Novedades de la nueva Ley de Residuos. Por Jesus Yago

Sistematización de conceptos Inicialmente, podemos destacar el afán de la nueva ley para sistematizar conceptos. Realiza un listado minucioso de definiciones, desde la tipología de residuo atendiendo a su origen (doméstico, comercial e industrial) hasta las diferentes tareas de gestión (recogida, reutilización, valorización, reciclado, eliminación, etc) pasando por los diferentes gestores implicados (productor, poseedor, negociante …

Sistematización de conceptos

Inicialmente, podemos destacar el afán de la nueva ley para sistematizar conceptos. Realiza un listado minucioso de definiciones, desde la tipología de residuo atendiendo a su origen (doméstico, comercial e industrial) hasta las diferentes tareas de gestión (recogida, reutilización, valorización, reciclado, eliminación, etc) pasando por los diferentes gestores implicados (productor, poseedor, negociante y agente). Todo ello alineado con la Directiva 2008/98/CE.

Regulación de los subproductos

Entre las novedades que presenta podemos destacar la regulación de los “subproductos”, es decir, aquellas sustancias no deseadas resultantes de un proceso productivo pero que pueden ser útiles. Así, posibilita que no se gestionen como un residuo sino como un producto servible.
Por otro lado, establece la prioridad en la gestión de los residuos, ya demandada desde hace tiempo desde ámbitos científicos y ecologistas:

1) Prevención
2) Preparación para la reutilización
3) Reciclado
4) Otro tipo de valorización (ej.: energética)
5) Eliminación

Autosuficiencia y proximidad

Junto a esta jerarquía, también refuerza la necesidad de autosuficiencia y proximidad en la gestión de los residuos y potencia la participación y gestión de los ciudadanos.
Como instrumentos para el desarrollo de la política de residuos destacan los planes y programa de gestión de residuos, que guardan relación con los anteriores planes de residuos. Los mismos deben establecer los objetivos y medidas para romper el vínculo actual existente entre crecimiento económico y los impactos ambientales de los residuos.
Al margen de los residuos de los hogares, la norma establece los requisitos que deben cumplir cada uno de los agentes implicados, desde el productor, el poseedor, el transportista y el gestor. Así, por ejemplo, se establece un tiempo máximo de almacenamiento de los residuos de 6 meses para los peligrosos (similar a la anterior Ley) y entre 1 a 2 años para los no peligrosos. También se potencia el control documental, estableciendo un archivo cronológico de las cantidades gestionadas y la remisión de un informe anual a la administración pública competente, tanto para residuos peligrosos como para no peligrosos.

Responsabilidad del productor

Una de las novedades más importantes es la llamada responsabilidad ampliada del productor. Se trata de que los fabricantes de productos susceptibles de convertirse en residuos deban hacerse responsables de su gestión, ya sea directamente o mediante sistemas colectivos creados por ellos, como los conocidos sistemas integrados de gestión. Así, por ejemplo, cuando un tubo fluorescente se haya fundido, corresponde al fabricante la responsabilidad de su gestión. Esta Ley sólo establece las “reglas del juego generales”. El grado de responsabilidad y el reparto de costes de gestión se posponen para otras normas más concretas que debe aprobar el Gobierno. No obstante, en los últimos años ya se han ido aplicando medidas focalizadas para diferentes tipos de residuos. Prueba de ello son la existencia y trabajo de entidades como AMBILAMP (para las “bombillas”), ECOPILAS (para las pilas y baterías) o SIGNUS (para los neumáticos).

Objetivos y plazos de la Ley

Hay que destacar los objetivos y plazos concretados en la Ley. Según el punto de vista, se pueden considerar objetivos parcos o realmente ambiciosos:

– Antes de 2015 debe generalizarse la recogida separada de papel, metales, biorresiduos, plástico y vidrio.
– Antes de 2020 debe aumentar hasta el 50 % la reutilización y reciclado de papel, metales, biorresiduos, plástico y vidrio doméstico.
– Antes de 2020 debe recogerse de forma separada el 40 % de los biorresiduos (residuos biodegradables de parques y jardines y alimentarios de establecimientos, restaurantes y hogares).

Por último, la Ley pone fecha al fin de uso de las bolsas de plástico no biodegradables. Progresivamente, antes de 2013 se sustituirá el 60%, antes de 2016 el 80% y la prohibición total será un hecho en 2018. Además, a partir de 2015 las bolsas deben incluir un mensaje alusivo a su impacto ambiental.
Esperemos que no pase mucho tiempo para que este borrador se convierta en Ley. Tal vez la UE pueda esperar, la gestión ambiental no.

Jesús Yago es Licenciado en Ciencias Ambientales y experto en la prevención y el control de la contaminación y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ha sido consultor de diferentes empresas y ayuntamientos, y desde 2007 es responsable de Medio Ambiente y Sistema de Gestión Integrado en una de las principales industrias cerámicas de Andalucía.

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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