La Economía Verde: Paraíso del consumo y aseguradora del sistema. Por Ángel Muñoz

La Economía Verde: Paraíso del consumo y aseguradora del sistema. Por Ángel Muñoz

La Economía Verde: Paraíso del consumo y aseguradora del sistema. Por Ángel Muñoz

Autor: Ángel MuñozEn una España con energía toda solar, y no ‘toda un  solar’ como le gusta decir al primer director de la Agencia Europea del Medio Ambiente, Jiménez Beltrán, o con una producción energética cien por cien de origen renovable, como asegura demostrar la organización internacional ecologista Greenpeace en sus informes, se podrían dejar las luces encendidas, la calefacción eléctrica puesta todo el día en invierno y el aire acondicionado en funcionamiento día y noche en verano, no harían falta bombillas de bajo consumo, sólo dinero para pagar la factura de la compañía eléctrica de la casa, del trabajo o de la carga del coche eléctrico. Impacto ambiental cero o tendente a cero. Contaminación del aire inexistente. Gran facturación asegurada para el productor y distribuidor de la electricidad. Contribución al cambio climático escasa o nula.

Tras leer, y editar en español, los textos de los primeros informes de la iniciativa por la economía verde, de la estrategia de adaptación al cambio climático y sobre tecnología y conocimiento en el desarrollo sostenible con gafas de negocio, uno tiende a llegar a conclusiones preliminares como la anterior. Si llevamos al extremo sus principios, el desarrollo se convierte en circular, se retroalimenta y no se pierde hacia arriba o abajo en una línea con dientes de sierra.

¿Y por qué un círculo en vez de la línea a la que estamos acostumbrados? Porque sólo hay una Tierra Aunque realmente aún hay sitio y recursos, las líneas rojas ya están ahí. Si las cruzas hay cosas que dejarán de ser como siempre fueron o como son, con consecuencias negativas y a veces fatales. El cambio climático acelerado por el calentamiento global con origen en actividades humanas es una de las gordas, especialmente para los más débiles, para los que viven de la tierra: los pobres rurales. No obstante, en mi opinión, también puede ser al revés en algunas zonas del planeta, pero mejor no jugar a adivino con esto.

LA NUEVA IDEA PARA EL PLANETA

La Economía Verde es la nueva idea para el planeta lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la División de Tecnología, Industria y Comercio en los inicios de la crisis económica financiera, y centrará buena parte del orden del día de la nueva Cumbre de la Tierra convocada para junio de este año en Brasil.

Los sectores de la economía verde son aquellos que generan o mantienen el capital natural de la Tierra en vez de destruirlo, ayudan a reducir la pobreza y mantienen el planeta en condiciones seguras y de bienestar para las generaciones venideras. Es como el desarrollo sostenible, pero centrado en sectores económicos que por razones sistémicas ayudan o pueden ayudar a generar capital natural, a respetar e incluso potenciar el ciclo de la vida.

La actividad principal de la economía verde sería la Agricultura, es decir, la producción de alimentos vegetales y animales, seguida de la pesca (y su cría), la gestión de la calidad y cantidad de agua y sus problemas de escasez, la producción de energía de forma renovable y no por la quema de combustibles fósiles, la construcción más humana (como era antes, pero con el apoyo de la tecnología), el diseño de las ciudades ‘inteligentes’, la industria que se basa en la explotación de recursos primarios sin agotarlos, el turismo sostenible, el transporte de bajo consumo y los residuos reducidos, reutilizados y reciclados.

TIIERRA, AIRE Y FUEGO

En fin, los sectores básicos para la vida humana; Tierra, agua, aire, biodiversidad y energía (fuego), en un planeta único, finito y con una población que ya se triplicó en el siglo pasado y que con suerte se estabilizará por razones demográficas y de desarrollo en unos 10.000 millones en el presente siglo.

Tarde o temprano la economía verde crecerá con más celeridad que la ‘marrón’ con la quema de combustibles fósiles a la cabeza seguida de la industria que  devora recursos primarios no renovables sin preocuparse de diseñar un círculo de producción que no pueda acabar nunca con su actividad.

Lo que ocurre con la pesca y la sobrexplotación de bancos pesqueros o su agotamiento, es como un aviso de lo que está pasando o puede pasar con otros sectores basados en recursos primarios. Para la pesca se establecen restricciones cada vez más duras y el sector se ha lanzado a la cría de pescado. Esto se puede hacer con un recurso como éste, de naturaleza renovable en un mundo actual en el que paradójicamente se pueden acabar antes recursos renovables que algunos no renovables, como el petróleo por ejemplo.

Como remarca el director del PNUMA, Achim Steiner, la economía verde reconoce el valor del capital natural e invierte en él,  es primordial para la mitigación de la pobreza, crea puestos de trabajo e impulsa la equidad social, sustituye los combustibles fósiles por energías renovables y tecnologías con bajas emisiones de carbono, promueve un uso eficiente del petróleo, los recursos y energía, facilita una vida urbana más sostenible y reduce las emisiones de carbono ocasionadas por los desplazamientos y permite conservar y recuperar el capital natural.

DE QUÉ AL CÓMO

Su exposición es clara, el objetivo común, pero la clave es el cómo lo hacemos de forma eficiente y eficaz. Para conseguirlo, usualmente, es vital que estas actividades generen negocio, que resulten rentables en la actividad humana, sólo así las cosas funcionan solas en el sistema en el que vivimos.

Sí, se puede; la economía verde puede ser genial  para el capital y el consumo. Una nueva visión de los negocios y su dimensión es clave. En energía es como lo que hizo Google con Internet  y con la publicidad digital: vincular, insertar, compartir y el hágalo usted mismo.  La nueva visión es la descentralización en la generación de energía eléctrica en convivencia con la centralizada, porque la descentralización es sistémica de las energías renovables y de la energía eléctrica en sí que se pierde en el transporte: vincular pequeños productores, insertar en el sistema su producción, compartir ingresos y el produzca usted mismo sin renunciar al suministro externo.

¿Y en otros sectores? En agricultura, por ejemplo, y en un escenario de afección de los ecosistemas por el cambio climático acelerado, la nueva visión es tener garantizado el autoabastecimiento local en caso necesario, en períodos de escasez y subida de precios de los alimentos básicos, con los cereales a la cabeza. La década, o décadas, del siglo XXI en la que se junten olas de calor en Rusia y Ucrania, llegada tardía y escasa o excesiva de las lluvias del monzón en Asia con afección grave a la agricultura y las plantaciones de arroz y cambios en los fenómenos del Niño y la Niña en el Pacífico sur e Iberoamérica y América del Norte, tendremos un problema grave a escala global; especialmente los que no mantengan la capacidad de producir alimentos o los que no tengan dinero suficiente para pagarlos.

En la planificación urbana la nueva visión es, por ejemplo, acercar los centros de trabajo no contaminantes a las viviendas y reducir el tiempo de transporte; en la construcción es hacer edificios inteligentes y más humanos; en residuos es cerrar el ciclo del reciclaje, más bien el ciclo de la reutilización; en agua es consumir lo necesario sin contaminar, sin derroche alguno y con la reutilización; en la pesca es no sacar más peces de los que nacen, igual que en las explotaciones forestales que abastecen la industria del papel prensa en los países escandinavos; en los bosques es no talar las zonas vírgenes, es convertirlas en oro verde para la biotecnología y respetar a sus habitantes nativos; en la industria es cerrar el ciclo de producción; en turismo es no acabar con los atractivos y alejar esa actividad de zonas en las que su impacto acaba tarde o temprano con lo natural y real para convertirse en zoos humanos y de naturaleza.

SERÁ FÁCIL SI HAY NEGOCIO

Será fácil si hay negocio, a veces el ‘negocio’ para un continente, un país, una ciudad o un barrio es mantener las cosas como están desde siempre porque esa situación hace que esas cosas, los ecosistemas como tejido de la vida, mantengan la vida sana en el planeta.

Talar todos los bosques boreales sería como quitarnos un pulmón, urbanizar e impermeabilizar el suelo de colinas y montañas es como romper el depósito de agua de la ciudad, urbanizar las playas es acabar con el principal atractivo  para los turistas.  Como en Google, la participación de todos o la mayoría es la clave para que el sistema siga funcionando a lo largo del siglo XXI. Así, la Economía Verde será el ideal del consumo y aseguradora del sistema. Más información y democracia y una nueva visión son vitales para que las amenazas no se conviertan en hechos; mantener el capital natural de la Tierra y hacerlo crecer deberá ser el negocio.

Sobre el autor:

Ángel Muñoz

Periodista ambiental y Premio Nacional de Medio Ambiente

FUENTES Y REFERENCIAS

PNUMA. DIVISIÓN DE TECNOLOGÍA, INDUSTRIA Y ECONOMÍA. Informe previo de economía verde. PNUMA. 2010. Nairobi. Kenia. (Edición en español)

VARIOS AUTORES. Informe 2011 Ingeniería, conocimiento y economía sostenible. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España. 2011. Madrid. España.

WRI, PNUMA, PNUD, BANCO MUNDIAL. Recursos mundiales 2012: Adaptación en marcha. Tomando decisiones en el cambio climático. Washington. USA (Edición en español)

Páginas:

http://www.unep.org/greeneconomy/

http://www.worldresourcesreport.org/

http://www.uncsd2012.org/rio20/

http://www.marm.es/es/prensa/ultimas-noticias/notas-de-prensa-din.aspx?tcm=tcm:7-190627-16




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