Olas contra nuestra conciencia ambiental. Por (*) Alejandro Quecedo (SEO/Birdlife)

Olas contra nuestra conciencia ambiental. Por (*) Alejandro Quecedo (SEO/Birdlife)

Olas contra nuestra conciencia ambiental. Por (*) Alejandro Quecedo (SEO/Birdlife)

Lo que estamos viviendo tiene precedentes y tendrá secuelas. No es una anomalía, no es inesperada ni tampoco es invencible. Se llama crisis climática y lo llevamos ignorando demasiado tiempo. No nos hagamos los sorprendidos al ver las imágenes de olas apoteósicas y trágicas inundaciones. Sabíamos que iba a ocurrir. De hecho, es algo que sabemos desde hace años.

En el fondo, todos éramos conscientes en mayor o menor medida. Todos sabíamos que los desiertos avanzan y los bosques retroceden, que cada hora desaparecen tres especies para siempre, que siete millones de personas mueren al año por contaminación, que las islas del Pacífico y el Caribe ceden de forma ineludible terreno al mar, día tras día hasta que ya no exista tierra que ceder. Lo sabíamos. Tenemos herramientas suficientes para hacerlo, pero cuando ese conocimiento empezaba a exigirnos responsabilidad dejó de interesarnos.

Eludimos nuestra responsabilidad enrocándonos en un mundo de bienestar. Decidimos normalizar un mundo peligroso que no tiene precedentes. Lo hicimos con la vaga confianza de que la situación sería revertida en no mucho tiempo. Con el paliativo moral de creernos un nuevo Sísifo, cuyas acciones serían estériles ante un problema tan masivo como es la crisis medioambiental. Un mundo que creíamos imbatible por un enemigo tan abstracto como la naturaleza. Estamos equivocados y, en el fondo, éramos conscientes de esto. Pero nuestra vida no cambió lo más mínimo. Nuestra condescendencia nos impedía comprender que los problemas que asolan a las regiones más vulnerables del planeta no tardarán en asolar la nuestra. Nuestra condescendencia ha provocado que perdamos la oportunidad de evitar el cambio climático; ahora no podemos permitirnos perder también la oportunidad de mitigarlo.

La crisis medioambiental

Gloria nos ha golpeado donde menos lo esperábamos. Sus imágenes nos impactan porque están filmadas en nuestra casa. El cambio climático nos visita, y viene para quedarse. Pero mientras seguimos atónitos por este hecho, debemos recordar que de manera imperceptible en nuestro país avanzan problemas como la desertificación o la pérdida de biodiversidad. Cada semana que perdemos en actuar contra ellos, supone un incremento desmesurado del esfuerzo que deberemos realizar para mitigarlos.

El tiempo corre. Según los expertos del Boletín de Científicos Atómicos, lo que nos quedan son solo cien segundos antes del ocaso de la humanidad. El margen de tiempo es escaso. Pero no nos llevemos las manos a la cabeza, que no cunda el pánico. Tenemos muy poco tiempo como para perderlo reclamando acciones cortoplacistas cuyas consecuencias inmediatas acaban por ser contraproducentes o estériles.

Tenemos ante nosotros el problema más grave de nuestro tiempo; pero paradójicamente también es nuestra mayor oportunidad. Mitigar la crisis medioambiental exige reformar profundamente nuestros sistemas y sustituirlos por nuevos. En esta transición podemos integrar cambios que no tenían cabido afrontar directamente problemas sociales que hoy son tabú, reducir la desigualdad… En definitiva, avanzar hacia un mundo más justo y sostenible. Y ese es el objetivo de la década. Una década que no estaba previsto comenzar con un aviso tan terrible como el de Gloria. Una década en la que iniciamos la carrera por cumplir los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenibles, con tantas dudas como esperanzas.

Emergencia climática y jóvenes

Por fin hemos declarado la emergencia climática. Con ella se reconoce que ahora dudar de los efectos del cambio climático es totalmente negligente, que todo esfuerzo es poco e indispensable, que la acción ha de ser inmediata y responsable, que ahora, es tiempo de actuar. La lucha ha de continuar con más apoyos que nunca. Gloria debe ser un pistoletazo de salida para la acción ciudadana. La persistencia de nuestra conciencia es una herramienta poderosísima. Ser parte activa de la presión social supone que las medidas lleguen antes, supone que los mandatarios y empresarios de Davos salgan de su burbuja y vean que el mundo está gritando por un cambio, supone cumplir con la justicia intergeneracional y nuestro imperativo moral de luchar contra el mundo hostil que estamos construyendo.

Los jóvenes no somos los responsables de la crisis climática, pero sobre nosotros recae el deber de detenerla. No tenemos nada que perder, pero tenemos todo un futuro por ganar.

(*) Alejandro Quecedo, portavoz de la Junta Directiva Juvenil e Infantil de SEO/BirdLife.

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a su autor y a EFEverde

Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO)

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Efeverde Efefuturo    




Secciones:   
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com