La Comisión Océano Mundial ¿Algo sexy y excitante? Por Rémi Parmentier

Autor: Rémi Parmentier Estoy escribiendo en el tren camino de París después de haber participado anoche en el lanzamiento de la Comisión Océano Mundial, un proyecto para el cual he trabajado como asesor desde su gestación hace más de dos años. Presidida conjuntamente por el ex ministro de Exteriores del Reino Unido David Miliband, el …

Autor: Rémi Parmentier

Estoy escribiendo en el tren camino de París después de haber participado anoche en el lanzamiento de la Comisión Océano Mundial, un proyecto para el cual he trabajado como asesor desde su gestación hace más de dos años.

Presidida conjuntamente por el ex ministro de Exteriores del Reino Unido David Miliband, el ex ministro de Finanzas surafricano Trevor Manuel y el ex presidente de Costa Rica José María Figueres, la Comisión Océano Mundial está compuesta por una docena de ex líderes de los cinco continentes y por algunos empresarios emblemáticos. Muchos de ellos siguen en activo en política o en algunos organismos del sistema de la ONU. A primera vista puede que no parezca la más sexy de las iniciativas ambientales internacionales. No es la primera vez, de hecho, que una comisión se establece en un intento de sobrepasar un obstáculo – en el caso que nos ocupa, el uso insostenible y el deterioro de la biodiversidad marina en áreas fuera de las jurisdicciones nacionales. Y las recomendaciones de estas comisiones se ignoran demasiadas veces pese a lo que suelen decir los gobiernos cuando las reciben. Entonces, ¿de qué va ésta comisión? ¿Cuál es su valor añadido?

Mandato concreto:

Hemos visto que en el pasado uno de los puntos flojos de muchas comisiones internacionales era el tener mandatos demasiado amplios, y por consiguiente la ausencia de un mensaje claro. Por ejemplo, algunas comisiones producen más de cien recomendaciones, tantas que es difícil que pase un mensaje clave. El mandato de la Comisión Océano Mundial en cambio es claro y directo: la conservación y gobernanza de la biodiversidad y un remedio a la sobrepesca en alta mar. La alta mar es una zona muy amplia (casi el 50% de la superficie de nuestro planeta), pero hay rasgos comunes que impactan en cada uno de nosotros en este planeta, vivamos dónde vivamos. La comunidad internacional puede hacer algo allí si quiere, porque la alta mar no pertenece a nadie. Es una cuestión de voluntad política. Sobrepesca y seguridad alimentaria; pesca ilegal, piratería y violación de los derechos sociales; explotación insostenible de recursos pesqueros, minerales y genéticos y repartición injusta de los beneficios…Ojala el mandato ajustado pueda dar lugar a recomendaciones igualmente ajustadas, fáciles de entender y suficientemente prácticas para marcar la diferencia.

No son los de siempre:

Activistas ambientales como yo, juristas, biólogos marinos y climatólogos están  dando la voz de alarma desde hace años sobre el porvenir de la alta mar. Por ejemplo, hace unos diez años, yo ayudé a crear la Deep Sea Conservation Coalition (DSCC), coalición para la conservación de las profundidades marinas, y más recientemente yo trabajé con la High Seas Alliance, alianza para la alta mar, durante la Cumbre de Río+20 de junio 2012. Durante todo este tiempo (y ya no hablo de lo anterior, mis 25 años en puestos directivos en Greenpeace) hemos hecho grandes cosas y la verdad es que el estado del océano y del resto de planeta sería mucho peor si no hubiésemos actuado. Pero creo que es impactante que gente como, por ejemplo Ratan Tata de India, Yoriko Kawaguchi de Japón o Pascal Lamy de Francia reconozcan la seriedad del tema y que asuman el reto. Ellos son, como el resto de los Comisionarios del Océano Mundial, personas acostumbradas a tratar a lo largo de sus carreras temas de gran complejidad, así pues creo que será interesante ver lo que nos trae su experiencia colectiva. La gente que como yo vive “en este túnel” desde tiempos inmemorables, tenemos gran interés en saber cómo los comisionarios del Océano Mundial generan nuevas ideas capaces de traer aire fresco al debate. Mientras escribo, la comisión no ha empezado su trabajo todavía (acaba de presentarse en sociedad hace unas 12 horas), pero una mirada a Google o Twitter da una idea ya del interés suscitado.

Independientes y relevantes:

Como  líderes, todos los miembros de la Comisión Océano Mundial se han comprometido en participar de forma independiente, sin perjuicio de otras responsabilidades que puedan ostentar con gobiernos, parlamentos, partidos, organismos diversos u corporaciones. Esto es importante, porque una lección aprendida de comisiones pasadas y de paneles de alto nivel de la ONU es que hay que dejar claro si los participantes hablan en su propio nombre con las mentes libres, o si son meros mensajeros. Pero aunque muchos de los comisionados son conocidos como ex líderes, todos siguen siendo relevantes: se trata de gente que seguirá en activo y que no dejará de ser influyente. Esto es importante.

Centrada en el tiempo:

La Comisión Océano Mundial y su Secretariado, establecido en el Colegio Somerville de la Universidad de Oxford, se han establecido por un periodo corto de tiempo. La comisión tendrá cuatro reuniones hasta Marzo/Abril 2014, fecha en la cual está previsto que publique su informe final. En otras palabras, se trata de una comisión biodegradable. La idea es que si sus recomendaciones son buenas, la comisión puede potenciar la capacidad de los gobiernos, académicos, organizaciones de la sociedad civil y del sector privado para moverse y tomarse en serio los temas clave (existentes y emergentes) de gobernanza en la alta mar. Como lo han reconocido sus copresidentes, la comisión va a necesitar aportes y apoyo de todos estos sectores para hacer recomendaciones equilibradas y pragmáticas, y  para su implementación.

Buen momento:

Durante la Cumbre Río+20 el año pasado, los gobiernos acordaron ya que la sesión de la Asamblea General de la ONU que empezará en Septiembre de 2014 considerará los temas que la Comisión Océano Mundial va a examinar. Por consiguiente, el calendario para el informe final de la comisión  es óptimo, seis meses antes de la Asamblea General de la ONU. Puede ser la puesta en escena que todo debate importante necesita, para ayudar a los gobiernos a que se centren. Así, existe una buena posibilidad de que el informe de la Comisión Océano Mundial no acabe olvidado bajo una espesa capa de polvo.

Todos los ingredientes están aquí. Eso parece.

Web:www.globaloceancommission.org

Seguir la Comisión Océano Mundial en Twitter: @GOceanC

Seguir Rémi Parmentier en Twitter: @RemiParmentier




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com