Los conflictos del agua en España: Rebeldes sin causa. El pacto del agua es ahora posible, por M. Ramón Llamas y Enrique Cabrera

Una niña intenta beber de un grifo en la calle. Foto de Archivo http://www.lafototeca.com

Autor: M. Ramón Llamas y Enrique CabreraSe atribuye a Mark Twain la famosa frase de que “El whisky es para beberlo y el agua para luchar por ella”. Es probable que esa observación del escritor americano respondiera a la realidad de lo ocurrido en gran parte de los  países áridos o semiáridos hasta fechas muy …

Autor: M. Ramón Llamas y Enrique CabreraSe atribuye a Mark Twain la famosa frase de que “El whisky es para beberlo y el agua para luchar por ella”. Es probable que esa observación del escritor americano respondiera a la realidad de lo ocurrido en gran parte de los  países áridos o semiáridos hasta fechas muy recientes. España no es un país  tan árido como Arizona pero nuestro clima es semiárido y somos  es el país con menos agua per cápita de la Unión Europea.  Por ello, no es de extrañar que a lo largo de los últimos decenios el agua haya sido la causa de frecuentes conflictos entre Comunidades Autónomas y entre otros grupos sociales. El agua se ha convertido en un arma política significativa que ha producido importantes cambios de voto en no pocas regiones pero no ha contribuido a una mejor gestión de este importante recurso. En los últimos años algunos destacados políticos como Felipe González y muy recientemente Mariano Rajoy han hablado de que habría que conseguir un PACTO DEL AGUA entre los principales partidos políticos para conseguir una acuerdo básico en bien de todos los españoles.

Resolver los conflictos del agua en España es tarea compleja. En primer lugar porque la administración que debiera propiciar el cambio no es la más adecuada. Concebida acertadamente para promover nuevas obras hace casi ya un siglo (era lo que a la sazón se necesitaba), no ha sido adecuada a las necesidades del momento, promover un uso más racional del agua. Tampoco la cultura de ciudadanos ayuda porque no entienden que subir el precio del agua no es, tal cual sucede con la gasolina, porque el recurso se encarece sino porque deben financiar unas infraestructuras que permiten disponer de ella en nuestras casas. Hay también grupos interesados en no perder un protagonismo que hoy ya no les corresponde. Y tampoco conviene olvidar a algunos políticos que convierten la política del agua en un granero de votos fáciles y, al tiempo, ignoran la responsabilidad que tienen de promover su gestión sostenible.

Fuente. Foto: Brumal

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Es tiempo de reformas. Del mercado laboral, del sector financiero, del sanitario, del estado de las autonomías. Casi todo debe adecuarse al momento actual sencillamente porque lo que era razonable hace pocas décadas, hoy ha quedado obsoleto. Y si esto sucede en sectores con un recorrido en el tiempo relativamente breve, más aún los necesita una cultura del agua milenaria anclada en el pasado. Un enraizamiento que hace inviable su adecuación sino es con un PACTO DEL AGUA. Un pacto basado en la racionalización de su uso lo que exige recurrir a los últimos avances científicos y tecnológicos como los que viene difundiendo con las publicaciones de un micro think-tank en España el “OBSERVATORIO DEL AGUA” de la FUNDACIÓN BOTÍN que, por iniciativa de Emilio Botín O’Shea, miembro del Patronato de esa Fundación,  comenzó su trabajos en el año 1998.

Se resumen a continuación los principales avances. Una descripción detallada  puede verse en la WEB (www.fundacionbotin.org/agua.htm).En primer lugar los nuevos conceptos de agua verde, agua azul, agua virtual y huella hídrica que apenas tienen veinte años de existencia. El agua  verde es la de lluvia que quea en el suelo y permite la vegetación y la agricultura no regada; la zul es la que va a los ríos, lagos y acuíferos. Se denomina agua virtual el agua que hace falta para producir cualquier bien o servicio.

La huella hídrica de un colectivo o de una persona es la cantidad de agua total que ese colectivo o persona está utilizando par satisfacer  todas sus necesidades de agua, alimentos o energía. La huella hídrica  diaria de un español medio consiste en: unos 2 o 3 litros para beber; unos 200 litros para los usos domésticos y urbanos; y unos  4000 litros para la comida de cada día; a esto hay que añadir unos 1500 litros más del agua necesitada para producir la ropa y los productos industriales utilizados, En resumen unos 2.000 metros cúbicos año. La cantidad de agua que cada año precipita en España es del orden de 7.000 metros cúbicos/año. Es decir más de tres veces superior a la huella hídrica; no obstante, esas cifras medias son engañosas pues la lluvia se reparte de muy irregular  en el espacio y en el tiempo.

pantano en río ARA

Foto/EFE/Pablo Otín

Ahora bien esta irregularidad de las precipitaciones que ha sido  la causa principal de la preocupación por la escasez del agua en casi todos los países áridos y semiáridos puede y debe resolverse hoy gracias a que la globalización ha dado un gran impulso  al comercio internacional de alimentos y fibras(agua virtual). Por ejemplo, en España existe hoy una importante industria ganadera-especialmente de porcino-que puede exirtir gracias a la importación de los forrajes necesarios desde otros países com Argentina y Brasil. En otras palabras importamos agua virtual barata en forma de soja y otros forrajes y exportamos agua virtual cara en froma de carne de cerdo.

Hay también otros avances importantes pero menos significativos como son la desalación de agua de mar, o el uso intensivo de las aguas subterráneas para compensar la variabilidad o el cambio climático, Internet  y las TI en general están facilitando notablemente la transparencia y la participación de las partes interesadas en la gestión del agua.

Todos estos temas son tratado en un proyecto de investigación titulado SEGURIDAD HÍDRICA , ALIMENTARIA Y ENERGÉTICA Y CUIDADO DE LA NATURALEZA EN IBEROAMÉRICA Y EN ESPAÑA que está realizando el OBSERVATORIO DEL AGUA- El libro correspondiente a España será publicado  dentro de pocos meses-

Comienza una nueva legislatura y quién sabe si una nueva sequía. Porque, aun cuando la estadística no tiene memoria, a una serie de años lluviosos suele sucederle otra de años más secos. Y como prevenir es mucho mejor que curar, conviene anticiparse a su posible llegada. En un contexto de profundos cambios y reformas, de absoluta convicción de que ya nada podrá volver a ser igual que antes, la sociedad lo entendería mejor que nunca. Por tanto no parece razonable que uno de los sectores que más necesitado está de profundas reformas escape a la corriente del momento. El camino a seguir lo iluminan los avances de unos conocimientos que, como los comentados en los párrafos precedentes, sí marchan al compás del tiempo. El momento para ese PACTO DEL AGUA que se reclama no puede ser, pues, más propicio. Esperemos que los nuevos responsables de la política del agua estén a la altura del momento.

Sobre los autores:
.- M. Ramón Llamas, Director del Observatorio del Agua de la Fundación Botíy y Académico de la Real Academia de Ciencias
.- Enrique Cabrera, Asesor del Observatorio del Agua de la Fundación Botín y Catedrático en la Universidad politécnica de Valencia.




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