¿Por qué no hacer funcionar en Golfo León lo que ya funciona en Adriático?

¿Por qué no hacer funcionar en el Golfo de León lo que ya funciona en el Adriático? Por (*) Por Miquel Ortega

¿Por qué no hacer funcionar en el Golfo de León lo que ya funciona en el Adriático? Por (*) Por Miquel Ortega

La Comisión Europea reconoce que en el Mediterráneo el 88% de las poblaciones evaluadas están sobreexplotadas. ¡No es extraño que no quede mucho para pescar!

Dada la urgencia y la necesidad de actuar para remediar la situación actual, no sólo es necesario reforzar y repensar las vías tradicionales de gestión (fijar las características de la flota, limitar el número de días en el mar, etc.) sino que es imprescindible intensificar la gestión espacial, una vía que se ha mostrado exitosa cuando se implementa correctamente.

Las regulaciones europeas y la Comisión General de Pesca para el Mediterráneo (CGPM) prevén y fomentan el establecimiento de zonas de restricción de pesca. Este enfoque innovador busca establecer limitaciones pesqueras en determinadas áreas para preservar o restaurar Hábitats Críticos de los Peces, facilitando así la reproducción y recuperación de determinados stocks, y Ecosistemas Marinos Vulnerables.

La zona de restricción pesquera de Jabuka: un ejemplo a seguir

La zona de Jabuka es un área submarina en el Adriático central. En 2015 su situación era tan frágil que estuvo totalmente cerrada. No obstante, se reabrió en 2016 bajo la presión de los pescadores italianos. En 2017, a raíz de una propuesta de la ONG MedReAct a la CGPM, se puso en marcha un plan de restauración, con la creación de la primera zona de restricción pesquera en el mar Adriático. Consiste en un área central de 1.500 kilómetros cuadrados cerrados a la pesca, y dos zonas de amortiguamiento de 1.000 kilómetros cuadrados, en la que se ha llevado a cabo una reducción del 50% en el esfuerzo de arrastre de fondo.

Los resultados tras dieciocho meses de implementación son excelentes:

  • El área muestra aumentos en la biomasa espectaculares. La densidad de la merluza se ha triplicado (de 60 a 180 kg/km2) y la de la cigala se ha multiplicado por cinco (de 2 a 10 kg/km2).

  • Los pescadores reconocen el valor y el interés que esta reserva marina representa para el futuro de su actividad.

  • La zona de restricción de pesca no es una “burbuja aislada de su entorno”, desempeña un papel clave de reproducción en esta zona y, por efecto de desbordamiento, alimenta sus entornos de peces que pescarán los pescadores. ¡Es una repoblación natural!

La zona de restricción de pesca del Golfo de León: ¿por qué quedarnos a mitad del camino?

El año 2009, a un centenar de kilómetros de Marsella, se estableció un área rectangular de restricción pesquera de 2.000 kilómetros cuadrados con el objetivo de facilitar la recuperación del stock de merluza, protegiendo una de sus principales áreas de reproducción y alimentación.

En ese momento se decidió no eliminar la pesca de arrastre, sino únicamente limitar su presencia. Una presencia formada mayoritariamente por embarcaciones francesas y en un número menor por embarcaciones catalanas.

Diez años después no existen evidencias que, en su régimen de funcionamiento actual, la Zona de Restricción Pesquera haya contribuido significativamente a la repoblación de la zona y sus entornos. Los arrastreros de fondo todavía operan en el área, y no está claro que la existencia del área haya supuesto una diferencia significativa en la evolución de la presión pesquera respecto a lo que sucede en áreas equivalente del resto del Golfo de León.

Y en el conjunto del área del Golfo de León, actualmente la sobrepesca del stock de merluza es dramática, se explota 12 veces por encima de su rendimiento máximo sostenible (RMS), el umbral de sostenibilidad. Es el peor nivel de sobrepesca de todos los stocks evaluados del Mediterráneo.

Si apostamos por revertir la situación, y por una gestión pesquera responsable, un primer paso claramente beneficioso pasaría por el cierre puro y simple del área de pesca restringida ya existente, y si es necesario su ampliación a zonas adyacentes, ya que como muestra el ejemplo de Jabuka si las áreas de restricción pesquera están bien diseñadas e implementadas pueden convertirse en valiosas zonas de repoblación gradual de las principales especies de interés comercial en el Mediterráneo. Justo lo que necesitamos en el caso de la merluza en el Mediterráneo Occidental.

Es posible. La experiencia de Jabuka ha demostrado que, a partir de un diagnóstico compartido, una zona de pesca puede cerrarse si se lleva a cabo un proceso integrador, y convertirse en un caso de éxito para el medio ambiente y el sector pesquero.

Notas:

  • El 30 de marzo de 2017, los ministros y decisores públicos de los estados mediterráneos firmaron la declaración “MedFish4ever”, comprometiéndose a un plan de 10 años para restablecer la sostenibilidad de la pesca y mejorar la protección de los ecosistemas vulnerables.

  • Los días 11 y 12 de junio de 2019 en Marrakech, la Comisión General de Pesca para el Mediterráneo y la Unión Europea organizarán conjuntamente un seminario para evaluar los progresos realizados en el marco de la declaración “MedFish4ever” e instarán a los estados signatarios a renovar e intensificar sus compromisos.

Miquel Ortega

 

(*) Miquel Ortega es coordinador de las áreas de Ecología Política y de Pesca y Alimentación de la Fundación ENT.

 

 Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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