Plan A. Un proyecto colaborativo para la reconstrucción económica, también verde, de España. Por (*) Diego Isabel La Moneda

Sin salud no hay economía y sin una economía sana no podremos disfrutar de vidas saludables. Este es el principal aprendizaje que debemos sacar de la crisis del coronavirus. Por una parte, no debemos bajar la guardia para seguir reduciendo el número de contagios y fallecimientos y, al mismo tiempo, estar prevenidos ante futuros rebrotes.

De este modo, podremos garantizar la salud de las personas e incorporarnos, poco a poco, a nuestras actividades laborales. Por otro lado, la vuelta a la actividad económica no debiera ser una vuelta a la misma normalidad. Antes del coronavirus ya teníamos retos como frenar el cambio climático, recuperar ecosistemas naturales degradados y disminuir las desigualdades sociales. Estos retos ahora son mayores y solo hay una forma de abordarlos, transformar nuestro modelo de producción y consumo, transformar nuestra economía.

Para bordar estos retos y reconstruir la economía, más de 50 organizaciones han lanzado el Plan A, Economía para la Vida” con el objetivo de crear -desde las empresas, los autónomos, las ONGs y la ciudadanía- un programa de política económica basado en cinco pilares: una economía con sentido en la que las empresas midan su impacto social y ambiental además de su rentabilidad económica; una economía local y resiliente que nos permita ser autosuficientes y estar prevenidos ante futuras crisis sanitarias, climáticas o energéticas; fomentar una economía solidaria y colaborativa, aprendiendo de las iniciativas ciudadanas y empresariales surgidas durante el confinamiento; reinventar el trabajo, transformando el modelo educativo y el mercado laboral para que podamos desarrollarnos como personas y profesionales gracias a actividades laborales motivantes y, por último pero como pilar clave, una economía circular y regenerativa, que aprenda de la naturaleza y que conserve y recupere ecosistemas.

Ha llegado la hora de apostar de verdad por la economía circular. Muchas empresas y administraciones se han acercado a ella, pero aún no han comprendido la verdadera esencia de la misma, que aquí resumiré en cinco pilares clave, incluida la digitalización, un aprendizaje del coronavirus que puede contribuir a mejorar la circularidad y sostenibilidad de la economía.

  • “Consumir menos y mejor”. Esta fue la principal conclusión del estudio “Otro consumo para un futuro mejor” que hace un año presentó la OCU junto con el Foro NESI. El primer paso de una economía circular es no consumir aquello que no necesitamos. Como dice el experto en economía circular Nicola Cerantola “el producto más sostenible es aquel que no se compra”. Y, cuando compramos, seleccionar productos que nos informen sobre su impacto ambiental.
  • Ecodiseño. Diseñar los productos y procesos de manera que se minimice su impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida es vital para crear una economía verdaderamente circular. Para ello, es necesario llevar el ecodiseño como temática obligatoria a todas las escuelas de ingeniería, de diseño, las formaciones profesionales y muchas otras profesiones.
  • Digitalización. Con la crisis del coronavirus miles de organizaciones, incluida la administración pública, se han dado cuenta que es posible digitalizar muchos procesos, empezando por el propio trabajo. Esto evita desplazamientos innecesarios, agiliza trámites y contribuye a la sostenibilidad del modelo.
  • Producción sostenible llevada a cada sector de la economía real. Existen múltiples empresas innovadoras que con sus modelos de negocio contribuyen a la economía circular en sectores como alimentación (To Good To Go o Agrosingularity), vivienda (Cosentino o Entrepatios), energía (Ecooo o Bulb) o logística (Chep).
  • “Normativa circular”. A menudo nos encontramos con incoherencias entre las normativas meramente ambientales y el resto. No tiene sentido una estrategia pública de economía circular o normativa específica si no se integran los principios de la economía circular en cada normativa. Esto puede evitarse con un comité que se supervise cualquier nueva normativa, ya sea para la industria, transporte, urbanismo, pesca o cualquier otro ámbito, y se encargue de incorporar mejoras que garanticen la circularidad de los procesos implicados en la misma.

Durante mayo y junio cientos de organizaciones y miles de personas trabajarán en desarrollar el Plan A en el que la economía circular tendrá un papel protagonista. Se crearán propuestas a través de webinars y grupos de trabajo.

Porque necesitamos unirnos para transformar nuestro presente y futuro. Porque no hay Planeta B, ni Vida B.

 

(*) Diego Isabel La Moneda es director del Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social y precursor del Plan A, Economía para la Vida.

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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