La ciencia ciudadana necesita de agentes sociales. Por (*) Alexandra Farbiarz Más

Estamos en emergencia climática, un hecho ya indiscutible. Los Estados tienen en su agenda política la cuestión. Últimamente hemos visto como la Unión Europea ha aprobado el Reglamento  por el que se establece el marco para lograr la neutralidad climática, se han aprobado la Ley española y la francesa de cambio climático. Al otro lado del charco, cuando aún estaba Trump en el poder, el Estado de Nueva York aprobó también la Ley de protección del clima y de liderazgo climático del Estado de Nueva York.

En todas ellas se plantea la necesidad de coordinar las diferentes administraciones junto con espacios de participación pública para hacer frente a las distintas y complejas dinámicas asociadas a los efectos del cambio climático, desarrollando mucha pedagogía activa para lograr un nuevo paradigma socioeconómico.

Además, para llevar a cabo los cambios estructurales que necesitará la aplicación de las mencionadas leyes, se requieren instrumentos de participación que aún hoy no sabemos muy bien qué forma van a tener. La nueva gobernanza asociada a las problemáticas ambientales, sociales y económicas están en plena gestación… sus formas son pues incipientes y hay muchos juegos de poder que ponen en cuestión el status quo actual de la forma de hacer política.

Y en todo este contexto, la divulgación científica y la ciencia ciudadana juegan un rol esencial para vehicular las encrucijadas en las que hoy nos encontramos.Tal como recoge el artículo científico “Evaluación de las contribuciones de la ciencia ciudadana a la investigación sobre el radón” que firma Meritxell Martell junto con otros investigadores “La ciencia ciudadana puede convertirse en un medio para ayudar a comprender una cuestión científica, así como para sensibilizar sobre la gobernanza ambiental” .

Estamos en riesgo, pero la percepción ciudadana no siempre es consciente de lo que hay ni tampoco hasta donde llega la dimensión de la tragedia, porque hay una gran mayoría que tienen que atender cuestiones de supervivencia o porque, además, en el contexto de la pandemia del Covid19, las prioridades han cambiado. Y porque, no nos engañemos, también hay mucha inconsciencia en la sociedad del entretenimiento.

La ciencia ciudadana y la incorporación de una visión global e interdisciplinar

La ciencia ciudadana abarca muchos tipos de proyectos y busca acercar un determinado conocimiento científico a la ciudadanía, es decir a un público no especializado. Sin embargo, ¿desde dónde queremos hacer llegar dicho conocimiento? Si se hace a partir de los científicos especializados, ¿éstos disponen o hacen uso de las herramientas suficientes para acomodar su especialidad a públicos neófitos en su materia?

La incorporación de perfiles sociales en la ciencia ciudadana es esencial para que ésta pueda ser transmitida a los distintos públicos a los que se dirige. Un mismo proyecto de ciencia ciudadana puede ser replicado y aprovechado en distintos foros si existen profesionales que entiendan las necesidades de comprensión que se hallan en la sociedad. Y en este sentido, es urgente llevar a cabo los proyectos de ciencia ciudadana, no solo de forma multidisciplinar, sino también de forma interdisciplinar si queremos que dichos proyectos resulten efectivos.

En el post “En un mundo globalizado es necesario entrenar la visión global” hablaba de la necesidad de abrirnos al mundo de forma amplia. La ciencia ciudadana se amplia cuando incluye perfiles sociales en sus equipos. Además, tener perfiles especialistas que a la vez se interesan por otros campos aviva la capacidad creativa.

El diálogo entre distintas disciplinas científicas, culturales y artísticas es imprescindible para llegar a todo tipo de público. Su interacción potencia y asegura la eficacia de la transmisión del conocimiento. De lo contrario, se comunicarán  e intercambiaran datos y hechos, pero sin tener en cuenta la capacidad de recepción y asimilación de los conocimientos que se vuelcan. Y es por ello que la ciencia ciudadana, si quiere ser transformadora necesita contar con perfiles de corte social para que sea efectiva. Sino, se quedará en mero entretenimiento…¿es esto lo que se pretende?

(*) Alexandra Farbiarz Mas

Es experta en coaching, formación,  comunicación y educación ambiental.

 




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com