El marco meteorológico se consolida en la comunicación climática. Por (*) Rogelio Fernández Reyes

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El marco meteorológico se consolidó en la cobertura mediática de 2020. La noticiabilidad de los efectos del cambio climático le siguen otorgando una especial visibilidad. Aunque, sin duda alguna, el año 2020 pasará a la historia como el año del coronavirus. La crisis sanitaria influyó en la pérdida de atención mediática de la crisis climática. El tratamiento informativo de los términos “cambio climático”, “calentamiento global” o “crisis climática” en 2020 mostró un descenso considerable con respecto a 2019.

Consolidación del marco meteorológico-climático

Un año más, en el 2020, el principal marco fue político. Pero, al igual que en 2019, el marco meteorológico-climático destacó por el crecimiento mostrado. Es lo que concluye el Resumen de la cobertura del cambio climático en prensa de 2020, que publica ReCambia [1]. El cuadro de Riesgos globales del Foro de Davos, de enero de 2020, situaba a los eventos extremos como los riesgos más probables y de los más costosos. En esta línea, la prensa se hizo eco de la borrasca Gloria, de un récord de huracanes en el Atlántico, de incendios de gran envergadura en Australia, Amazonas, Siberia, California, así como los fuegos zombis. Asistimos a temperaturas récord en el Ártico, en la Antártida, en los Alpes y a lo largo de distintas latitudes. También aparecieron en la prensa los episodios de fiebre del Nilo en Sevilla y plagas de langostas en África. Y se sucedieron récords de temperatura, con los meses de mayo, septiembre y noviembre más cálidos desde que se tienen registros. Por otro lado, 2020 se igualaba a 2016 como los años más calurosos, en un año del fenómeno climático de la Niña, que produce el efecto contrario. El calentamiento de los océanos batía de nuevo el récord. Y España comenzó 2021 con Filomena, un fenómeno extremo de frío que generó noticias que se dirigían del tiempo al clima y viceversa.

Este conjunto de efectos en el marco de crisis climática en el que nos encontramos no es una novedad aislada. Ya en 2019 [2] (otro de los años más calurosos registrados) portadas y editoriales reflejaron temperaturas inusuales en junio, fenómenos extremos en Europa en el mes de julio, lluvias torrenciales en septiembre, la inundación de Venecia o un Informe de AEMET que informaba del alargamiento del verano en 5 semanas. Otros eventos extremos o efectos acentuados por el cambio climático fueron el Ciclón Idai en Mozambique, incendios en Gran Canaria, Siberia (4,3 millones de hectáreas), Indonesia, Angola, República Democrática del Congo y en el Amazonas.

El ámbito meteorológico-climático tiene una doble peculiaridad mediática: por un lado, hace visible el impacto del cambio climático, a veces tan complejo y difícil de percibir. La noticiabilidad de los efectos de la crisis climática, cada vez más frecuentes y virulentos, conlleva que sea un ámbito que previsiblemente seguirá teniendo un creciente eco en los medios de comunicación. Por otro lado, llama la atención cómo la sucesión de meses récords con respecto a los mismos meses de años anteriores, como han sido mayo, septiembre y noviembre, perdieron interés mediático como noticia con el paso del tiempo. De manera que cada vez se le otorga menos relevancia, lo cual es un problema. Recordemos que el Informe Global Warming + 1,5° C [3], del IPCC, que aumentó el reconocimiento del riesgo con los objetivos climáticos de 1,5° y 2° C, avisó de que revertir el calentamiento después de llegar a 1,7° C o más durante este siglo requeriría un despliegue de CDR a tasas y volúmenes que podrían no ser alcanzables. Esto es, no habría marcha atrás en los umbrales de aumento de temperatura alcanzados si sobrepasamos esa cifra. Por otro lado, es clave considerar el robustecimiento de la percepción de la importancia de las retroalimentaciones, y el peligroso efecto dominó que conlleva. Para el Nobel de Química Mario Molina y otros autores, el Informe Global Warming +1.5° C subestimó la amenaza del cambio climático. Según estos autores el informe no abordó puntos de inflexión que podrían hacer que el clima se desestabilizara aún más (seis puntos que podrían cruzarse entre la temperatura actual y un aumento de 1,5° grados, y casi otra docena de puntos entre 1,5° y 2° grados), ni el riesgo del 5 % de que los niveles existentes de contaminación climática, si continúan sin control, podrían conducir a un calentamiento descontrolado”[4]. Además del artículo de Mario Molina et al., el reconocido paper de Steffen et al.[5], sugirió que “el Sistema de la Tierra puede estar acercándose a un umbral planetario que podría desactivar un camino continuo y rápido hacia condiciones mucho más calientes: la Tierra Invernadero. El riesgo de desactivar las cascadas podría ser significativo a un aumento de temperatura de 2° C y podría aumentar considerablemente más allá de ese punto”. Acostumbrados a una mirada lineal de las predicciones, estos artículos recuerdan la posibilidad de cambios sistémicos, los cuales están incluidos en todos los informes del IPCC, en menciones como “cambios no lineales”, “bruscos” o “abruptos”, pero son menos abordados en las imágenes de los escenarios, y, por tanto, son menos difundidos y conocidos por la ciudadanía[6].

“¿Cuál es el riesgo más importante?” Y contestaba José Manuel Moreno, vicepresidente del Grupo II del IPCC, en un webinar sobre las Bases científicas del cambio climático[7]: “El riesgo más importante es el no esperado. Tenemos un ejemplo que es la COVID, un ejemplo desastroso. Lo sabíamos casi todo y de repente… fracaso total”. A renglón seguido una vacuna en tiempo récord. La diferencia en el ámbito climático es que el riesgo no esperado, si aparece, no dispondrá de vacuna.

El año del COVID-19

El cambio climático tuvo una competencia sin precedentes en la agenda mediática con el coronavirus. Los términos “coronavirus” o “covid” llegaron a estar presente en el 58,6 % de los artículos a lo largo del mes de abril en los diarios El País (51,2 %) y El Mundo[8] (65,9 %).

El cambio climático tuvo que competir no con cualquier tema, sino con el tema que posiblemente haya alcanzado uno de los mayores porcentajes de presencia mediática -si no es el que más- en los artículos de prensa de la historia. Es una hipótesis interesante de verificar. Por desgracia, no disponemos de buscadores que nos faciliten estudiar términos disruptivos como pudo ser, por ejemplo, “guerra” en 1936. Pero si buscamos términos que han generado conmociones generales recientes, como “crisis” y “Lehman”, observamos que su mayor pico en octubre de 2008 en El País alcanzó un 17,3 % (en The New York Times fue de un 31,6%), lejos de los porcentajes alcanzados por el coronavirus.

La atención mediática de la crisis sanitaria mostró una tendencia a la baja a partir de mayo, aunque ha mantenido una presencia ingente. Cuando comparamos las alusiones, observamos que las referencias a “coronavirus” o “covid” se contabilizan por decenas o centenas al día, mientras que las de “cambio climático”, “calentamiento global” o “crisis climática” apenas podían llegar a sobrepasar la decena. Los diarios analizados nombraron los términos “cambio climático”, “calentamiento global” o “crisis climática” en uno de cada 76 artículos, mientras que incluían los términos “coronavirus” o “covid” en uno de cada 2,7 artículos, entre marzo y diciembre de 2020. La tendencia resultante del gráfico anterior es muy parecida a la tendencia internacional, en la que la atención mediática bajó a partir de abril, a pesar de que la pandemia se agravó en los meses posteriores:

[9] 

La crisis que generó el shock del coronavirus ha podido ser una oportunidad de reconducir el impacto de buena parte de la humanidad y de los modelos de producción y consumo hegemónicos caducos en el planeta. No hay vacuna contra el cambio climático. Y si la hay, esta tiene que ver con cambios sin precedentes, rápidos y profundos en todos los ámbitos de la sociedad en los países de mayor impacto, principalmente. Será esencial cómo reaccionen los gobernantes, así como la ciudadanía. Es importante aprovechar la crisis sanitaria en dirección hacia una “nueva normalidad” que poco tenga que ver con la “anterior normalidad”, pues de ahí partía el problema. Lo que parece no caber duda es que la pandemia del COVID-19, a pesar del gran impacto y sufrimiento causado, tiene mucha menor dimensión que la de la crisis climática.

 Pérdida de atención mediática

España bajó su cobertura en prensa sobre “cambio climático” y “calentamiento global” en un 35 % en 2020 con respecto a 2019 en los diarios analizados (El País, El Mundo, La Vanguardia y Expansión). De 3940 artículos en 2019 pasó a 2580 en 2020. [10]

Esta es la evolución de la cobertura que muestra el análisis de los cuatro diarios españoles analizados por meses. Se aprecia la caída considerable en 2020 [11]:

Al estudiar los marcos usados en la prensa analizada observamos que, una vez más, el ámbito político fue el más utilizado. Pero si en 2019 destacó el crecimiento de los marcos social y meteorológico-climático, en 2020 han sido el meteorológico-climático y el económico. Ello se puede atribuir a los efectos del cambio climático y a la reacción financiera ante la crisis sanitaria.

En 2020, en el ámbito político, Europa optó por un Pacto verde mediante un New Green Deal y por una reconstrucción verde como hoja de ruta. El cambio climático y la digitalización se convirtieron en sus directrices. China se comprometió a la neutralidad de emisiones en 2060 y Biden alejó la enajenación anticientífica de su antecesor, comprometiéndose a profundizar en la acción climática. Bolsonaro también ocupó editoriales por el abandono y la desprotección del Amazonas. La COP 26 se tuvo que retrasar en el V aniversario del Acuerdo de París, a la espera de la actualización de los compromisos de cada nación. En España se creó una Vicepresidencia de Transición Ecológica, se aprobó el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y está en camino una esperada Ley de Cambio Climático. Por otro lado, se contabilizó una caída de las emisiones en 2019 y 2020. Se percibió una voluntad política expresa en el ámbito europeo y español, aunque fue señalada como insuficiente por las agrupaciones ecologistas.

El marco económico mostró más interés por el reto verde, unas veces por la necesidad de los efectos de la crisis climática y otras veces por un “ecopostureo” descarado. Davos, fondos de inversión como Blackrock y multinacionales apuntaron a la integración del reto ecológico dentro del modelo capitalista. La opción por una economía verde fue paralela a la quiebra del fracking, el abandono del carbón y el deterioro del valor de los activos en las petroleras, interesadas ahora en reconvertirse hacia las energías limpias. Empresas que durante años han trabado la transición energética ahora se autoerigen en adalides de la misma, sin pudor ni rubor alguno. La mención al decrecimiento material, a los límites de las materias primas y a la incompatibilidad del sistema socioeconómico con el mantenimiento del equilibrio de la biosfera fue marginal en estos diarios.

El informe del IPBES alertaba del peligro de la zoonosis y The Lancet Countdown mostraba el protagonismo mediático creciente de la salud relacionada con el cambio climático. La debilitación de los sumideros amazónicos, el aumento del metano relacionado con el permafrost y las severas consecuencias de la pérdida de biodiversidad fueron otros temas científicos que también tuvieron presencia en espacios de relevancia de la prensa.

El año 2020 comenzaba con más hambre en el mundo. En África, las plagas e inundaciones se unían a los efectos del coronavirus. La pobreza y las migraciones se agudizaban con los efectos del clima. El asesinato de ambientalistas era otra dramática realidad, de manera especial en Brasil. Las movilizaciones climáticas se reconvirtieron en acciones telemáticas, perdiendo, temporalmente, el protagonismo del año anterior. El activismo incrementó las demandas judiciales, entre ellas hacia el gobierno español. La peatonalización y la bici, así como la contaminación en las ciudades adquirieron protagonismo. Y se abrió la puerta a la participación ciudadana en Asambleas climáticas. Greta Thunberg acaparó interés mediático en Davos, en una reunión con Merkel y en la vuelta a las clases. Es de esperar que las movilizaciones climáticas vuelvan con el fin de la pandemia. Sin duda, se trata un punto de inflexión positivo dentro de tanta dureza en la realidad en el planeta.

En resumen, 2020 ha sido un año en el que el marco meteorológico-climático se consolidó, el COVID desplazó el interés mediático por la crisis climática y el tratamiento mediático disminuyó considerablemente. Se cerró así el año con un “estado del planeta roto”, como exponía Antonio Guterres, en su discurso anual en la Universidad de Columbia. No obstante, el Secretario General de Naciones Unidas finalizaba diciendo: “La puerta está abierta. Las soluciones están ahí. Ha llegado el momento de transformar la relación de la humanidad con el mundo natural y entre sí. Y debemos hacerlo juntos. La solidaridad es humanidad. La solidaridad es supervivencia”. Cada vez es más necesario un Pacto con la Tierra.

Para saber más:

Ver en

[1] Integrada en Ladecom y GREHCCO, ambos de la Universidad de Sevilla. Se basa en el análisis de cuatro diarios españoles que se estudian en MeCCO (Media Climate Change Observatory): El País, El Mundo, La Vanguardia y Expansión. Se complementa con información de otros medios de comunicación. Se trata de una pequeña cata sobre cómo se ha abordado el cambio climático, el calentamiento global o la crisis climática en medios de comunicación españoles. https://recambiacambioclimatico.files.wordpress.com/2021/01/29.-resumen-2020.pdf

[2] https://recambiacambioclimatico.files.wordpress.com/2020/01/16.-resumen-2019.pdf

[3] https://www.ipcc.ch/sr15/

[4] https://thebulletin.org/2018/10/climate-report-understates-threat/

[5] https://www.pnas.org/content/115/33/8252)

[6] De esta manera, cabe deducir que los numerosos papers que no tienen en cuenta esta dimensión sistémica en la metodología, al omitir la posibilidad de las reacciones en cascadas, podrían estar menos acertados.

[7] 30 de octubre de 2020, en https://www.youtube.com/watch?v=bHprOpuw8j8&feature=youtu.be 1:32:44

[8] La búsqueda efectuó con ProQuest se y se extrajo la media entre los porcentajes de ambos diarios

[9] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S254251962030303X

[10] El recuento 2020 ha cambiado. Los datos del diario El Mundo se han extraído y actualizado (la serie histórica) con el buscador Factiva y no con My News

[11] https://sciencepolicy.colorado.edu/icecaps/research/media_coverage/spain/index.html

Fotografía principal: Archivo EFE/ Antonio Lacerda

(*) Rogelio Fernández Reyes es periodista ambiental e investigador de la evolución de la información sobre la crisis climática. ReCambia.

 

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