Hidrógeno, la principal alternativa para una energía limpia. Por (*) Borja Fernández de Vega

Desde hace muchos años llevamos escuchando la necesidad de combatir el cambio climático, pero no fue hasta 2015, con el Acuerdo de París, cuando se empezaron a tomar realmente medidas al respecto. En las últimas semanas estamos asistiendo en muchos puntos del planeta a ciertos fenómenos atmosféricos que reflejan las consecuencias del cambio climático.

Tras las inundaciones de julio en Alemania, Angela Merkel admitía que no se ha hecho suficiente contra el cambio climático y aconsejaba acelerar el ritmo de las medidas.

El objetivo marcado por países de todo el mundo es lograr una economía neutra en carbono antes de 2050 para minimizar los impactos del calentamiento global.

Para lograr una economía mundial con bajas emisiones de carbono es fundamental la transición energética.

Y una de las alternativas más importantes a considerar es la utilización del hidrógeno, concretamente el llamado hidrógeno verde.

Trasladándonos en el tiempo a una clase de química de las impartidas en cualquier centro escolar, el hidrógeno es el elemento más simple del universo, formado únicamente por un protón y un electrón.

El hidrógeno se suele presentar en forma de gas.

En la Tierra es muy abundante, aproximadamente el 75% de la materia del Universo, pero es un elemento impuro ya que principalmente se encuentra combinado con otros elementos, como en las moléculas de agua donde se encuentra mezclado con el oxígeno (H2O).

Por tanto, para obtener hidrógeno puro es necesario extraerlo de los compuestos en los que forma parte.

Los principales serían el agua, los combustibles fósiles y la materia orgánica.

Según la manera de obtener el hidrógeno puro podemos encontrarnos con diferentes denominaciones, siendo las principales las siguientes:

  • Hidrógeno gris: se obtiene al descomponer las moléculas de hidrocarburos de combustibles fósiles (petróleo, gas natural o carbón) aplicando vapor de agua a alta temperatura. En el proceso se libera dióxido de carbono (y monóxido de carbono), el cual se emite a la atmósfera. Hoy en día, la gran mayoría del hidrógeno producido en todo el mundo se obtiene por esta vía, la más contaminante;
  • Hidrógeno azul: proceso similar pero que almacena el dióxido de carbono (y monóxido de carbono), de manera que no se emite a la atmósfera. Su coste cada vez es más competitivo con respecto al hidrógeno gris.
  • Hidrógeno verde, el cual se obtiene a través del proceso electrólisis, que descompone el hidrógeno y oxígeno del agua utilizando electricidad generada por energías renovables. Es el proceso más limpio pero el más costoso.

Las grandes ventajas del hidrógeno puro es su facilidad de almacenamiento y ser un elemento no contaminante (si obviásemos el proceso para obtenerlo).

De esta manera, logrando un proceso 100% limpio como puede ser la electrólisis a través de energías renovables, estaríamos ante la gran alternativa para luchar contra el cambio climático.

El problema radica en su coste por la dificultad de producción y de distribución.

Actualmente, se están invirtiendo muchos recursos para lograr reducir esos costes para que el hidrógeno verde pueda ser una realidad.

Una de las palabras más buscadas en internet en el año 2019 fue ESG. En 2020 fue Covid-19.

Me atrevo a decir que en los próximos años el término “hidrógeno verde” saldrá también entre los más buscados.

 

(*) Borja Fernández de Vega es asesor patrimonial de Portocolom AV.

 

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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