Una hoja de ruta por un desarrollo sostenible para España, una propuesta de la Fundación Alternativas

Por (*) Ana Belén Sánchez.- La semana pasada se presentaba en Madrid el primer informe que dedica que la Fundación Alternativas al tema de la sostenibilidad. Desde la Fundación teníamos dos objetivos principales cuando nos embarcamos en esta aventura. Por un lado, hacer una foto de cómo se sitúa nuestro país en términos ambientales, respecto de los objetivos europeos e internacionales, que España se ha comprometido a cumplir y por otro que hacía falta cambiar en la forma que nuestra economía o nuestra sociedad se organiza para situar a España en la ruta de la Sostenibilidad.

En cuanto al primer objetivo, los resultados son claros. En prácticamente todos (excepto en superficie forestal) las áreas estudiadas por el informe hemos retrocedido, especialmente durante la última legislatura. Nuestros legisladores han hecho oídos sordos al llamamiento que desde Naciones Unidas, la Unión Europea y la OCDE se hacía a transformar nuestra economía en una economía ambientalmente mucho más sostenible (la llamada economía verde) que fuera capaz de reducir nuestro impacto en el cambio climático y hacer un uso mucho más racional de nuestros recursos naturales y que fuera a la vez capaz de crear un buen número de nuevos puestos de trabajo (el empleo verde). Entre los argumentos para no trabajar en esta dirección: la protección del medioambiente es una pesada carga que España no se podía permitir en tiempos de crisis económica. Seguíamos el mantra de que el crecimiento todo lo cura, es fuente de riqueza y de empleo. Sin embargo, innumerables experiencias demuestran que esto no es verdad. Se puede crecer en términos económicos y no hacerlos en términos ni sociales ni ambientales, no crecer ni en empleo, ni en mejora de salarios, no avanzar en igualdad y desde luego no mejorar ninguno de nuestros parámetros ambientales.

Una de las principales conclusiones del informe es que nuestro modelo productivo debe cambiar. El gran peso que la construcción y sus sectores asociados ha tenido tradicionalmente en nuestra economía ha dificultado y en ocasiones impedido, la apuesta por otro modelo desarrollo, basado en el conocimiento, la innovación por un lado y un uso mucho más sostenible de nuestros recursos. No hemos sabido utilizar la austeridad para recortar en lo que de verdad hace falta reducir. Por ejemplo, en el uso de combustibles fósiles. Petróleo, carbón y gas que han supuesto hasta el 4% de nuestro PIB. En un país con una riqueza en fuentes de energía renovables como el nuestro no tiene ningún sentido que sigamos haciéndolo.

Es justamente en el sector energía en el que más retroceso hemos experimentado. Estos últimos años, hemos vivido el progresivo desmantelamiento del sector de las energías renovables. Hemos pasado de ser país líder en inversiones a pasar a las posiciones de cola en atracción de inversión y en instalaciones de MW renovables. A pesar de que acordamos en Europa hacer lo posible porque nuestros edificios fueran nulos en producción de emisiones, se han puesto enormes dificultades para el llamado autoconsumo, es decir, que cada uno de nuestros edificios pueda producir la energía que consume.

Alrededor de la mitad de nuestros recursos hídricos no se encuentran en buen estado. Tenemos un largo camino para sentar las bases de una economía circular, donde no produzcamos residuos que vayan a vertedero o se quemen, como ocurre con más del 60% de los residuos ahora, si no que sean reintroducidas de nuevo en el ciclo productivo, como materias primas para un nuevo proceso.

ALTERNATIVASLas recomendaciones del informe incluyen llegar a decisiones, que deberán ser tomadas por consenso, sobre cómo reducir el 95% por nuestras emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2050, y cumplir por tanto con el Acuerdo de París, establecer una hoja de ruta para descarbonizar nuestro sistema energético, especialmente complicado en el transporte (alrededor del 95% del transporte de mercancías y pasajeros se hace por carretera utilizando petróleo). Otras recomendaciones tienen que ver con reactivar nuestro mundo rural, pasar de percibirlo como suministrador de alimentos a zonas urbanas y que hacer de la bioeconomía una de las bases de un programa de desarrollo empresarial rural.

Las buenas noticias: todas estas medidas supondrían la creación de nuevo empleo verde (algunas estimaciones hablan de 2 millones) y mejoraría nuestra competitividad. Merece la pena el intento.

(*) Ana Belén Sánchez es Coordinadora del área de sostenibilidad de la Fundación Alternativas

Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO)

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Efeverde Efefuturo

     

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a su autor y a EFEverde

Ilustración Lena Mackenna




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