Cuando ser sostenible no es (solo) moda

Cuando ser sostenible no es (solo) moda. Por (*) Guillermo Íñiguez

En todos los sectores podemos, y debemos, buscar la sostenibilidad, y la moda no es una excepción. Cualquier industria que se dedique a la fabricación, transporte productos o cuente con una red comercial, produce emisiones que contaminan el aire que respiramos, dañan la atmósfera y hacen que nuestro mundo, a la larga, sea un poco peor. La buena noticia es que un cambio de modelo es posible.

Al igual que la opinión pública se posiciona en contra de aquellas marcas que producen y fabrican sin tener en cuenta los derechos básicos de los trabajadores, o que tratan de engañarnos con el etiquetado, cada vez son más, también, los compradores que miran la etiqueta de una prenda para saber si sus materiales son ecológicos o han sido producidos de una manera respetuosa con el medioambiente, midiendo y reduciendo la huella de carbono en lo posible. Que se preguntan si los tintes utilizados son más o menos contaminantes o si el producto en cuestión podrá ser reutilizable cuantas más veces mejor o biodegradable cuando ya no sirva.

De hecho, vemos que los grandes retailers, calificados por la ONU de emergencia medioambiental global, están atentos a los movimientos de empresas que, como nosotros, tienen en cuenta todo esto a la hora de fabricar y poner productos en el mercado. Las grandes marcas todavía van lentas en este sentido, y aunque dan pequeños pasos hacia un modelo de negocio más sostenible, por barreras de coste e incluso de credibilidad, sabemos que tardarán años en llegar a ser realmente sostenibles. Son años que, como habitantes de este planeta, no nos podemos permitir ya que la moda es responsable del 10% de las emisiones globales. Además, vestir bien o llevar complementos funcionales y con un diseño agradable no tiene por qué estar reñido con el medioambiente.

Como ya mencionábamos, la elección de materiales es el primer paso para ser ecológico. Existen multitud de alternativas, tanto provenientes de animales -lana o seda, por ejemplo-, como vegetales, derivadas del algodón, el lino o la madera -la huella de carbono de la fabricación de un reloj de madera es la mitad que la de un reloj convencional de acero inoxidable-. Incluso el poliéster (entendiendo por poliéster cualquier tejido creado con derivados del petróleo) puede llegar a ser ecológico si se fabrica con plástico reciclado, cumpliendo así uno de los principales mandatos de la económía circular: reutilizar y reciclar.

Cubrir la huella de carbono

Pero se puede ser sostenible, además, de muchas otras formas. Existen en el mercado numerosas marcas que se definen como empresas sociales y que tienen por compromiso dar trabajo a minorías o a personas desfavorecidas; otras que donan parte de sus beneficios a distintas causas, o que recogen una prenda usada por cada una que venden. En nuestro caso, además de serlo en los procesos de fabricación y de utilizar materiales reciclados para nuestros productos, elegimos comprometernos con el medio ambiente en una relación de igual a igual: un árbol nuevo por cada producto vendido.

Nuestro objetivo es luchar contra el cambio climático, algo que nos preocupa y nos aterra a partes iguales. Somos conscientes de nuestra contribución, por el simple hecho de ser personas (más aún siendo empresa) al calentamiento global, y desde nuestros inicios decidimos que nuestro principal objetivo debía ser tratar de revertir ese proceso o, al menos, equilibrar nuestras emisiones nocivas con otras saludables. Es decir, cubrir nuestra huella de carbono con árboles nuevos. En promedio cada árbol absorbe cerca de 200 kg de CO2 de la atmósfera a lo largo de su vida, lo que compensa con creces el impacto ambiental que conllevan las emisiones de la fabricación y transporte de los productos.

Y algo que nos llena de satisfacción es, además, que hemos logrado hacer partícipes de esta causa a nuestros clientes. Son ellos, con cada una de sus compras, los que ponen en marcha todo el proceso y eligen cómo y dónde se lleva a cabo, de entre los diferentes proyectos que llevamos a cabo cada año para repoblar zonas perjudicadas de España. En el tiempo que llevamos trabajando hemos encontrado que sí hay consumidores responsables (muchos nos cuentan que ‘compran’ más por el árbol que por el producto en sí). Y esta es sin duda la manera, sumarnos a la corriente verde de cada vez más personas, porque juntos podemos impulsar un gran cambio que mejore la salud del Planeta.

Es clave que cada uno de nosotros seamos conscientes de que todos somos agentes del cambio, para bien y para mal. Que entendamos el impacto ambiental de nuestras decisiones de consumo. ¡Y podemos hacerlo bien vestidos, porque la moda sostenible es una realidad!

(*) Guillermo Íñiguez es cofundador de ONE OAK.

 

 

 Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

 

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