La influenza en Murciélagos: una realidad, pero cuidado con las generalizaciones. Luis Víquez-R., Oscar Rico y Rodrigo A. Medellín Instituto de Ecología, UNAM

Autor: Luis Víquez-R., Oscar Rico y Rodrigo A. Medellín Instituto de Ecología, UNAM  En su volumen del 28 de febrero de 2012, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) publicó un artículo, por Suxiang Tong y coautores, en el que se identifica la presencia de un …

Autor: Luis Víquez-R., Oscar Rico y Rodrigo A. Medellín Instituto de Ecología, UNAM 

En su volumen del 28 de febrero de 2012, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) publicó un artículo, por Suxiang Tong y coautores, en el que se identifica la presencia de un virus de influenza tipo A en murciélagos. De acuerdo con los autores, el virus se encontró en tres individuos de 316.

Para cualquier persona que haya vivido durante la última década el escuchar frases como “la gripe porcina” o “la influenza aviar” con seguridad lo harán preocuparse e incluso sentir terror y angustia. No es para menos, el brote de Influenza tipo H1N1 de 2009 fue declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud por lo que es natural que cualquier evento relacionado a esta enfermedad provoque una seria incertidumbre sobre el asunto.

Los investigadores del artículo de los PNAS, realizaron un muestreo en 316 individuos de 21 especies distintas y detectaron la presencia de material viral en tres de ellos, es decir el 1%. De acuerdo con los autores liderados por Suxiang Tong del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) en Atlanta, EUA, todos los murciélagos portadores del virus pertenecían a una especie relativamente común, Sturnira lilium, el murciélago de charreteras. El estudio utilizó una técnica llamada PCR, que se usa de manera rutinaria en diversos estudios de genética molecular. Este método es muy útil para diversos tipos de análisis, entre ellos para identificar el ADN de muestras obtenidas de especies desde virus y bacterias, hasta vertebrados y plantas. En este caso, los investigadores usaron como referencia, secuencias compartidas por varios tipos de virus. Esto quiere decir que si este patrón genético era encontrado en las muestras de excremento de los murciélagos estudiados, se podría inferir que alguno de ellos tuvo algún contacto reciente con un virus. Para poder detectar el virus de influenza en murciélagos, el Dr. Tong y sus colaboradores, usaron una secuencia llamada Pan-influenza que se usa comúnmente para detectar muchos tipos de virus de influenza.

Sin ninguna duda, la prueba por PCR demuestra que las muestras fecales de los murciélagos tenían material genético de virus de influenza pero no demuestra que los murciélagos tenían al virus vivo. Desafortunadamente, el estudio no deja claro cuáles son las posibles consecuencias ecológicas, de salud pública y salud animal que podrían representar sus datos. A lo que nos referimos es que, el hecho de que el material genético de un virus sea detectado en unas cuantas muestras provenientes de un animal como un murciélago, no quiere decir que esté enfermo, ni que sea capaz de transmitir el virus a otras especies y mucho menos que sea una amenaza de salud para el ser humano. Para demostrar esto es necesario realizar en el laboratorio posteriores experimentos, por ejemplo demostrar que el virus estaba vivo en los animales muestreados. Esto no queda demostrado en el trabajo del equipo del CDC.

La única mención que se hace sobre este tema es que los investigadores intentaron infectar de forma experimental cultivos de células embrionarias de huevo de gallina y de algunos otros mamíferos, pero estas pruebas no fueron exitosas. Es decir bajo condiciones de laboratorio el virus no infectó a las células de los huevos ni de los mamíferos. Además, utilizaron otra prueba molecular haciendo uso de un gen reportero, con la que demostraron que la polimerasa humana, que es una enzima encargada de la replicación del virus dentro del cuerpo del hospedero, es compatible con las secuencias del virus detectado en murciélagos. Esto de  ninguna manera es una demostración de que el virus de influenza detectado en murciélagos infectará células humanas; sólo demuestra que la secuencia no es completamente incompatible con la enzima humana. La falta de contundencia en esta prueba indica que se deben hacer más estudios para lograr resultados más claros.

¿Qué riesgos tiene para nuestra salud  la detección de este virus en los murciélagos?

En diversos medios se han publicado estos resultados como alarmantes para la salud humana. Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna evidencia contundente que demuestre que los murciélagos portadores de virus de influenza puedan ser una amenaza para nosotros. El estudio no revela la existencia de un virus nuevo ni mucho menos. La información que han recabado diversos científicos que trabajan con estos organismos, han demostrado que los procesos evolutivos de los virus, como de cualquier ser vivo, pueden llevar muchísimos años. El descubrimiento de este virus, entonces, sólo se debe a que las técnicas para detectarlos, así como a otros patógenos, han mejorado muchísimo y hoy son mucho más sensibles que hace 5 ó 10 años. Es decir, es muy probable que el virus haya estado presente en esos murciélagos por muchísimo tiempo, pero eso no demuestra que pudiera haber infecciones en humanos. Tampoco se ha demostrado que exista un riesgo de que este virus se recombine con el de la influenza común. Para que sucediera esta recombinanción, objeto de una especulación menor en el artículo, sería necesario mucho tiempo y condiciones relativamente específicas, las cuales son poco probables. Con la evidencia que contamos hasta ahora, consideramos que el camino evolutivo para formar una variedad patógena sería muy poco factible. Es decir,son extremadamente bajaslas probabilidades de que el virus de los murciélagos y algún virus de la influenza humana se recombinen para dar origen a un virus nuevo. Desde el punto de vista científico, el reporte de Tong y coautores; representa un hallazgo interesante para la ciencia ya que demuestra la importancia de realizar estudios epidemiológicos sobre patógenos no descritos con anterioridad. Además, resalta la importancia de hacer estudios moleculares de manera integral para entender mejor la dinámica de los virus presentes en la fauna silvestre. Esto no debe ser una razón de alarma mundial ni debe desencadenar ninguna reacción negativa en contra de los murciélagos.

Nada ha cambiado. Es imposible que repentinamente los murciélagos se puedan convertir en un riesgo para los humanos a partir de lo encontrado en este estudio. En el Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados del Instituto de Ecología de la UNAM llevamos más de veinte años trabajando con estos animales. Por ello nos parece importante informar que los murciélagos nos siguen proporcionando una gran cantidad de servicios ambientales de los cuales un gran sector de la población no está consciente. Desde el control de plagas en cultivos como el maíz y el algodón, hasta la polinización del agave, todos estos son servicios ambientales que proveen los murciélagos. Desde el punto de vista de salud, hemos iniciado un trabajo de investigación con el fin de entender el papel que juegan los murciélagos como componentes clave en la diversidad de los ecosistemas. Este papel clave dentro del ecosistema representa un factor muy importante para amortiguar el brote de enfermedades, ya que se ha demostrado que dada una mayor diversidad de especies presentes en un sistema, existe un menor riesgo de zoonosis. Es decir, si el ecosistema está conservado. Todos estos son servicios ecológicos importantes que no se deben dejar de lado antes de emprender una campaña amarillista contra estos mamíferos voladores.

¿Quién es Sturnira lilium?

En el trabajo de Suxiang Tong y sus colaboradores, se encontró que los individuos de la especie Sturnira lilium eran los que portaban virus de influenza. Está especie es un murciélago que come frutas y vive desde el norte de México hasta el norte de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Está también presente en las Antillas menores y las islas de Trinidad y Tobago. Como es una especie común se ha estudiado mucho y, por ejemplo, en Brasil se encontró que se alimenta de frutos de más de 22 especies de plantas. Entre ellas se encuentran diversas especies del género Piper (al que pertenece la hoja santa y la pimienta negra), Cecropia, y principalmente Solanum (mismo género que el tabaco). Estudios nuestros han demostrado que es una especie muy importante para regenerar selvas porque la mayoría de los frutos que come son de plantas pioneras de los bosques tropicales que dispersan en zonas deforestadas, esto es, son reforestadores naturales, por lo que su impacto es muy positivo para la conservación de nuestras selvas y para los seres humanos.

Más información sobre nuestro trabajo en: http://ciencia.unam.mx/blogs/lahuella/ y http://web.ecologia.unam.mx/




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