Los estragos de la nieve en nuestro patrimonio natural. Por (*) Fernando Pozuelo

La nieve, ese elemento de la naturaleza capaz de moldear paisajes, colores o texturas, asociado al disfrute y tan anhelada por muchos, se ha convertido en la protagonista absoluta de la actualidad y no precisamente por la alegría que habitualmente despierta en las personas.

Borrasca Filomena

Recién estrenado este 2021 hemos sido testigos de la llegada de un temporal cuyo nombre jamás olvidaremos, Filomena, que ha afectado en mayor o menor medida a todo el país en forma de lluvia y nieve, convirtiendo a esta última en un elemento hostil que ha generado numerosos daños y que ha sumido fundamentalmente a la ciudad de Madrid en un verdadero caos.

La gran magnitud de la nevada que hemos sufrido ha provocado una acumulación excepcional de nieve, alcanzando más de 50 litros por metro cuadrado en algunos lugares de la capital según los datos que han ofrecido desde la Aemet.

Nieve

Esto ha sido letal para el patrimonio natural de la ciudad provocando la caída y rotura de una gran cantidad de especies arbóreas, ofreciéndonos la imagen devastadora de calles repletas de ramas o especies que han perecido ante esta situación.

Después de la evaluación total de los daños naturales que se han producido, los datos ofrecidos por el Ayuntamiento de Madrid hablan de que cerca del 40% del material vegetal arbóreo del paisaje urbano de la capital se haya visto dañado.

Las especies vegetales de clima mediterráneo continental son las que mejor han aguantado las cargas de nieve, como es el caso de las coníferas con forma cónica, los abetos, piceas, cedros y pinos, aunque todas se han visto afectadas por este temporal.

Hay otras especies que no han sido tan resistentes por no ser de alta montaña, como es el caso de las especies frondosas o encinas, que han perdido mucho más ramaje.

Y es que a mayor nivel de frondosidad mayor es la cantidad de nieve que se acumulará en el árbol o las ramas, pero es la salud y el estado de estos árboles el factor más determinante en su supervivencia.

Ahora toca continuar con la recogida y retirada de los árboles y ramas caídas, pero conviene tener en cuenta que aquellas especies que no hayan caído completamente se podrán podar y volverán a vivir, y tampoco será necesario retirar la totalidad de los árboles perecidos, ya que si se encuentran en una zona natural, estos pueden servir como abono para otros.

Recuperar el paisaje

Una vez superadas las consecuencias más graves que nos ha dejado Filomena a su paso, es el momento de dotar partidas presupuestarias claras para recuperar este paisaje, analizando y proyectando lo aprendido.

Y tampoco podemos olvidarnos de la importancia de la prevención ante este tipo de situaciones aunque en España y en concreto en Madrid, no suelan ser habituales. En este sentido, el mantenimiento y el cuidado del arbolado urbano es un aspecto fundamental que jamás debe descuidarse.

Los árboles en las ciudades son esenciales, no son solo un mero elemento decorativo, sino que que cumplen una función biológica muy importante a la hora de generar oxígeno, absorber CO2, generar umbrías y zonas resguardadas y, por supuesto, paisajes agradables, por lo que este acontecimiento debe servirnos para poner en valor el patrimonio natural de nuestras ciudades.

 

(*) Fernando Pozuelo es director del estudio de paisajismo Fernando Pozuelo Landscaping Collection.

 

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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