El MITECO somete a información pública el borrador de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación. Por (*) Laia Soriano-Montagut Jené

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El objetivo general de la Estrategia de Lucha contra la Desertificación consiste en contribuir a la conservación y mejora del capital natural asociado a las tierras de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas de España y avanzar hacia la neutralidad en la degradación de las tierras mediante la prevención y mitigación de la desertificación y la restauración de las zonas degradadas.

1. INTRODUCCIÓN

El pasado 26 de abril de 2022 el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sometió a información pública el borrador de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación (de ahora en adelante, la Estrategia), según el procedimiento previsto para planes, programas y disposiciones de carácter general relacionados con el medio ambiente en los artículos 16 y 17 de la Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

La Estrategia consta de tres secciones, dos anejos informativos y un índice de acrónimos. La primera sección incluye los antecedentes y la justificación por la que se elabora este documento, así como el marco de referencia y los objetivos y principios en los que se basa la Estrategia. La segunda sección se corresponde con el diagnóstico de la desertificación en España e incluye un análisis de los impulsores de la desertificación y de sus impactos, así como de los cinco principales escenarios de la desertificación en nuestro país. La tercera sección incluye las propuestas de acción, organizadas en tres ejes y numerosas líneas de acción.

2. CONTEXTO

La Estrategia se elabora para dar respuesta a las obligaciones de España como parte de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África (la Convención en adelante). La Convención es resultante de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, la denominada Cumbre de la Tierra de Río de 1992. Se firmó en París el 17 de junio de 1994 y entró en vigor el 26 de diciembre de 1996. La Convención, fue ratificada por España en enero de 1996 (BOE núm. 36, de 11 de febrero de 1997), siendo un instrumento legal de obligado cumplimiento.

Según esta Convención, todos los países signatarios afectados por la desertificación, incluida España, deben elaborar un Programa de Acción contra la Desertificación. De acuerdo con el artículo 10 de la Convención, el objetivo del Programa de Acción contra la Desertificación consiste en determinar cuáles son los factores que contribuyen a la desertificación y las medidas prácticas necesarias para luchar contra ella y mitigar los efectos de la sequía. La Convención establece que cualquier parte afectada elaborará, dará a conocer al público y ejecutará su programa de acción nacional y señala que estos programas habrán de actualizarse mediante un proceso de participación continuo sobre la base de la experiencia práctica, así como los resultados de la investigación. El primer Programa de Acción contra la Desertificación de España, el Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación en España, se aprobó en 2008.

Además de ello, la Estrategia se enmarca también en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas. La Agenda define diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) orientados a poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo. El ODS 15 pone el acento sobre la necesidad de ampliar las prácticas de gestión transformadora con el objetivo de “Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica”. Incluye, además, la meta 15.3, que hace referencia explícita a la neutralidad en la degradación de las tierras: “Para 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra de las tierras”.

Posteriormente, en la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África (COP12, 2015) se consideró que la neutralidad en la degradación de las tierras es un principio vehicular para el logro de los objetivos de la Convención y que por ello debe promoverse que los países afectados formulen metas de neutralidad en la degradación de las tierras y las integren en los programas de acción nacional (resolución 3/COP.12).

Asimismo, el Pacto Verde Europeo (COM2019/ 640) se desarrolla a través de una serie de iniciativas e instrumentos estratégicos, muchos de ellos con objetivos cuyo cumplimiento requiere de actuaciones sinérgicas con las necesarias en la lucha contra la desertificación y la degradación de tierras.

Más recientemente, el 21 de enero de 2020, mediante acuerdo del Consejo de Ministros, el Gobierno de España aprobó la Declaración de Emergencia Climática y Ambiental por la que se compromete a elaborar una Estrategia de Lucha contra la Desertificación en el marco del fortalecimiento de las sinergias con las políticas de desarrollo rural, de protección de la biodiversidad y reconocimiento de servicios ambientales, con el impulso de las oportunidades de la transición energética y las energías renovables para generar nuevo empleo verde, así como con las actuaciones diseñadas en el marco de la estrategia frente a la despoblación y el reto demográfico.

Igualmente, cabe contextualizar la Estrategia que nos ocupa con la Estrategia de la UE para la Protección del Suelo, aprobada el 17 de noviembre de 2021, la cual tiene como objetivo que en el año 2050 los suelos de Europa estén sanos, en el sentido de que mantengan su capacidad para la provisión de bienes y servicios a la sociedad. La protección, el uso sostenible y la recuperación de suelos permitirá alcanzar otros objetivos ambientales a medio (2030) y largo plazo (2050). Para ampliar sobre esta cuestión, nos remitimos al post de TERRAQUI de fecha 13 de mayo de 2021, “El Parlamento Europeo insta a la Comisión a proteger el suelo de manera determinante (Resolución 2021/2548(RSP))”.

Asimismo, esta estrategia de Protección del Suelo se complementa con las Misiones de Horizonte Europa Un pacto por el suelo” y “Adaptación al Cambio Climático incluyendo la Transformación Social”.

Además de ello, a nivel nacional hay múltiples instrumentos relacionados con la lucha contra la desertificación, tales como el Plan estratégico de la Política Agraria Común post 2020 (2023-2027), la Planificación nacional de regadíos, la Estrategia Forestal Española y Plan Forestal Español y planificaciones forestales autonómicas; el Plan Nacional de Actuaciones Prioritarias en materia de restauración hidrológico-forestal, control de la erosión y defensa contra la desertificación; las Orientaciones Estratégicas de Gestión de Incendios Forestales en España; el Plan Estratégico de la Política Agraria Común post 2020 (2023- 2027): Inversiones en el sector forestal, entre otras.

Así pues, la redacción de la Estrategia responde a la necesidad de adecuar el Programa de Acción contra la Desertificación a una nueva agenda internacional, global y europea, para la protección del medioambiente y el desarrollo sostenible, la adaptación a las decisiones tomadas por la Convención desde la aprobación del Programa de Acción contra la Desertificación, y a un nuevo marco conceptual derivado del avance en el conocimiento de la desertificación y de su relación con el cambio climático, la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, la seguridad alimentaria e hídrica y las migraciones ambientales.

3. OBJETIVOS DE LA ESTRATEGIA

Con el fin de contribuir a la conservación y mejora del capital natural asociado a las tierras de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas de España y avanzar hacia la neutralidad en la degradación de las tierras mediante la prevención y mitigación de la desertificación y la restauración de las zonas degradadas, la presente Estrategia establece un marco coherente e integrado de actuaciones y medidas que responde a los siguientes retos u objetivos específicos:

  • Fomentar la planificación y gestión integrada del territorio para prevenir y reducir la degradación y desertificación de tierras y restaurar las áreas degradadas.
  • Reforzar el papel de la gestión y uso sostenible de los recursos de la tierra (suelo, agua y vegetación) en la lucha contra la desertificación y la degradación de tierras y de sus efectos sinérgicos con otros servicios ecosistémicos, como la adaptación y mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad.
  • Mejorar y reforzar las metodologías y herramientas necesarias para la evaluación y seguimiento del riesgo de desertificación y la elaboración de pronósticos prospectivos de acuerdo con diferentes escenarios climáticos y socioeconómicos como instrumento para la definición y priorización de actuaciones.
  • Integrar la consideración de los efectos en la degradación de la tierra y la desertificación en todos los niveles de la planificación territorial y en la formulación y desarrollo de políticas sectoriales y transversales.
  • Asegurar la coordinación institucional y territorial en materia de uso sostenible de los recursos de la tierra y reforzar la gobernanza para la lucha contra la desertificación, así como en materia de conservación de suelos.
  • Alinear las medidas de la lucha contra la desertificación con las estrategias e iniciativas en marcha en el contexto internacional, dar cumplimiento a los compromisos adquiridos por España en materia de desertificación y colaborar con países afectados en el marco de la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo.
  • Seguir y evaluar el cumplimiento de las políticas y medidas de acción de lucha contra la desertificación.
  • Promover y facilitar la participación en la política y la toma de decisiones de todos los actores implicados en la lucha contra la desertificación: administraciones públicas, instituciones privadas, organizaciones sociales y la ciudadanía en general.
  • Avanzar en la generación, transferencia y difusión del conocimiento en el ámbito de la desertificación y las respuestas a esta.
  • Sensibilizar a todos los niveles de la sociedad sobre el fenómeno de la desertificación, sus causas y sus impactos en la salud de los ecosistemas y el bienestar humano.

4. PRINCIPIOS ORIENTADORES DE LA ESTRATEGIA DE LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN

Según el documento, el desarrollo y aplicación de la Estrategia de Lucha contra la Desertificación responde a los siguientes principios orientadores:

  • Una aproximación sistémica e interdisciplinar: La desertificación es un fenómeno complejo y polifacético que se debe afrontar mediante un enfoque integrado e interdisciplinar que considere los distintos componentes que conforman la tierra: suelo, agua, vegetación y otros componentes de la biota y sus interrelaciones, así como las demandas y necesidades que la sociedad tiene de los recursos de la tierra y de los bienes y servicios que de ellos se derivan para la sostenibilidad del desarrollo y el bienestar humano.
  • Territorialidad y escala de paisaje: La Estrategia adopta la planificación integrada del paisaje como marco de referencia para la definición, selección, localización y ejecución de las intervenciones de lucha contra la desertificación en el territorio. La implementación debe hacerse a escala de paisaje considerando cada una de las unidades que lo integran, sus interrelaciones y procesos ecológicos y biogeoquímicos, de forma que se pueden aunar distintas orientaciones e intereses a la vez que se mantiene y mejora el capital natural de la tierra y los flujos de bienes y servicios.
  • Precaución: La Estrategia adopta el principio de precaución por el que cuando del análisis y evaluación del riesgo de desertificación se concluya que hay motivos razonables para temer por el deterioro de la condición y estado de los recursos naturales asociados a la tierra se adoptarán medidas de protección de la tierra aun sin contar con una evidencia científica absoluta. Con la aplicación de este principio se trata de evitar que el grado de incertidumbre científica inherente a la complejidad del fenómeno de la desertificación y de la dinámica de los sistemas socio ecológicos de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas sea invocado como razón para no actuar en la prevención de la desertificación y degradación de la tierra.
  • Prevención: Se aplicará la jerarquía de respuesta, Evitar, Mitigar, Restaurar, siguiendo el principio de que las acciones de evitar y mitigar la desertificación son más efectivas y menos costosas que revertir la degradación pasada.
  • Búsqueda de sinergias: Se impulsarán las soluciones basadas en la gestión y uso sostenible de la tierra para, en unión, con otros instrumentos ambientales estratégicos, crear paisajes multifuncionales que maximicen la conservación de recursos naturales, faciliten la conservación de la biodiversidad, contribuyan a la mitigación y adaptación al cambio climático, y proporcionen un beneficio económico sostenible.
  • Evidencia científica: La Estrategia se fundamenta en la mejor ciencia disponible, cuyos resultados sean accesibles y utilizables en los procesos de toma de decisión, actualizando el estado de la cuestión con nuevo conocimiento científico y técnico e incorporando el conocimiento local y tradicional.
  • Transversalidad e integración multisectorial: La lucha contra la desertificación requiere de la incorporación en las políticas sectoriales de criterios científico-técnicos que consideren los efectos de dichas políticas en los recursos de la tierra, con objeto de asegurar la coherencia y alineamiento de los objetivos de todas las políticas que estén relacionadas con el uso y aprovechamiento de los recursos de la tierra y evitar efectos indeseados o no previstos.
  • Gobernanza compartida y cooperación multiescalar: La Estrategia favorecerá la participación pública y la cooperación para una gobernanza efectiva y compartir poder y responsabilidades entre distintos ámbitos territoriales y fortalecer la cohesión territorial.
  • Participación y responsabilidad social: El éxito en la lucha contra la desertificación dependerá en último término de un cambio en los comportamientos y actitudes sociales en el uso y aprovechamiento de los recursos ligados a la tierra. Con este objeto la Estrategia asegurará la participación y responsabilidad social mediante el desarrollo de mecanismos que faciliten la implicación de los actores interesados en la planificación, diseño, ejecución y seguimiento de las medidas de lucha contra la desertificación, en la transferencia y divulgación de conocimientos y experiencias y en la capacitación y sensibilización.
  • Gestión adaptativa: La Estrategia es un documento flexible que permite actuar en un entorno de incertidumbre y complejidad, y responder a futuros cambios en las condiciones climáticas, ecológicas, sociales, económicas y culturales.
  • Carácter intergeneracional: La intensificación del uso de los recursos de la tierra en busca de un incremento de rentas y beneficios a corto plazo compromete la capacidad de la tierra de sustentar el desarrollo y bienestar de las generaciones futuras. La Estrategia busca integrar el desarrollo económico y social dentro de los límites de la capacidad potencial de la tierra para evitar transferir los impactos derivados de la sobreexplotación a las nuevas generaciones.
  • Inclusividad y perspectiva de género: El papel de la mujer como agente de cambio en la relación entre la sociedad y los recursos de la tierra es esencial. En consonancia con el Plan de Acción de Género aprobado por la Convención en 210729, la Estrategia potenciará la inclusión de la perspectiva de género en todos los niveles de toma de decisiones y en las actividades de capacitación técnica, extensión y sensibilización relacionadas con la lucha contra la desertificación, en particular en los territorios con dinámicas de despoblación.
  • Dimensión internacional: La Estrategia da cumplimiento a los compromisos adquiridos por España en materia de desertificación como país afectado y signatario de la Convención y contribuirá a los objetivos de otros tratados y convenios internacionales de medio ambiente y desarrollo sostenible.
Erosion del suelo en las bardenas @arturolarena para @efeverde (1)

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5. DIAGNÓSTICO DE LA DESERTIFICACIÓN EN ESPAÑA

El documento lleva a cabo un análisis de causas (biofísicas y socioeconómicas) e impactos de la desertificación basado en indicadores. El objetivo de esta diagnosis es, en línea con el enfoque del Atlas Mundial de la Desertificación, “facilitar la discusión sobre los procesos de degradación de la tierra y cómo estabilizarlos y revertirlos”.

Además, como objetivos adicionales, el diagnóstico permitirá, por un lado, detectar las lagunas y necesidades de conocimiento, a abordar tanto a corto como a medio plazo y, por otro, identificar la mejor información (cartográfica y alfanumérica) sobre el estado y tendencias a nivel nacional o subnacional de los indicadores seleccionados en esta etapa, de cara al planteamiento de análisis basados en la convergencia de evidencias.

Asimismo, analiza los impulsores (directos e indirectos) de la desertificación que seguidamente se relacionan:

 

Por otro lado, identifica, caracteriza y hace una evolución de los escenarios de la desertificación. A tal efecto, identifica los siguientes escenarios: cultivos afectados por la erosión; cultivos de regadío sometidos a procesos de desertificación; los paisajes relacionados con procesos de intensificación no sostenibles de la ganadería y con el declive de la ganadería extensiva; los paisajes vinculados al abandono de tierras agrícolas, y finalmente los ecosistemas forestales en riesgo de degradación por ausencia o insuficiencia de gestión.

6. PROPUESTAS DE ACCIÓN. EJES, LÍNEAS DE ACTUACIÓN Y ACCIONES PARA DESARROLLAR LOS OBJETIVOS DE LA ESTRATEGIA

La Estrategia propone los siguientes ejes, líneas de actuación (LA) y acciones para desarrollar sus objetivos:

Eje 1. Territorio: actuaciones para la prevención, reducción de la desertificación y restauración de zonas degradadas.

  • LA 1.1. Acciones para el fomento de la aplicación de esquemas integrados y participativos de planificación para la prevención y lucha contra la desertificación.
    Acciones:

      • Definición de la estrategia y metodología para la identificación, selección y priorización a escala nacional de las zonas de intervención con estimación de las necesidades de prevención, mitigación y restauración de zonas degradadas.
      • Definición de una metodología participativa para la planificación integrada de las zonas de intervención.
      • Desarrollo de bases metodológicas para la evaluación integrada de medidas de lucha contra la desertificación, que incorporen el análisis de forma participativa de las barreras, los costes y los beneficios ambientales de los distintos escenarios de uso y ocupación del suelo y su impacto en el desarrollo socioeconómico de los territorios afectados.
      • Elaboración de proyectos integrados y participativos de lucha contra la desertificación en áreas de acción prioritaria en el marco de la ordenación y planificación de usos del territorio.
  • LA 1.2. Acciones para el fomento y aplicación a gran escala de buenas prácticas de gestión sostenible de la tierra en los distintos sectores relacionados con la desertificación.
    Acciones:

      • Promover la aplicación de buenas prácticas relacionadas con “la ordenación de los recursos hídricos (incluida la predicción de la sequía y reducción de la vulnerabilidad de la sociedad y los sistemas naturales frente a la sequía), la conservación del suelo, la silvicultura, las actividades agrícolas, la ordenación de pastizales y praderas y la protección contra los incendios forestales, mediante su incorporación en los planes y programas estratégicos específicos: Plan Estratégico de la Política Agraria Común post 2020, planes forestales nacionales y autonómicos y Planes Hidrológicos de las demarcaciones hidrográficas.
      • Implementación de medidas participativas de evaluación y transferencia científico-técnica que fomenten la adopción de medidas de gestión y uso sostenible de la tierra en los distintos sectores.
  • LA 1.3. Impulso de la restauración de terrenos afectados por la desertificación.
    Acciones:

      • Elaboración de un Plan de Restauración de terrenos afectados por la desertificación.
      • Revisión y actualización del Plan de Actuaciones Prioritarias en materia de restauración hidrológico-forestal, control de la erosión y defensa contra la desertificación conforme a los criterios y directrices de las metodologías de análisis de riesgo y priorización de actuaciones desarrolladas en el marco de esta Estrategia.
      • Elaboración de directrices para la incorporación de la adaptación al cambio climático en las actuaciones de restauración de los terrenos afectados por la desertificación integrando los principios y estrategias de los trabajos en curso sobre la ACC en la restauración ecológica y la conectividad de ecosistemas (entre ellos, favorecer la persistencia, potenciar la adaptación local de la vegetación, mejorar su capacidad de resistencia y resiliencia, y facilitar el desplazamiento mejorando la conectividad).
  • LA 1.4. Mejora y actualización de las herramientas para el análisis de riesgo y la toma de decisiones en la lucha contra la desertificación.
    Acciones:

      • Refuerzo del sistema de vigilancia para la evaluación y seguimiento de la desertificación, incorporando aspectos como: el análisis de trayectorias de impulsores de la desertificación y de los impactos sobre los recursos de la tierra, la determinación de tipos de riesgo (reversible o irreversible) y umbrales (sin riesgo, con riesgo potencial, afectadas por procesos de desertificación actual y áreas degradadas como consecuencia de procesos de desertificación pretéritos -desertificación heredada-), o la definición de los escenarios futuros de desertificación.
      • Elaboración del Atlas de Desertificación en España.
      • Desarrollo de un visor de los escenarios y evolución de la desertificación en España.
      • Desarrollo de un sistema integrado de información ambiental y gestión de datos relacionados con la desertificación. Por su especial relevancia y dadas las carencias existentes en lo referente a la información edáfica, el sistema incorporará la puesta en marcha de un Inventario Nacional de Suelos con base en la ciencia disponible y coordinando las líneas de trabajo sobre las distintas componentes de los suelos en España, incluido el Inventario Nacional de Erosión de Suelos.
      • Actualización, con base en los instrumentos existentes o previstos, de la información necesaria para evaluar el cumplimiento de la meta 15.3.1 sobre la Degradación Neutra de la Tierra: análisis de los cambios de usos del suelo y su influencia en los procesos de degradación; actualización del Mapa de Condición de la Tierra, que aporta información sobre estado y tendencias de la productividad de la tierra; análisis de las tendencias de las reservas de carbono.
      • Desarrollo de un portal georreferenciado de información relacionado con desertificación dentro del Banco de Datos de la Naturaleza.

Eje 2. Capacitación institucional y gobernanza:

  • LA 2.1. Refuerzo o creación de mecanismos de cooperación entre la Administración General del Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales para la planificación, diseño y ejecución de actuaciones de lucha contra la desertificación.
  • LA 2.2. Impulso de la revisión o creación de los instrumentos normativos necesarios para la lucha contra la desertificación y la degradación de la tierra. En relación con esta línea de actuación, se prevé el impulso de una ley nacional de conservación y uso sostenible de los suelos, alineada, entre otros, con el desarrollo del marco normativo derivado de la Estrategia de la UE para la Protección del Suelo para 2030 (Ley Europea del Suelo, cuya propuesta todavía se está definiendo y, al efecto, se ha sometido a participación pública). La Estrategia prevé que la norma nacional que finalmente se apruebe, tenga carácter de legislación básica sobre protección del medio ambiente ya que abordaría la consideración de los suelos como ecosistemas edáficos de gran valor ambiental, económico, cultural y social y no como simples superficies sobre las que se desarrollan actividades humanas y ecosistemas terrestres o aéreos.
  • LA 2.3. Impulso de la incorporación de las medidas de lucha contra la desertificación en las políticas sectoriales.
  • LA 2.4. Evaluación del cumplimiento de las políticas y medidas de acción en línea con los compromisos internacionales en materia de lucha contra la desertificación y uso sostenible de la tierra.

Eje 3. Conocimiento y sociedad: actuaciones para la mejora del conocimiento, de la transferencia y de la participación de la sociedad:

  • LA 3.1. Actuaciones para facilitar el progreso del conocimiento sobre la desertificación, degradación y restauración de tierras.
  • LA 3.2. Impulso y mejora de la transferencia entre ciencia, técnica, política y sociedad.
  • LA 3.3. Promover la co-generación, transferencia y difusión de conocimiento en entornos participativos.
  • LA 3.4. Fomentar la participación de la comunidad científica española en foros y mecanismo internacionales de asesoramiento científico sobre desertificación
  • LA 3.5. Impulso de los mecanismos necesarios para asegurar la participación pública en la planificación, diseño y seguimiento de las actuaciones territoriales de lucha contra la desertificación.
  • LA 3.6. Actuaciones para mejorar la difusión de información y la sensibilización de la sociedad.

 En la Estrategia se detallan las acciones concretas para desarrollar las líneas de acción de los ejes 2 y 3. 

7. MARCO ECONÓMICO PARA EL DESARROLLO DE LA ESTRATEGIA

A pesar de que el ejercicio de identificación presupuestaria para las acciones de las líneas previstas se realizará a través de los Programas de Acción Nacional plurianuales, en el marco de esta Estrategia se identifican también posibles instrumentos de financiación para su desarrollo. A tal efecto el documento adjunta la “Tabla 13. Relación de ámbitos competenciales/sectores, medidas y fuentes de financiación” en el cual se citan las fuentes de financiación actuales (tales como el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (periodo 2021-2024), el Plan Estratégico de la Política Agraria Común post 2020 (2021-2027), los Planes Hidrológicos de las Demarcaciones Hidrográficas, el Plan de Impulso al Medio Ambiente para la Adaptación al Cambio Climático en España, la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológica.

Además de estas inversiones se mencionan otros programas o líneas de actuación que se pueden considerar como contribuyentes a la Lucha contra la Desertificación de forma más o menos directa, pero de los que no parece posible (a priori) concretar lo que supone dicha contribución en términos de inversión.

Asimismo, se indican fondos europeos (tales como el FEAGA, FEADER, FEDER, Programa LIFE, Horizonte Europa, BEI) que contribuyen a la Lucha contra la Desertificación, instrumentos nacionales para la financiación de medidas de Lucha contra la Desertificación (PIMA Adapta, FRER, Fundación Biodiversidad), así como la movilización de la financiación privada.

Finalmente, también se hace una estimación de la financiación nacional de la lucha contra la desertificación. 

8. DESARROLLO, SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE LA ESTRATEGIA

 Según el documento, la implementación de la Estrategia se desarrollará a través de dos Programas de Acción Nacional cuatrienales. Los programas contendrán las acciones concretas a desarrollar por la Administración General del Estado en el marco de sus competencias durante la vigencia del Programa. El primer programa de trabajo se aprobará dentro del primer año tras la aprobación de la Estrategia y abarcará el periodo 2023-2026. El segundo programa está previsto que se desarrolle en el periodo 2027-2030

La valoración de la ejecución y resultados de la Estrategia y de los Programas que la desarrollen seguirá un principio general de rendición de cuentas y transparencia mediante la presentación regular de informes sobre el grado de cumplimiento, alineados con los informes nacionales que se deben remitir a la Convención.

Asimismo, el sistema de seguimiento y evaluación de la Estrategia se fundamenta en un conjunto de indicadores que informan sobre:

  • La realización de acciones y el cumplimiento de las obligaciones recogidas en la Estrategia (indicadores de desempeño).
  • Los efectos que las acciones tomadas tienen sobre el riesgo de desertificación y el estado del capital natural asociado a los recursos de la tierra (indicadores de progreso).

Este conjunto de indicadores, de carácter cuantitativo, se complementará con la evaluación, a través de informes cualitativos, del Marco de aplicación de la Estrategia, con base en los temas y cuestiones a evaluar propuestos en la Convención para el seguimiento de la aplicación del Marco Estratégico de la Convención, que describe los propósitos concretos más importantes para cumplir los objetivos estratégicos y ofrece a las Partes la oportunidad de compartir los conocimientos y experiencias adquiridos a nivel nacional. 

9. INSTRUMENTOS ESTRATÉGICOS DE LA UNIÓN EUROPEA DESARROLLADOS EN EL MARCO DEL PACTO VERDE EUROPEO RELEVANTES PARA LA LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN

 Tal como se contiene en el Anejo 1 de la Estrategia, los instrumentos estratégicos de la Unión Europea desarrollados en el marco del Pacto Verde Europeo relevantes para la lucha contra la desertificación son los siguientes:

En el Anejo 2 se adjunta una tabla resumen de ejes, objetivos, líneas de actuación y acciones de la Estrategia.

10. CONCLUSIONES

A través de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación en España se pone el acento en la necesidad de abordar de forma determinante la lucha contra la desertificación, mediante líneas de acción y acciones para desarrollar sus objetivos, centradas en el territorio (actuaciones para la prevención, reducción de la desertificación y restauración de zonas degradadas) y en la capacitación institucional y la gobernanza, así como en el conocimiento y la sociedad (actuaciones para la mejora del conocimiento, de la transferencia y de la participación de la sociedad).

Se trata de una esta Estrategia innovadora que prevé la creación de nuevos instrumentos como, por ejemplo, el Atlas de la Desertificación, que permitirá mejorar y actualizar las herramientas para el análisis de riesgo y la toma de decisiones en la lucha contra la desertificación, o un Plan de Restauración de Terrenos Afectados por la Desertificación, que permitirá articular la coordinación con las estrategias de restauración ya existentes a nivel nacional y europeo en materia de clima y biodiversidad y de protección del suelo y el agua. Asimismo, la Estrategia anuncia el impulso de una nueva normativa básica sobre protección del medio ambiente, una ley nacional de conservación y uso sostenible de los suelos.

En particular, la ley de suelos planteada en la Estrategia abordaría todos los aspectos que afectan a los suelos, incluyendo aquellos que se encuentran parcialmente regulados en otras normas, como es el caso de los suelos contaminados.

La correcta implementación y desarrollo será fundamental para asegurar la consecución de los objetivos previstos en la Estrategia, como fomentar la planificación y gestión integrada del territorio para prevenir y reducir la degradación y desertificación de tierras y restaurar las áreas degradadas y reforzar el papel de la gestión y uso sostenible de los recursos de la tierra (suelo, agua y vegetación) en la lucha contra la desertificación y la degradación de tierras y de sus efectos sinérgicos con otros servicios ecosistémicos.

Con el fin de hacer el seguimiento de la implementación de la Estrategia, habrá que atender a los informes que regularmente se vayan presentando sobre el grado de cumplimiento de los Programas de Acción Nacional cuatrienales, así como a los informes nacionales que deben remitirse periódicamente a la Convención.

Esperemos que la versión final de la Estrategia no se vacíe de contenido y que los mecanismos de financiación previstos sean suficientes para lograr los retos y objetivos previstos.

Laia Soriano-Montagut Jené
lsorianomontagut@terraqui.com
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Abogada, licenciada en Derecho por la Universidad de Lleida (2000). Estancia de un año académico en la Università degli Studi di Ferrara (1998-1999). Master en Dirección urbanística e inmobiliaria por la UAB (2001) y Máster Profesional de Estudios Territoriales y Urbanísticos, con el diploma de Técnica Urbanista por la Universidad Politécnica de Cataluña, la Universidad Pompeu Fabra y la Escuela de Administración Pública de Cataluña ( 2009). Cuenta con más de quince años de ejercicio profesional en la administración pública local y autonómica, y también en el ámbito privado desde el año 2012. Especialista en derecho administrativo, territorial y urbanístico. Secretaria de la Asociación Española de Técnicos Urbanistas desde el año 2015 y de su Agrupación Catalana. 10 años de ejercicio profesional fundamentalmente en la administración pública local y autonómica. Especializada en derecho administrativo, territorial y urbanístico.

Este artículo ha sido publicado en www.terraqui.com y se reproduce, simultaneamente, con su permiso

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Efeverde

 



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