Sentar las bases de una recuperación económica “verde” después del coronavirus. Por (*) Peter Vis

Como ocurre con todas las medidas de estímulo económico financiadas con recursos públicos, hay que poner condiciones al futuro plan de recuperación económica de la Unión Europea (UE) “post coronavirus”, en concreto para las industrias automovilística, aérea y de renovación de edificios, según explica Peter Vis, exjefe de gabinete de Connie Hedegaard, la primera comisaria europea de Acción Climática, en una tribuna publicada originalmente por EURACTIV.com, socio de EFE.

Vis, quien es actualmente asesor “senior” en Rud Pedersen Public Affairs, es coeditor, junto a Jos Delbeke, exdirector de la Dirección General de Clima (DG Clima) de la Comisión Europea, de un libro sobre el futuro de los ETS. El libro “Hacia una Europa climáticamente neutral, doblegando la tendencia”, se puede descargar gratuitamente en PDF.  

Como ocurre con todas las medidas de estímulo económico financiadas con recursos públicos, hay que poner condiciones al futuro plan de recuperación económica de la Unión Europea (UE) “post coronavirus”, en concreto para las industrias automovilística, aérea y de renovación de edificios, según explica Peter Vis, exjefe de gabinete de Connie Hedegaard, la primera comisaria europea de Acción Climática, en una tribuna publicada originalmente por EURACTIV.com, socio de EFE.

Vis, quien es actualmente asesor “senior” en Rud Pedersen Public Affairs, es coeditor, junto a Jos Delbeke, exdirector de la Dirección General de Clima (DG Clima) de la Comisión Europea, de un libro sobre el futuro de los ETS. El libro “Hacia una Europa climáticamente neutral, doblegando la tendencia”, se puede descargar gratuitamente en PDF.  

Por Peter Vis/Versión en español: Fernando Heller  (EuroEFE.EURACTIV.es) .-  Abogar a favor de un paquete de recuperación económica europeo para después del coronavirus que sea coherente con el “Pacto Verde” de la Comisión Europea es algo ya muy repetido.

Pero, ¿se oirá ese llamamiento? Seguramente si el objetivo de Ursula von der Leyen de lograr una Europa climáticamente neutra en carbono para 2050 se tuviera que apartar del camino en las primeras fases de sus cinco años de mandato, la presidenta de la Comisión Europea –y el Parlamento que respaldó su nominación- perderían toda credibilidad, incluso en el contexto de la crisis por el coronavirus.

Las instituciones europeas han sido criticadas por la respuesta de la UE a la crisis sanitaria. No obstante, el argumento a favor de la cooperación internacional para enfrentar una  pandemia global lo proporciona el propio virus.

Es fácil establecer paralelismos con la crisis climática. La anticipación y la preparación son esenciales. Por supuesto, también hay grandes diferencias, en especial en relación con la velocidad. El cambio climático es una crisis de aparición lenta, pero los efectos son irreversibles para cualquier práctica escala temporal humana. Las respuestas eficaces en ambos casos tienen que basarse en datos científicos, sumando esfuerzos colectivos, y necesitan de inversiones antes de que los peores efectos se hagan sentir.

La economía necesita un impulso, y ahora tenemos una oportunidad de darle forma. Como suele ser común a todas las medidas de estímulo financiadas con fondos públicos, hay que aplicar condiciones. Si no existiera ninguna condicionalidad, sería una deplorable negación de los principios de la buena administración y de una gestión financiera responsable.

Objetivos coherentes con el “Pacto Verde” de la UE

Existe al menos convergencia de ritmos entre la necesidad  de un amplio paquete de estímulo económico justo cuando la transición a una economía neutra en carbono necesitará cada año de cientos de miles de millones de euros de fondos públicos y privados extraordinarios.

Así que ¿cuáles deberían ser los principios rectores de un paquete de estímulo financiero para la (crisis) del coronavirus? Estos deben garantizar que las inversiones financiadas con recursos públicos contribuyen a los objetivos del “Pacto Verde”, al tiempo que crean puestos de trabajo y reactivan la actividad económica. Lo que se busca son inversiones productivas, orientadas al futuro, que sean compatibles con la neutralidad en carbono para mediados de este siglo.

Una “ola de renovación” que reduzca la pobreza energética

Aquí van tres ejemplos concretos que se rigen por esos principios:

En primer lugar, la “ola de renovación” ya prevista en el Pacto Verde Europeo tiene que ser mayor y con mejor financiación que cualquier otra iniciativa anterior. El objetivo deberían ser los edificios existentes en lugar de construcciones nuevas. Una inversión enfocada al rendimiento en las mejoras de los edificios actuales reducirá la pobreza energética y las importaciones de energía de la UE, y tendrán beneficios sanitarios vinculados a la protección de los ciudadanos contra extremos, tanto de calor como de frío.

Ese tipo de ola de renovación creará  puestos de trabajo a escala local y reducirá las emisiones gracias al ahorro energético. Europa ya destaca en la producción de materiales de construcción de alta calidad con grandes capacidades de aislamiento. Si vencemos  al coronavirus, seguramente seremos capaces de poner en marcha una ola de renovación que realmente logre un cambio.

Transporte público o coches de emisiones “ultra bajas”

En segundo lugar, habría que contemplar una (especie) de “Plan RENOVE” para el desguace de vehículos combinado con inversiones en transporte público, que proporcionara beneficios a quienes abandonen sus automóviles y se pasen al transporte público, o, allí donde se reemplazan los coches, que las ayudas sólo se concedan a quienes opten por automóviles sustitutivos que sean de muy bajas emisiones.

El programa de subvenciones debería contribuir a compensar el coste de adquisición de “tickets” de temporada, o compensar el precio más elevado de los coches de emisiones ultra-bajas. Al estimular el uso de ese tipo de vehículos, los fabricantes lograrían con mayor facilidad alcanzar sus estándares de rendimiento de CO2. La mejora de la calidad del aire en las ciudades proporcionará beneficios duraderos para la salud. La inversión en transporte público aumentará su atractivo y creará puestos de trabajo.

Un transporte aéreo sostenible

En tercer lugar, el sector de la aviación ha sufrido un duro golpe por la crisis del coronavirus y hay que volver a ponerlo en pie, pero en una senda de sostenibilidad.

El apoyo económico al sector tendría que llevarse a cabo mediante una creciente combinación innovadora de combustibles sintéticos provenientes de energía renovable sostenible. Ese tipo de carburante es, sin duda, más caro, hasta cuatro veces más que el combustible de aviación convencional, y su disponibilidad es muy limitada (muy por debajo de 1% del combustible  de aviación común). Los pequeños primeros pasos se tendrán que escalonar en el tiempo.

El coste de ese tipo de combustibles sintéticos bajará si se amplía su mercado. Hemos visto que esto sucede en Europa con las tecnologías de energía renovable. Si aumentan moderadamente los precios del transporte aéreo, sería un pequeño precio a pagar por parte de un sector que durante largo tiempo se ha estado beneficiando de exenciones fiscales al combustible y a las ventas. La aviación seguirá siendo un sector crucial para nuestras economías futuras, y también tiene que lograr ser sostenible. Eso no puede hacerse a corto plazo, pero hay que comenzar a preparar ya mismo el camino para lograrlo.

¿Se podrá superar la crisis climática?

Si queremos tener éxito, tanto la crisis del coronavirus como la climática necesitarán planificación, cooperación y compartir soluciones innovadoras. La actual crisis del COVID-19 está provocando enormes dificultades y sufrimientos que requieren respuestas inmediatas. Afortunadamente hay confianza en poder superar esta crisis sanitaria.

No obstante, la crisis climática es a medio y largo plazo, sin que exista la misma confianza en que podrá superarse. Mucho depende de una respuesta global adecuada en el momento apropiado.  Hay que reforzar ya mismo las medidas de mitigación y adaptación.

Si en la gestión del impacto económico de la actual crisis sanitaria podemos también reducir las emisiones y mejorar nuestra “resiliencia” para la crisis climática, saldremos reforzados cuando finalmente ganemos la batalla contra el coronavirus.

(*) Peter Vis, es asesor “senior” en Rud Pedersen Public Affairs, es coeditor, junto a Jos Delbeke, exdirector de la Dirección General de Clima (DG Clima) de la Comisión Europea, de un libro sobre el futuro de los ETS. El libro “Hacia una Europa climáticamente neutral, doblegando la tendencia”.

Esta tribuna se publica simultáneamente en Euroefe, Euractiv y EFEverde.

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 Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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