinadas prácticas pesqueras insostenibles, han amenazado el futuro de la propia industria a la que se pretendía apoyar. En otras palabras, durante décadas se ha destinado dinero público para sobreexplotar los recursos, con un resultado nefasto para el medio ambiente, pero también para la socioeconomía ligada al sector.

Conscientes de este problema, la administración pública y el sector pesquero en Europa han realizado grandes esfuerzos en los últimos años para eliminar la sobrepesca y recuperar la salud de los mares.

Sin embargo, décadas de subsidios perjudiciales han dejado como herencia una flota con una capacidad pesquera superior a los recursos disponibles. Este hecho ha provocado que la situación actual no sólo sea alarmante desde un punto de vista ecológico, sino que también resulta de gran preocupación para todas aquellas personas y comunidades que dependen de unos recursos marinos en buen estado para poder mantener su actividad.

Fondo Europeo Marítimo y de Pesca

Por estos motivos, en el marco de las negociaciones que están teniendo lugar actualmente sobre el futuro Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) −fondo estructural de la Unión Europea (UE) dotado de 6 billones de euros−, resulta muy preocupante que España esté haciendo lobby, junto con otros países europeos, para reintroducir subsidios que contribuirán a la renovación y la modernización de la flota pesquera en Europa, un hecho que volvería a fomentar la sobrepesca en lugar de la necesaria transición ecológica del sector.

Si finalmente se aprobase la reintroducción de dichos subsidios perniciosos, Europa estaría dando un peligroso salto atrás, poniendo en peligro los progresos realizados en las últimas dos décadas, en especial desde el 2004, año en que la UE tomó la decisión de eliminar las ayudas públicas destinadas a la construcción de nuevos buques, como consecuencia de los efectos perjudiciales de este tipo de ayudas sobre el medio marino.

Pero además, desde entonces, la UE ha sido bastante activa en la lucha contra dichos subsidios perjudiciales a nivel internacional, particularmente en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que lleva casi 20 años negociando un acuerdo internacional contra dichos subsidios.

Más recientemente, tras la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015, parecía por fin que el debate sobre este tipo de ayudas había llegado a su fin, puesto que el Objetivo 14 sobre la conservación de los océanos llama explícitamente a los gobiernos del mundo a eliminar los subsidios perjudiciales en 2020. De allí que los intentos de España de reintroducir este tipo de ayudas, en el contexto actual de sobrepesca, resulten inapropiados.

Y más aún cuando existen numerosas evidencias y recomendaciones científicas, así como un amplio consenso social (tal y como demuestra este Manifiesto firmado por más de 145 entidades), que advierten de los efectos perniciosos de este tipo de ayudas públicas.

Además de todo lo anterior, cabe tener en cuenta que el FEMP, cuyo paquete financiero se ejecutará entre 2021 y 2027, tiene como objetivo apoyar la implementación de la Política Pesquera Común (PPC) y por consiguiente promover la consecución de una pesca y acuicultura sostenibles.

La reintroducción de subsidios perjudiciales sería una decisión nefasta teniendo en cuenta los niveles sin precedentes de degradación marina al que nos enfrentamos, una degradación que no solo está asociada a la elevada presión pesquera actual, sino también a los impactos generados por el calentamiento global, la contaminación, la destrucción de hábitats o la pérdida de biodiversidad.

Por ello, promover con dinero público actividades que exacerban estos problemas sería de una elevada irresponsabilidad.

COVID-19

Paralelamente, y debido a la gran crisis económica y social que se prevé como consecuencia de la pandemia de COVID-19, es necesario que la UE y los Estados miembro demuestren un claro liderazgo y aceleren el cambio hacia una transición de la economía que respete los límites del planeta y proteja y restaure los ecosistemas naturales.

Se debe promover una serie de medidas que fomenten una la transición hacia un modelo mucho menos dependiente a los combustibles fósiles y una conversión hacia pesquerías de bajo impacto ambiental.

La pandemia ha puesto de relieve muchos aspectos vitales en el ámbito alimentario y de la pesca, demostrando la importancia de la soberanía alimentaria y de tener unos ecosistemas en buen estado de salud, así como la importancia de tener unas comunidades costeras bien organizadas para proveer de productos frescos y de calidad.

Por ello, las futuras ayudas financieras al sector de la pesca y la acuicultura deben de contribuir a que éstos sean totalmente sostenibles y de bajo impacto, creando empleos duraderos, protegiendo la biodiversidad marina y haciendo que el sector sea más resistente a las crisis futuras, incluyendo las crisis climáticas y de biodiversidad a las que también debemos hacer frente.

 

(*) Ignacio Fresco Vanzini  es consultor en política y legislación marina, y Lydia Chaparro es ecóloga marina de la Fundació ENT.

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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