Río+20 y la oportunidad del momento, por José Luis Blasco (KPMG)

RÍO DE JANEIRO (BRASIL), 16/06/2012.- Un indígena asiste hoy, sábado 16 de junio de 2012, a la Cumbre de los Pueblos, evento paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Rio), en Río de Janeiro (Brasil). El evento empezó el pasado viernes en la ciudad su labor opositora a la Río con debates acerca del "fracaso" de la "economía verde" y en contra de "la mercantilización de la naturaleza". EFE/Antonio Lacerda

Autor: José Luis Blasco, socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG en España Cada vez es más claro para más gente que la crisis actual nos está ofreciendo una situación histórica irrepetible para impulsar un cambio en el modelo de desarrollo. Muchos historiadores económicos nos muestran como, desde hace casi tres generaciones en …

Autor: José Luis Blasco, socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG en España

Cada vez es más claro para más gente que la crisis actual nos está ofreciendo una situación histórica irrepetible para impulsar un cambio en el modelo de desarrollo. Muchos historiadores económicos nos muestran como, desde hace casi tres generaciones en Europa, no hemos sufrido una situación tan difícil durante tanto tiempo. Ni hemos estado tan seguros de sentir que el futuro pasaba por estar y trabajar más juntos y en la misma dirección. En generaciones, tampoco hemos sido tan conscientes de haber vivido por encima de nuestras posibilidades.

En circunstancias en las que occidente vuelve sobre sus propios pasos, parece propicio y lógico no perseverar en los errores, y emprender el camino en una dirección diferente. De acuerdo al diagnóstico, no sólo la parte del mundo desarrollado, sino la globalidad de la comunidad internacional, buscan ahora acuerdos sobre el tipo de cambio que se necesita y a qué velocidad debería producirse. Preguntas que no son sencillas de contestar.

Tras la Cumbre de Copenhague, cita tras cita, el mundo espera acuerdos concretos universales y legalmente vinculantes. Sin embargo, debemos tener claro que éste no es el objetivo de la mayor parte de estas reuniones y menos de la que se celebra en Río estos días. Es cierto que el formato Cumbre en el que se empeña en insistir Naciones Unidas, no hace fácil visualizar avances concretos y rápidos. Reunir intereses locales con un horizonte de legislatura para diseñar el futuro de todos intuitivamente no parece el formato más adecuado.

Sin embargo, las más de 50.000 personas que acudimos a Río en estos días – y espero millones más en todo el mundo- se encuentran esperanzados en poder ver consensos que permitan avanzar. Ver cómo se diseñan iniciativas tangibles que puedan catalizar avances reales y sustantivos, hacia ese nuevo modelo de desarrollo inclusivo y eficiente que las generaciones futuras nos piden que hagamos realidad lo antes posible.

De esta forma, podríamos decir que el primero de los objetivos que se persigue es definir cuál va a ser el set de acuerdos internacionales e instrumentos de financiación que se necesitan para impulsar un modelo general de desarrollo nacional sostenible basado en la creación de puestos de trabajo, la mejora de las condiciones de vida de las personas y la preservación de los recursos.

En segundo lugar, está pendiente la reforma de las instituciones que actualmente tratan de articular la acción internacional en la agenda sostenible. Seguramente, no se llegará al sueño de crear un órgano superior que permita el acuerdo vinculante y rápido de la comunidad internacional sobre asuntos vitales del planeta como el cambio climático, los océanos o el agua -como lo son el Consejo Nacional de Seguridad de la ONU o el FMI-, pero sería un avance aumentar la coordinación, evitar el solapamiento de competencias de la multitud de organismos de NN.UU. que actúan en el ámbito sostenible y abrir canales reales de participación del sector privado más allá de usarlo como sponsor de iniciativas loables.

El tercero, que puede ser aparentemente menos útil, sin embargo, tiene un gran calado y es el diseño de indicadores clave para medir el desarrollo sostenible global -Sustainable Development Goals-. A tres años de cumplirse el horizonte de cumplimiento de los Objetivos del Milenio, se ha pensado – a propuesta del Gobierno de Colombia – que sería una ocasión relevante para renovarlos y ampliarlos. Aunque no creo que salgamos de Río con una definición de objetivos concretos, la idea de trabajar sobre un cuadro de mando global que permita mantener vivo en las conciencias de las sociedades de todo el mundo lo lejos – o cerca – que nos encontramos del futuro que queremos, es clave para tratar de encontrar en cada uno de los habitantes del planeta un aliado para hacer este oportuno cambio una realidad.

Sobre el autor

José Luis Blasco es socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG en España

 




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