Si no nosotros ¿Quiénes? Por (*) Nicolás Eliades

Si no nosotros ¿Quiénes? Por (*) Nicolás Eliades

Si no nosotros ¿Quiénes? Por (*) Nicolás Eliades

(*) Nicolás Eliades (XR) Cualquier integrante de Extinction Rebellion (XR) en los más de 60 países en los que se encuentra podrá decir exactamente el momento en que decidió unirse el movimiento social que ha logrado capturar la atención del mundo.  Muchos añadirán, con una sonrisa, que era exactamente lo que estaban esperando toda su vida.

Cuando me llamaron desde el Reino Unido en octubre de 2018 para hablarme de un nuevo movimiento que apenas estaba comenzando y al cual estaban convencidos que podría aportar, acababa de dejar atrás mi trabajo como director en una agencia de comunicación. Estaba hastiado por la toxicidad generada por los objetivos y la manera de trabajo de la empresa, la industria, e incluso la misma sociedad de la cual soy producto. A los 36 años, el bucle mediocre en el cual se había convertido mi vida me dejaba preguntándome sobre el sentido de la misma. Estaba decidido a bajarme de la rueda del hámster y cumplir mi sueño de hacer algo que contribuya a un mundo mejor y ayude a enfrentarnos a la amenaza global engendrada por la crisis climática y ecológica.

Los fundadores me enviaron dos documentos: una charla en youtube, “Camino a la extinción y que hacer al respecto”, en la cual la científica y cofundadora de XR, Dra. Gail Bradbrook, explica de manera calmada, sencilla, anclada en la ciencia, el devastador futuro que nos espera y cómo podemos forzar la mano de los gobiernos del mundo para actuar ahora; y una declaración de rebelión firmada por más de cien científicos y eruditos británicos, entre ellos el arzobispo de Canterbury. Cuando comencé a leer esta última, sentí como se encendía cada fibra de mi ser. Todo, absolutamente todo, lo que se atrevía a decir ese documento suponían verdades absolutas con las que estaba enteramente de acuerdo. Llegué a las demandas convencido que aquí se colapsaría todo su argumento.

Estaba equivocado: eran tan sencillas, sinceras y abarcables, desde el punto de vista estratégico, que, tras una breve negociación interna con mi conciencia, pude aceptarlas:

1. Que se diga la verdad acerca de la crisis climática y ecológica

2. Que se tome acción inmediata, señalando la urgencia al pedir emisiones netas de gases de efecto invernadero nulas para el 2025

3. La creación de asambleas ciudadanas compuestas de personas escogidas por sorteo, representativas demográficamente para guiar la implementación de políticas dirigidas a enfrentarse a la emergencia.

De repente todas las experiencias profesionales y vivencias de mi vida parecían cobrar sentido, y supe en aquel momento que debía dedicarme en cuerpo y alma a esta causa. Aunque fuera arriesgado, Extinction Rebellion, en un mundo dónde aun no había aparecido Greta Thunberg, representaba la única esperanza para evitar lo peor. O por lo menos, rescatar trazos de la dignidad humana para cuando nuestros hijos y nuestras hijas nos pregunten qué hicimos para prevenir lo que viviremos en un futuro que ya está aquí.  

Un mes después, el 17 de noviembre, me encontraba sentado en el puente de Lambeth, junto al parlamento británico, rodeado de gente variopinta, jocosa y determinada. Cada 10 metros había agentes de la policía que esperaban la orden de comenzar a arrestar a rebeldes. Cuando se llegó la hora, a quienes no querían ser arrestados se les invitó a pasar a la acera, pero una mayoría de gente se quedó sentada compartiendo su comida, unidos por la determinación que les había traído hasta ahí. En total cinco puentes del corazón de Londres se convirtieron en un festival por la vida y contaba con una participación de más 3.000 personas. Se produjeron cientos de detenciones. Había comenzado la rebelión.

Desobediencia civil no violenta

La estrategia de XR es sencilla. Basándose en el exitoso ejemplo del líder de la independencia de la India, Mahatma Ghandi y el movimiento por los derechos civiles estadounidense, liderado por el reverendo Martin Luther King, Extinction Rebelion quiere alertar de un mal mayor común a través de la valentía de sus integrantes. A través de la desobediencia civil no violenta, miles de rebeldes alrededor del mundo han demostrado estar dispuestos a ir a la cárcel por hacer algo que es inherentemente noble, demandar acción inmediata de nuestros líderes, quienes nos han fallado con su negligencia al permitir que nos adentrásemos en la sexta extinción masiva de las especies. El planeta está perdiendo especies de manera irremplazable a la misma velocidad a la que experimentó tras el impacto del meteorito que eliminaría a los dinosaurios. La poco honrosa diferencia en la actualidad es que se trata de la única extinción masiva impulsada por un organismo del mismo ecosistema.

Una vez en España me puse en contacto con un grupo de personas tan diversas como interesantes, aunque con recorridos drásticamente distintos. Unas 20 personas nos juntamos para formar un nodo en Madrid, mientras paralelamente ocurría en otros puntos de la península. Todas, a pesar de nuestras diferencias y trayectorias, estábamos dispuestas a aceptar las tres demandas y los diez principios que condicionan la creación de un nodo.  En este detalle radica lo que interpreto como el éxito de la autogestión descentralizada a través de la cual funciona el movimiento.

Las tres demandas son lo que pedimos de los gobiernos, el objeto de nuestras movilizaciones. Y de nosotros pedimos que se respeten unos principios básicos en todo momento y en toda interacción:

1. Fijamos nuestra misión sobre lo que es necesario

2. Necesitamos una cultura regenerativa

3. Tenemos una visión compartida de cambio

4. Nos desafiamos abiertamente a nosotrxs y a este sistema tóxico

5. Valoramos la reflexión y el aprendizaje

6. Acogemos a cualquiera y a todas y cada una de sus partes

7. Mitigamos activamente el poder

8. Evitamos culpar y humillar

9. Somos una red noviolenta

10. Nos basamos en la autonomía y la descentralización.

De esta manera tenemos un código ético y unos objetivos claros, dentro de los cuales cada individuo tiene la libertad de actuar. En Extinction Rebellion, hacer es poder y cada persona que se une a la causa es indispensable. Todas las personas tienen alguna habilidad, super poder o talento.  En XR se fomenta de manera fundamental que cada individuo brille en lo que le apasiona, y colectivamente este brillo ilumina el camino que debemos andar juntas. Solo juntas, quizás, logremos salvar al planeta y la vida.   

En España, y en el mundo entero, el movimiento de desobediencia civil pacífica da forma a una nueva esperanza colectiva. La movilización pacífica renuncia a renunciar y a resignarse ante la magnitud del peligro existencial al que nos enfrentamos. Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es nosotros ¿quiénes? Es por vivir.

 

(*) Nicolás Eliades  es  Enlace de Comunicación Extinction Rebelion Spain 

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@CDOverde (#CreadoresdeOpiniónVerde) es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde de la Agencia EFE

 




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