La lucha contra el cambio climático, un compromiso de todos. Por (*) Marta Margarit

La lucha contra el cambio climático, un compromiso de todos. Por (*) Marta Margarit

Cuatro años han pasado desde que se celebrase la COP21 en París, un punto de inflexión en el compromiso mundial con el cambio climático. En dicha Cumbre el 99% de los países que participan en las Naciones Unidas fijaron un solo objetivo: frenar el calentamiento global a menos de 2ºC, con acciones adicionales para intentar contenerlo a 1,5ºC. Las implicaciones de este hecho son enormes y abarcan no solo a los Gobiernos, sino también a la economía y a la sociedad mundial.

Lucha contra el cambio climático

Para evitar el calentamiento del planeta, deben reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero y ya vamos tarde. Según la Organización de Meteorología Mundial, la emisión de estos gases (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) a la atmósfera no ha hecho más que aumentar dado que van intrínsecas a nuestra forma de vida y a nuestra economía. Por eso, limitar esta subida supone acometer cambios drásticos, “cambios sin precedentes” a nivel social y económico, según alerta el nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU, pero no podemos dar la espalda a estos datos y a este compromiso.

Nuestros abuelos, nuestros padres, siempre dijeron que querían dejar un mundo mejor para sus hijos. Nosotros, la generación que hoy rige la economía y la política del mundo, solo podemos aspirar a dejar un mundo que no empeore sus condiciones climáticas y, con ellas, las condiciones de vida de la población mundial.

Pero, estamos lejos de esa concienciación social, política y económica.

Así por ejemplo, en España hemos seguido con atención los debates entre partidos políticos preparando las elecciones generales del  28A; sin embargo, los retos energéticos y medioambientales no han estado presentes, cuando la variable cambio climático debería estar ya incluida en cualquier tipo de análisis. Como ciudadana, quiero que Gobierno de España tenga consciencia plena del tema, lo tenga siempre presente, lo represente y conduzca a nuestra sociedad por una senda económica pensada, no traumática, que enriquezca al PIB aprovechando las singularidades de España.

La senda de la disminución de emisiones es larga y por eso hay que iniciarla cuanto antes utilizando tecnologías probadas, eficientes y económicamente sostenibles.

Transición ecológica

El sector gasista, firmemente comprometido con la lucha contra el cambio climático, trabaja día a día para que el gas sea ese factor acelerador del cambio y un claro aliado en la transición económica, social y medioambiental que ello nos va a conllevar.

Por un lado, el gas es una energía que aporta seguridad al sistema eléctrico al actuar como energía de respaldo de la generación renovable y permitir así, que todos los españoles dispongamos de luz en todo momento. Además, es viable económicamente, puesto que ya cuenta con infraestructuras maduras y desarrolladas, y supone una contribución primordial al sector industrial, residencial, a la generación eléctrica y al transporte, tanto al terrestre como al marítimo.

Moverse a gas es la forma de cuidar la salud de las personas, ya que contribuye a mejorar la calidad del aire en las ciudades. Un coche a gas no emite prácticamente emisiones de partículas en suspensión y SO2 y reduce las de NOx, consolidándose como la mejor alternativa al diésel y la gasolina. Además, permite la sustitución progresiva del parque móvil actual de manera fácil y accesible, sin perjudicar el bolsillo de los ciudadanos.

En cuanto al transporte pesado (mercancías) es el único sustituto disponible para los combustibles convencionales, ya que no es posible utilizar combustibles alternativos. Respecto al transporte marítimo, el gas natural está llamado a ser el sustituto de los actuales combustibles convencionales que se utilizan en transporte marítimo, tal como demuestra que ya se esté utilizando en aquellos mares donde la normativa internacional es más exigente en los criterios ambientales. De hecho, ya tiene previsto comenzar utilizarse a partir de 2020 en España cuando entre en vigor la nueva limitación de emisiones de azufre establecida por la IMO.

Energías renovables

Por otro lado, se están haciendo esfuerzos porque las energías renovables vayan abriéndose camino en Europa y el sector cuenta con su propuesta: el gas renovable incluyendo al biometano, gas sintético e hidrógeno renovable. Esta energía renovable no eléctrica, supone un claro aliado para afrontar los retos medioambientales y energéticos, así como de mejora de una economía circular y desarrollo social. Es necesario potenciar su aprovechamiento progresivo y generalizado para promover la seguridad energética y una mayor independencia energética.

El biometano tiene un gran potencial climático al actuar como sumidero de CO2, además de ser un vector clave en la economía circular, paradigma al que queremos aspirar como sociedad. Es una alternativa competitiva, la utilización del gas renovable en las infraestructuras ya existentes podría suponer un ahorro a la Unión Europea de hasta 138.000 millones de euros anuales para el año 2050, según un estudio de Gas for Climate.

Marta Margarit

La consecución de una sociedad neutra en carbono y sostenible, no será posible sin un trabajo conjunto entre los decisores. Sea cual sea el escenario político con el que nos levantemos el lunes, será necesario comprometerse con una apuesta ineludible: la consecución de una transición energética estudiada, pactada y ordenada, donde el gas tiene un papel fundamental.

(*) Marta Margarit es secretaria general de SEDIGAS

 Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde y EFEfuturo 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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