El reto de la lata de aluminio: ¿es posible alcanzar una tasa de reciclaje del 100%? (*) Cyrille Vecchi (Ball )

El reto de la lata de aluminio: ¿es posible alcanzar una tasa de reciclaje del 100%? (*) Cyrille Vecchi (Ball )

El reto de la lata de aluminio: ¿es posible alcanzar una tasa de reciclaje del 100%? (*) Cyrille Vecchi (Ball )

(*) Cyrille Vecchi.- Es una de las conversaciones del momento: ¿cómo conseguir envases más sostenibles y respetuosos con el medioambiente? Una pregunta omnipresente en empresas y marcas de todo el mundo que podría contestarse hablando de un envase ya existente. La lata de aluminio se puede reciclar para siempre  independientemente de su color o diseño y, a diferencia de otros envases, sin perder calidad en el proceso. Ocho semanas después de ser reciclada puede dar lugar a otra con las mismas propiedades.

Por estas características, la lata es el símbolo de la economía circular y el envase de bebida más reciclado en el mundo con una tasa del 69%. En Europa este porcentaje asciende hasta el 74% y se acerca en algunos países al 100%. Con estas extraordinarias cifras en mente es oportuno plantearse otra pregunta: ¿qué nos falta para llegar al 100%?

La hoja de ruta para llegar a ese objetivo tiene tres paradas obligatorias: mejorar la infraestructura de reciclaje en la calle, avanzar en la concienciación ciudadana y apostar por el reciclaje real. En primer lugar, reciclar más latas de aluminio pasa por contar con los recursos para ello. En este punto es fundamental tener en cuenta las particularidades del consumo en lata, muy unido -por su diseño y peso ligero- a los momentos que pasamos fuera de casa. Si bien los espacios públicos cada vez cuentan con más papeleras para separar los residuos, hay que seguir avanzando en esta dirección de manera que sea tan sencillo reciclar en el metro de camino a la oficina como lo es en casa después de una cena con amigos. 

De igual forma, las administraciones públicas deben dar un paso al frente y promover la recogida selectiva obligatoria en aquellos entornos donde más bebidas se consumen, como los lugares de ocio y de trabajo. Según nuestro estudio “Tenemos otro latido”, difundido en agosto, un 95% de los españoles cree que son necesarios más puntos de reciclaje en las playas. Fuera de nuestras fronteras, merece la pena fijarnos en el ejemplo de Gales cuyo gobierno prepara una ley para obligar a las empresas a instalar puntos de recogida selectiva. Este es el camino.

El segundo punto en este recorrido nos remite a los verdaderos protagonistas del reciclaje: los ciudadanos. En los últimos años se han llevado a cabo grandes campañas de sensibilización y hoy los españoles reciclamos más y mucho mejor que hace 20 años. Sin embargo, también existe un margen de mejora. El margen necesario para dejar de ver el contenedor amarillo como “el del plástico” y escuchar su otro “latido”, ese que suena a lata.

Del mismo modo, hay que seguir combatiendo entre la población percepciones erróneas sobre los envases. Lejos de la idea de algunos consumidores que la sitúan por detrás de otros envases en materia de sostenibilidad, la realidad es que la lata es la campeona del reciclaje, con unos atributos que no encontramos en otros. Se puede reciclar en su totalidad y no solo una parte; no pierde una parte del material en el proceso de reciclaje; y se recicla en un material de igual calidad y no se degrada en otro de menor calidad.

Todas estas características nos llevan a la última parada de nuestra hoja de ruta: el reciclaje real. Muchos envases presumen de ser reciclables, cuando la realidad es que solo se reciclan en parte o solo un número limitado de veces. Por tanto, concienciar a la población sobre la importancia de reciclar no es suficiente. También hay que estar en los supermercados y en las tiendas, allí donde se toma la decisión de compra. Debemos realizar un esfuerzo mayor por explicar la diferencia entre los envases realmente reciclables y los que no lo son. Asimismo, las marcas deben comprometerse a la hora de crear nuevos envases y pensar cómo el diseño va a influir en cómo se separa y recicla después. 

El reciclaje real es un cambio radical de paradigma. Es pensar en lo que sucede en los envases más allá del contenedor amarillo. Mientras que el sistema de medición actual se basa en la cantidad de materiales recogidos en el contenedor amarillo y no en los resultados reales del reciclaje, la Unión Europea trabaja en un nuevo criterio de manera que la tasa de reciclaje se calcule en el punto donde el material se convierte en una materia prima nueva, como el aluminio cuando se funde. En el caso de un envase compuesto por varios materiales, entonces la tasa solo tendría en cuenta aquellos materiales que sí se pueden reciclan. 

Muchos de los escenarios planteados en este artículo ya están ocurriendo, aunque sea de forma limitada. Sin embargo, para que la tasa de reciclaje supere el 90% necesitamos un impulso mayor. Un impulso que incluya la colaboración conjunta de todos los actores implicados, públicos y privados, así como la suma de los ciudadanos. El esfuerzo es enorme, pero la recompensa es una de las más importantes para nuestro futuro: contribuir a una forma de producir y consumir alineada con los valores de la economía circular y, por tanto, más respetuosa con el medioambiente.

(*) Cyrille Vecchi, Manager de Sostenibilidad y Asuntos Públicos de Ball en Europa del Sur

 

Creadores de Opinión Verde (@cdoverde) es un blog ambiental colectivo coordinado por  Arturo Larena, director de EFEverde

 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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