Retos del 2021 para las Finanzas Sostenibles. Por (*) María Molina Martín (Gabeiras y Asociados)

Agua. Recurso de archivo de @arturolarena para @efeverde

En estas fechas de balances del año que acaba y previsiones para el año que empezará, parece oportuno revisar el marco de las finanzas sostenibles. Y dado que 2020 mejor dejarlo atrás cuanto antes, nos centraremos en señalar los principales retos que el 2021 plantea a partir de los cambios regulatorios en la materia.

Sin duda, en un análisis más exhaustivo apuntaríamos retos más allá de los aquí señalados; entre ellos, algunos materiales como la incorporación de los aspectos sociales (y su medición) o, incluso, políticos como el seguimiento de los objetivos de emisiones cero… Pero destacaremos a continuación algunos de los principales retos en la implementación por parte de las entidades y derivados del nuevo marco normativo.

En primer lugar, cabe señalar la incertidumbre como principal reto y común denominador al enfrentar cualquier previsión para el nuevo año. Nos referimos aquí a la que afecta a los avances del marco regulatorio de finanzas sostenibles y, en concreto, a los desarrollos técnicos necesarios de normativa en materia de transparencia, la de divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros, ante el retraso en su aprobación, pero debiendo las entidades cumplir con los principios generales a partir del 10 de marzo de 2021. Otros desarrollos también pendientes y esenciales son los estándares técnicos (RTS) de la taxonomía, esenciales para dar efectivo cumplimiento al reglamento general. En otro nivel territorial, el nacional, y más allá del aspecto de transparencia, la incertidumbre afecta también al paquete legislativo español en materia de sostenibilidad pendiente de aprobación: la Ley de cambio climático y transición energética y la trasposición de la Directiva de vinculación a largo plazo de los accionistas, tendrán una incidencia fundamental en el sector financiero.

En segundo lugar, también vinculado a lo estrictamente regulatorio, se destacan los retos derivados del cumplimiento normativo, en tanto que desde el 1 de enero de este año la obligación de publicar información no financiera se extiende también a las empresas de más de 250 empleados. Este, sin duda es un gran reto para las empresas afectadas pero, al mismo tiempo, la respuesta a la necesaria ampliación de información y transparencia, esencial para los objetivos en materia de sostenibilidad. Un nuevo incentivo de este ejercicio de transparencia y, más allá de este, para la mejora del rendimiento ASG del sector productivo podría ser el acceso a los fondos del Plan de Recuperacion y Resiliencia (Next Generation EU).

Como tercer reto, podríamos señalar la integración de los riesgos financieros asociados a la sostenibilidad en el sector financiero. Estos riesgos son más conocidos como “riesgos no financieros” y, precisamente, aquí está el reto: estos riesgos derivados de factores o elementos extra-financieros impactan directamente en el riesgo financiero de los productos asociados y, en general, de la actividad el sector. Por lo tanto, la clave del éxito pasa, en primer lugar, por dejar de considerarlos “no financieros”. Incluso, desde un punto de vista prudencial y como también han apuntado ya los supervisores nacionales y europeos, la medición del desempeño de estos factores ASG en los riesgos se convierte en una tarea imperiosa para las entidades en su avance hacia unas finanzas verdaderamente sostenibles.

Un cuarto reto que se plantea para las entidades financieras y en concreto para el futuro de la inversión sostenible es la adaptación y gestión de las carteras. Es evidente que la normativa referida en el primero de los retos señalados es fundamental para esta adaptación y la alineación de las inversiones con los objetivos de sostenibilidad. Sin embargo, nos referimos aquí a un reto más “material”, el de la incorporación de nuevas metodologías, de la nueva información de los productos y para el asesoramiento (si bien, aquí, volvemos a la necesaria referencia regulatoria y qué ocurrirá con MiFID, IDD, UCITS, AIMFD), en definitiva, a la implementación de los objetivos en los instrumentos que deben cristianizar en realidad la transición a unas finanzas sostenibles.

Y, por último, derivado de todo lo anterior, el que resulta sin duda un reto fundamental: la formación. Nos hemos habituado a hablar de sostenibilidad y finanzas sostenibles pero los últimos cambios, a nivel regulatorio, de compromiso público y privado, así como la integración de aspectos fundamentales como la innovación y digitalización o los introducidos por las nuevas necesidades derivadas de la crisis del COVID19, ponen de manifiesto la necesidad de tener una perspectiva amplia, detallada y permanentemente actualizada que permita una implementación coherente que garantice el éxito en los objetivos.

Desde esta perspectiva, Gabeiras & Asociados, junto con Bolsas y Mercados Españoles (BME), ha puesto en marcha la primera edición de un plan de formación, “Economía y Finanzas Sostenibles”, con un enfoque multicomprensivo del momento transformador que viven nuestra economía y el sector financiero hacia la consecución de los objetivos de sostenibilidad marcados por la Agenda 2030 y los ODS.

Sea como fuere, 2021 nace con grandes expectativas y no lo pueden ser menos en materia de finanzas sostenibles: el nuevo año debe ser un año de impulso y concreción, de avance regulatorio para una mayor seguridad jurídica y, sobre todo, de compromiso definitivo para el cumplimiento de la nueva regulación por parte de todos los actores implicados..

María Molina Martín

Directora del área de Finanzas Sostenibles y Compliance Financiero en Gabeiras & Asociados

 

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un espacio de opinión colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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