¿Es necesario un nuevo ODS para hacer frente a los retos de la COVID-19? Por (*) Francisco Lombardo (BforPlanet)

Hace algo más de cinco años, en septiembre de 2015, se refrendaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, cuyos fines principales son erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos con la mirada puesta en 2030. Pese al poco tiempo transcurrido desde esta resolución, el escenario mundial ha sufrido una profunda modificación, que impone una reflexión sobre el camino a seguir. ¿Ha llegado el momento de actualizar estos objetivos o de crear uno específico para superar la coyuntura actual? La respuesta, como podrán intuir, es que no.

COVID-19

La crisis sanitaria y económica derivada de la COVID-19 ha situado a los ODS aún más en el centro del discurso.

Estos 17 objetivos de desarrollo sostenible son ahora, además de necesarios, urgentes.

Y aunque todos ellos tienen una gran relevancia, los últimos acontecimientos sitúan al ODS 17 (revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible) como piedra angular de la reconstrucción.

La pandemia ha demostrado la necesidad del trabajo colectivo entre administraciones, sociedad civil y empresas como el único modo de resolver la crisis y poner en marcha una reconstrucción que no deje a nadie a atrás.

Hasta hace poco, la opinión pública parecía considerar que las políticas de sostenibilidad eran sobre todo terreno de los políticos, pero ha quedado claro que no es así.

BforPlanet-Live

El papel de las empresas en la construcción de un mundo más sostenible y justo es incontestable.

Tal y como se concluyó en la segunda edición de BforPlanet-Live, celebrada recientemente, es necesario que el compromiso de las empresas sea “real” e ir mucho más allá de una declaración de intenciones.

A la vez, es imprescindible que esté alineado con el resto de sus objetivos de negocio.

Tampoco podemos olvidar que las empresas necesitan obtener beneficios.

La competitividad y rentabilidad deben seguir siendo prioritarias si las compañías quieren garantizar su supervivencia.

Pero ya no basta con eso. Por ello, deben trabajar para lograr una combinación equilibrada de valores corporativos.

Ángel Alloza, CEO de Corporate Excellence, lo explicó con total claridad en BforPlanet-Live: el valor de una empresa se basa en seis capitales, dos de ellos tangibles (financiero y manufacturero) y cuatro intangibles: las personas, lo social – relacional, la innovación y relación con el medio ambiente.

Estos valores intangibles son los que aportan a las empresas la legitimidad social para operar y, para lograr un futuro sostenible, deben gestionar de manera integrada los capitales tangibles e intangibles.

Una revisión del término “desarrollo sostenible”

Como ya he dicho, los ODS están plenamente vigentes y no necesitan una revisión, más allá de establecer las actuaciones prioritarias de cara a la nueva situación económica y sanitaria.

No ocurre igual con el concepto de desarrollo sostenible. En este caso, sí resulta fundamental reivindicar su significado profundo, para establecer con total claridad hacia qué dirección tenemos que ir.

El concepto de “desarrollo” como tal ya no se ciñe al progreso económico bruto, como resultado de la suma de los beneficios directos de las empresas que componen un sistema.

El término “sostenible” se refiere a un progreso entendido en un sentido holístico, en el que son elementos fundamentales un ambiente seguro y saludable, la igualdad de oportunidades, la inclusión social y el valor de la creatividad, así como la protección del entorno, tanto natural como patrimonial.

Lograr un contexto sostenible es sinónimo de progreso material para todos, pero en un proceso que, de forma simultánea, también procura enriquecimiento personal, crecimiento intelectual, empatía y convivencia.

Crecer bien, crecer de verdad, es crecer de forma sostenible. Lo demás es imposible de mantener a largo plazo. Tal y como afirmó Ana Palencia, directora de Sostenibilidad de Univeler, “las marcas con propósito crecen, las personas con propósito prosperan y las compañías con propósito perduran”.

La reconstrucción sostenible no puede esperar.

La crisis de la COVID-19 es una llamada a la acción de una magnitud y urgencia que no podemos obviar.

 Francisco Lombardo

Tras haber empleado el tiempo necesario en reflexionar sobre cuál debe ser el camino, ha llegado el momento de actuar desde todos los frentes: gobiernos y administraciones, sociedad civil y empresa privada.

Debemos trabajar unidos. En una auténtica alianza por el desarrollo sostenible.

 

(*) Francisco Lombardo es fundador de BforPlanet

 

BforPlanet

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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