Sí, señor Juncker: otra Europa es posible. Por (*) Leida Rijnhout y Paul de Clerck

Juncker

En marzo pasado, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pergeñó cinco escenarios para el futuro de Europa, los cuales podrían resumirse en una pregunta simple: ¿más o menos statu quo? El hecho de que admitiera recientemente que existe un misterioso “sexto escenario”, podría significar que el luxemburgués contempla un rediseño radical del proyecto europeo, sostenible, y más enfocado a la gente, según aseguran Leida Rijnhout y Paul de Clerck.

En una intervención ante los embajadores de la UE a finales de agosto pasado, el presidente Juncker comentó que estaba “convencido de que habrá un sexto escenario, que será finalmente el que proponemos”.

Estamos encantados de que el Presidente Juncker haya, apartentemente, reconocido el “Escenario 6: Una Europa Sostenible para sus ciudadanos”, lanzada en junio de este año por una coalición heterogénea conformada por casi 300 grupos de la sociedad civil de toda Europa. Esperamos saber más de su concepción de ese escenario en su discurso sobre el Estado de la Unión (de este miércoles 13 de septiembre).

Este sexto escenario se puso en marcha como respuesta a la sequía de opciones presentadas por la Comisión el pasado marzo, las cuales no lograron abordar uno de los mayores retos a los que se enfrenta Europa hoy en día: superar la brecha creciente entre la UE y sus ciudadanos.

Los 5 escenarios propuestos apenas rozaron, de pasada, el tema del desarrollo sostenible, cómo combatir la crisis climática o asuntos clave como “¿qué Europa queremos” o “¿cuál es la razón de ser de la UE?.

Por el contrario, las propuestas de la Comisión se centraron sobre todo en la división de poder entre Bruselas y los Estados miembros, y dieron prioridad a los intereses comerciales europeos, a asuntos del mercado único y de la defensa.

Anteponer el interés público y eliminar los combustibles fósiles

No es el tipo de cuestiones que acercará a la UE a sus ciudadanos. La sociedad civil, por el contrario, presentó una visión que antepone el interés público, la democracia, la justicia medioambiental, los derechos humanos y un fuerte tejido social en el centro de lo que debería estar haciendo la UE.

Nuestra esperanza es que el Presidente Juncker utilice su estrado este miércoles para poner todas esas cosas en la primera línea de su concepción para el futuro de Europa. No obstante, a menudo hay una brecha entre lo que dice y lo que la institución que preside lleva a cabo después.

Por ejemplo, un reciente documento de la Comisión sobre cómo aprovechar la globalización, compromete a la Comisión a una “ambiciosa descarbonización de la economía y a recortar las emisiones nocivas”. Al mismo tiempo que dicen eso, la Comisión de Juncker, además de los Estados miembros, siguen brindando un ingente apoyo político y financiero a los proyectos basados en los combustibles fósiles.

Así, está previsto que se inviertan miles de millones de euros en proyectos de infraestructuras de gas, como las terminales de Gas Natural Licuado (GNL), y en gasoductos. Cerca de dos terceras partes de los proyectos financiados por el programa de la Comisión Europea “Connecting Europe Facility” son proyectos de gas.

Como la mayor parte de esas infraestructuras estarán operativas durante un período de 30 a 40 años, eso nos dejará abocados nuevamente a décadas de desarrollo basado en los combustibles fósiles. Justo lo contrario de lo que necesita Europa. Si la Comisión va en serio con lo de descarbonizar nuestra economía, debería moverse hacia una rápida y ambiciosa reducción progresiva de todos los combustibles fósiles.

Esperar hasta 2020 no es la solución para descarbonizar la economía europea

Desde que asumió el cargo en 2014, Juncker ha reiterado por activa y por pasiva su compromiso y el de la Comisión con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de la ONU (ODS). No obstante, si echamos un vistazo a lo que después ha hecho, se constata todo lo contrario.

La Comisión se está quedando atrás claramente respecto a las intenciones de la mayor parte de Estados miembros acerca de la aplicación de los ODS. En las conclusiones del Consejo del 20 de junio (2017), los Estados miembros lamentan que la Comisión haya hasta ahora fracasado al dar los pasos necesarios para desarrollar una estrategia global para un Desarrollo Sostenible.

Esperar hasta 2020, tal como propone la Comisión, cuando acaba la actual estrategia EU2020, no es un signo de fuerte liderazgo.

Por último, el presidente Juncker prometió llevar a cabo un “debate general” que incluya a “la sociedad civil en sentido amplio” sobre sus cinco escenarios. En un comunicado de prensa el 17 de julio (2017), la Comisión alardeó de haber organizado 1.750 eventos sobre el tema.

Nos sorprendió esa cifra, e incluso nos quedamos pensando si era real o una noticia falsa. Ninguno de nuestros contactos en toda Europa tiene conocimiento de que se haya llevado a cabo una media de 63 debates públicos por país sobre este tema. Sólo pudimos enterarnos de debates organizados por miembros nacionales del Consejo Europeo Económico y Social, una buena iniciativa pero no desde luego útil para llegar hasta los ciudadanos corrientes.

¿Nos sorprenderá Juncker este miércoles?

Creemos que el presidente Juncker ha perdido una oportunidad para llegar a la sociedad civil, para organizar un -muy necesario- debate con los ciudadanos,

Hace medio año, cuando la Comisión lanzó el debate sobre el futuro de Europa, se respiraba un ambiente de crisis en Bruselas y en las capitales de los Estados miembros. El cambio radical que necesitamos parecía estar abriéndose un hueco en la agenda. Ahora que el Presidente Juncker se prepara para dibujar su concepción de la nueva Europa, nos preocupa que podamos asistir a más de lo mismo.

Si, en efecto, nos sorprende a todos este miércoles con su sexto escenario, deberá ser una propuesta que se haga eco de los cambios fundamentales que casi 300 organizaciones diversas, apoyadas por los ciudadanos, ya han delineado.

Una variación del statu quo no servirá para resolver la crisis climática, la brecha creciente en la sociedad, o los impactos de la globalización y el libre comercio, y sí -en cambio- seguirá erosionando la confianza de los ciudadanos en las instituciones europeas.

(*) Leida Rijnhout y Paul de Clerck son coordinadores de campaña de la ONG “Friends of the Earth Europe”.

Versión española: Fernando Heller/EuroEFE

Las opiniones vertidas en esta tribuna reflejan exclusivamente la posición de su autor y no pueden ser atribuidas a EuroEFE.EURACTIV.es ni a ninguno de los asociados de la red europea de EURACTIV ni a la Agencia EFE.

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