Greta Thunberg ¿Qué te pasa? Por /*) José Cabrera (IPS)

José Cabrera.- Querida Greta, el año pasado te puse de ejemplo en el acto de entrega del Certificado de Sostenibilidad IPS a la Agencia EFE. Tu grito me había conmovido y removió consciencias aletargadas en torno a conceptos tan trascendentales para el futuro de la Humanidad como el de sostenibilidad y el cambio climático.

 

Doce meses después, tu movimiento juvenil “Fridays for future” se ha extendido con vigor y tu has recorrido multitud de escenarios públicos llamando la atención de forma crecientemente apocalíptica. Hoy tu grito más que generar ilusión, se ha convertido en una suerte de drama de un espectáculo mediático. Hoy tu grito parece una puesta en escena  de marketing de un producto de gran consumo o de una cantante pop. ¡Cuántos artistas prematuros cayeron en el olvido por sobre exposición y ambición desmedida de sus progenitores!

Greta, si caes tu parte del mensaje se va contigo. Son millones de jóvenes que te siguen y que pueden caer en la tentación de pensar que no existen soluciones. A mí me sigue llegando tu mensaje y lo comparto y apoyo, pero me disgusta el formato y la puesta en escena. El “show business”  está creando un mito y ahogando a la protagonista y a sus palabras. Lo que tú defiendes es demasiado crítico y trascendental, para que pase de moda por una inmolación orquestada. Ahora que en torno a ti, ya empieza a oler al humo de los tópicos y las vaguedades, estás a tiempo de resetear  la estrategia, porque no estamos hablando de una moda o de una canción. Los conceptos de sostenibilidad y economía circular son herramientas indispensables para mitigar el cambio climático.

Seguir advirtiendo de los riesgos que para el planeta tiene el actual modelo de producción y consumo, resulta ocioso, pues, la fase de toma de conciencia social sobre el tema está claramente sobrepasada. Es más, seguir incidiendo de manera tan exagerada en ello, solo puede producir un rechazo con efecto boomerang. De hecho, ha sido la comunidad científica quien ha puesto desde hace tiempo suficientemente en alerta a los gobernantes, de los graves riesgos que corremos si no actuamos en consecuencia. Por tanto, en este estadio de la situación se requieren más planes de acción y soluciones concretas implementadas, que discursos maniqueístas buscando ocupar el espacio mediático. Estamos en el momento de las políticas que sean capaces de luchar contra el cambio climático y sus consecuencias. Mejor harías, pues, en hacerte a un lado en su airada protesta y colaborar con aquellas entidades y agentes de la sociedad que los hay, que batallan denodadamente por hacer frente a la crisis.

Y en esta batalla por la supervivencia de nuestra especie, o para ser más exactos, del modo de vida de la llamada civilización occidental, no todo el mundo se comporta de igual manera. Los hay que luchan con una estrategia decidida y otros que lejos de ayudar a mitigar los efectos, siguen ahondando en ellos. Del lado de los buenos, no cabe duda que estamos los europeos, de la mano de nuestras instituciones que desde hace años lanzaron un programa de Economía Circular que mediante legislación y subvenciones está aportando soluciones al problema. Enfrente Estados Unidos, China o Rusia, que no solo no suscriben los compromisos de reducción de emisiones de CO2 causantes del efecto invernadero, si no que pretenden ampliar sus actividades contaminantes. El acierto europeo se basa en poner el eje del cambio en la economía, es decir, en los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas. Solo desde esta perspectiva social podremos vivir en un mundo equilibrado. Necesitamos seguir esa hoja de ruta sin ruido que perturbe, acelerando al máximo las actuaciones. En resumen, más hacer y menos declaraciones altisonantes que pueden esconder intereses de los sectores económicos beneficiarios del cambio.

Un chillido histriónico en la sede de las Naciones Unidas o un paseo en catamarán solo generan titulares y lo que tenemos que producir es contenido y credibilidad. Greta, quiero seguirte poniendo de ejemplo, pero el continente no puede ahogar al contenido.

José Cabrera, presidente del IPS Instituto de Producción Sostenible




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