Sin un entorno rural vivo, no hay ciudades. Por (*) Mónica Parrilla

A nadie se le escapa que España ha sufrido en el último siglo un paulatino abandono de sus pueblos y campos. Esto nos ha llevado a que solo un 16% de la población española, que habita el medio rural, esté ‘cuidando’ del 85% del país.

España vaciada

Y la realidad es que las zonas rurales se siguen despoblando. En los últimos 40 años, se han abandonado más de cuatro millones de hectáreas de tierras de cultivo y se han perdido más de dos millones de explotaciones ganaderas.

Un enorme vacío que, en unos casos, algunos han aprovechado para la creación de falsas soluciones como son las macrogranjas altamente nocivas, o en otros, ha transformado en un polvorín lo que antaño fueron masas forestales productivas.

No en vano, más del 80% de los espacios forestales en España no tienen planes de ordenación.

Además, sus habitantes no disfrutan de los mismos servicios ni oportunidades que las personas que viven en las ciudades.

Al ser una población reducida y envejecida soportan el mismo abandono institucional que sufre toda la llamada España vaciada, con recortes de derechos fundamentales en sanidad, educación, infraestructuras, transporte etc.

“Ser poco/as, no resta derechos”, como bien dicen los movimientos. Y es que si bien es un porcentaje bajo de población, es fundamental para la protección de nuestro medio rural, de nuestro medio ambiente, para la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Protección de los ecosistemas

Hay que garantizar calidad de vida y los servicios esenciales para que la población rural pueda ejercer el papel clave de protección de los ecosistemas.

La importancia del medio rural es clara, y desde Greenpeace hemos querido exponerlo.

Los pueblos ayudan a frenar el cambio climático un 34% más que las ciudades y contribuyen 20 veces más a la conservación de la biodiversidad, según nuestro último informe Habla Rural: el papel de la España rural frente a la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad.

Todas las actuaciones en el medio rural (políticas, planes, programas…) tendrán un impacto.

Pueden ayudar o empeorar la emergencia climática, así como a la vida de la población rural.

Si se conserva o gestionan los ecosistemas de forma sostenible, se contribuye a mitigar el cambio climático, a reducir sus impactos y vulnerabilidad de la población.

Se promueven cambios que dinamizan a la  población y no ponen en riesgo la salud de los ecosistemas sino que los revalorizan y protegen en un contexto de cambio climático.

Transición ecológica

Por tanto, el reto demográfico es también una cuestión ambiental.

A falta de oportunidades y de futuro de calidad, nuestro medio rural se degrada social, económicamente y ambientalmente, y llegan iniciativas y proyectos disfrazados de empleo cuando en realidad son falsas soluciones (macrogranjas, proyectos mega-urbanizaciones, cementerios nucleares) que contaminan nuestras aguas y expulsan a la población.

La dinamización del medio rural tiene que tener la crisis ecológica como eje transversal.

Combinando la gestión/conservación de ecosistemas con la dinamización y transición ecológica del sector primario.

El desarrollo rural es y debe ser una oportunidad para el cambio de modelo, para la transición ecológica

Es importante que la Estrategia Nacional actualmente en elaboración, incorpore de manera transversal el enfoque de crisis ecológica, incluyendo los retos de la emergencia climática y la crisis de biodiversidad.

Para ello se hace imprescindible que los fondos de recuperación prioricen la dotación presupuestaria de la Ley 45/2007 de desarrollo sostenible del medio rural para que tenga una implementación real y efectiva.

El medio rural es el que garantiza que el entorno urbano tenga aire que respirar, agua limpia que beber y alimentos de los que alimentarse.

Sin los pueblos y campos las ciudades no son viables.

Por todo ello, es imprescindible tratar como se merece el entorno rural y sobre todo a sus gentes, que son quienes hacen posible que sigan llegando todos esos servicios ambientales al resto de la población.

 

(*) Mónica Parrilla es ingeniera forestal y responsable de la campaña Habla Rural de Greenpeace España.  

 

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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