El estado de la sostenibilidad en España: es urgente un cambio de rumbo. Por (*) Ana Belén Sánchez (Fundación Alternativas)

informe

Uno de los objetivos de la Fundación Alternativas es analizar, reflexionar y hacer propuestas sobre cómo mejorar los niveles de sostenibilidad en España. Entendemos que es un área fundamental para el progreso social, económico y ambiental de nuestro país.

Esta semana presentamos nuestro informe anual sobre el estado de la Sostenibilidad en España que recoge los principales avances y retrocesos que se han dado a lo largo del pasado año en algunas áreas que consideramos clave: energía, política climática, fiscalidad verde, regeneración urbana sostenible, turismo y lucha contra los incendios forestales.

Países europeos

Lamentablemente las conclusiones del Informe no son alentadoras. No sólo no hemos avanzado en prácticamente ninguna de las áreas analizadas, sino que seguimos retrocediendo. A nivel europeo, el Acuerdo de París no ha servido para aumentar la ambición en reducción de emisiones que continúa manteniendo el objetivo de reducción del 40% en 2030 aprobado en 2014.

Ninguno de los países europeos ha aprobado políticas en línea con el nivel de compromiso requerido por París, tampoco España, que se sitúa a la cola en términos de ambición climática. Esta falta de ambición está frenando la transformación real de nuestro modelo de producción y de consumo y el objetivo de lograr una economía circular en Europa continúa siendo un objetivo teórico.

El 75% de los edificios europeos derrocha energía que además es producida en su mayor parte con combustibles fósiles. Los subsidios a los combustibles fósiles sumaron 39 mil millones de euros en 2014 y las subvenciones al carbón incluso han subido desde la firma del Acuerdo de París, a pesar de que se calcula que la quema de este combustible ha causado 23.000 muertes prematuras al año.

Los sistemas fiscales europeos gravan mucho más el empleo que la contaminación (6% del total). La labor de los poderosos lobbies, la falta de conocimiento sobre cuestiones energéticas de la ciudadanía, la falsa creencia de que las inversiones en renovables son caras y la apatía de las administraciones públicas por financiar y concienciar sobre temas ambientales hace que la transición energética esté siendo mucho más lenta de lo necesario para revertir los peligrosísimos impactos del cambio climático.

España

Tampoco tenemos buenas noticias en España. Retrocedemos en lucha contra el cambio climático: las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) crecieron en 2015 (último año en el que se disponen de datos oficiales) debido sobre todo a la quema de carbón para la producción de electricidad. Y lo que es peor, según las previsiones del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente (MAPAMA) las emisiones seguirán haciendo casi un 10% en 2050. Las inversiones en renovables prácticamente se han paralizado en España y miles de empresas y trabajadores y trabajadoras han encontrado en otros mercados internacionales el modo de sobrevivir.

Cada vez son más visibles los efectos del cambio climático en nuestra geografía. Las temperaturas medias no dejan de subir. Se estima que a finales de siglo las temperaturas subirán de media 4ºC en invierno y 6ºC en verano. 2016 ya fue el año más caluroso del que se tiene constancia y la primavera del 2017 ha batido récords de altas temperaturas.

Los expertos avisan que las olas de calor ya no son la novedad si no la norma y ciudades y pueblos de norte a sur de la Península sufren temperaturas para las que no estamos preparados. Las repercusiones en nuestra vida son evidentes: Los incendios forestales asolan la Península Ibérica un año más transformando en cenizas y emisiones de CO2 valiosos ecosistemas, que tardarán décadas en volver a su estado previo al incendio. Los pantanos están secos, los ríos bajo mínimos y ya se están aplicando restricciones al regadío.

Turismo

Tampoco tenemos buenas noticias en términos de sostenibilidad de uno de los principales sectores económicos del país: el turismo que representa alrededor del 11% del PIB nacional y emplea a 2,5 millones de personas. A pesar de ello, no podemos afirmar que el turismo está funcionando como motor de sostenibilidad en el país.

El nuestro ha sido un modelo basado en el crecimiento sin planificación, tremendamente agresor con el entorno, que ha trasformando medios litorales para agrandar playas o construir puertos deportivos afectando irremediablemente a ecosistemas terrestres y marinos.

También el turismo tiene que ver con el proceso de gentrificación experimentada por barrios enteros en ciudades como Barcelona o Madrid, que han expulsado a habitantes y pequeños negocios incapaces de pagar los altísimos precios de viviendas y locales.

Es un modelo de turismo que tampoco funciona a nivel laboral. Cada vez más puestos de trabajo son externalizados, desvinculando de esta forma a los trabajadores y trabajadoras de los convenios laborales del sector, aumentando la precariedad laboral, la pobreza salarial, la carga de trabajo y la economía sumergida. Se calcula que en 2019 el 60% del personal hotelero será ajeno a la plantilla de la empresa.

A pesar de que el número de turistas que llegan a España no deja de crecer y en sólo seis años hemos pasado de recibir a casi 52 millones de turistas internacionales a acoger a 75 millones, nos situamos en el sexto país que menos prácticas sostenibles aplica al sector hotelero a nivel mundial.

Sin embargo, cada vez mayor número de turistas busca destinos donde se cuide más el entorno: el 90% de los viajeros elegiría un hotel sostenible y entre 2014 y 2015 se ha multiplicado por cinco la demanda de destinos sostenibles. Hablamos por tanto de una oportunidad de oro para llevar a cabo una transformación sostenible del sector.

Incendios forestales

Otra de las áreas analizadas es la de los incendios forestales que continúa siendo la historia de una muerte anunciada: el impacto del cambio climático, especialmente en el sur de Europa, se ve agravado por el cese de las actividades del monte especialmente desde los 90, la reducción de las labores de cultivo y pastoreo y la despoblación rural, pero sobre todo ausencia de gestión y plantificación tanto a nivel europeo como español han llevado a muchos bosques al abandono.

Dos tercios de los hábitats españoles están pobremente conservados según el MAPAMA. El 96% de los incendios forestales son intencionados o debidos a una negligencia humana, en cualquier caso, evitables. La modificación de la Ley de Montes del 2015 sólo ha servido para empeorar esta situación: amplía la permisividad para cambiar el uso de terrenos quemados, desregulariza los aprovechamientos forestales y desvaloriza a los Agentes Forestales y Medioambientales. En resumen, otra oportunidad perdida.

Recomendaciones

El Informe incluye algunas recomendaciones para revertir estas tendencias: Necesitamos repensar nuestro modelo de desarrollo que debe integrar tanto los limitados recursos naturales del Planeta como la necesidad de asegurar el bienestar de todos los que lo habitan. La participación pública en la gestión de los bienes comunes (agua, aire, territorio, clima, bosques, energía) debe reforzarse y pensar en la suficiencia como factor fundamental a la hora de repartir los recursos y no en la máxima actual del aumento del consumo como única forma posible de progreso.

Acabar con prácticas contrarias a la sostenibilidad, como la obsolescencia programada, es urgente. Prevenir la producción de residuos es clave. En esta misma dirección, el MAPAMA y las comunidades autónomas deben asegurar que se cumple el objetivo europeo de reutilización y reciclado del 50% de los residuos domésticos y comerciales, muy por encima del 33% de reciclado actual.

Debemos pensar en una Europa 100% renovable en el medio plazo y acordar un objetivo intermedio vinculante del 35% de producción de renovables en 2030. Europa debe jugar un papel fundamental en la aprobación de objetivos vinculantes de fiscalidad verde y aumento de planes de compras públicas verdes.

A nivel español, la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética debe incluir como objetivo la producción 100% renovable en el medio plazo. Fomentar el autoconsumo, electrificar el transporte y cambios drásticos en el mercado eléctrico y la adopción de una Ley de movilidad sostenible son otras medidas urgentes.

Luchar contra el fuego pasa inevitablemente por dar mayor protagonismo a nuestros bosques y aprobar de manera urgente una Política Forestal común que tenga como objetivos el impuso de la gestión sostenible y la protección de la biodiversidad. La prevención debe pasar a un primer plano de la lucha contra incendios, y se deben aumentar las inversiones (ahora están en un 20% del total de los presupuestos sobre incendios, que además no han parado de reducirse).

Finalmente, se debe trabajar por una nueva política de turismo sostenible que busque la diversidad sectorial como base de desarrollo en contra del actual modelo de monocultivo turístico, la protección de los recursos naturales, el respeto a nuestra riqueza cultural e histórica, la participación pública en la toma de decisiones, el respeto de los derechos laborales y la mejora de la gestión ambiental de los equipamientos turísticos.

(*) Ana Belén Sánchez es coordinadora del Área de Sostenibilidad de la Fundación Alternativas.

(Las opiniones vertidas en esta tribuna reflejan exclusivamente la posición de su autor y no pueden ser atribuidas a EFE).

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Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Efeverde Efefuturo

     



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