El gas, parte de la solución al cambio climático. Por Antoni Peris (Sedigas)

El gas, parte de la solución al cambio climático. Por Antoni Peris (Sedigas)

El gas, parte de la solución al cambio climático. Por Antoni Peris (Sedigas)

Tribuna de Antoni Peris, Presidente Sedigas, para  Creadores de Opinión Verde #CDO, en la blogosfera de @efeverde con ocasión de la COP21 de París. Sedigas y el cambio climático

En el prácticamente ecuador de la Cumbre de Clima que se celebra en París estos días, parece evidente que mandatarios, científicos y expertos están de acuerdo en la necesidad urgente de abordar la lucha contra el cambio climático a través de una significativa reducción de emisiones de gases de efecto invernaderoen todo el mundo. Desde Sedigas, la Asociación Española del Gas, creemos firmemente que COP21 debe constituir una etapa decisiva en la negociación del futuro acuerdo internacional previsto para después de 2020, en el cual el gas tiene un papel relevante en una economía baja en carbono.

Solución al cambio climático

Un mayor uso del gas en generación de electricidad, climatización de edificios, procesos industriales y en el transporte, es una manera rápida y efectiva de mejorar la calidad del aire de las ciudades y reducir las emisiones de CO2. COP21 se presenta como una gran oportunidad para el sector gasista, por todas las ventajas ambientales y de mejora de la calidad del aire que puede aportar este combustible al cambio climático y a la salud de las personas.

La utilización de ciclos combinados a gas contribuye de forma importante a reducir emisiones de dióxido de carbono (CO2), de dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx)y partículas. Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas, su papel en el sector eléctrico ha sido casi relegado casi exclusivamente a la función de respaldo, proporcionando la potencia que requieren los consumidores en momentos en que no hay producción eólica o solar.

Sedigas y el cambio climático

El precio del CO2 es una variable principal en la toma de decisiones de inversión en tecnologías bajas en carbono. El establecimiento de un precio de CO2 no solamente ahorra emisiones sino también supone un ahorro considerable en energía y nuevas tecnologías. Sin embargo, la reducción de la demanda eléctrica y la caída de la producción industrial consecuencia de la crisis económica, ha ocasionado una reducción significativa del precio de la tonelada de CO2, limitando los incentivos a reducir las emisiones y generando incertidumbre en las decisiones de inversión en tecnologías limpias como los ciclos combinados. Para solventar este problema, la Comisión Europea ha establecido una serie de medidas que ayudarán a mantener una señal de precio del carbono adecuada.

El gas contribuye de manera determinante a satisfacer los retos climáticos existentes. En todas aquellas localidades de más de 20.000 habitantes, convendría tomar medidas para mitigar las emisiones a la atmósfera. En el caso de los usos de calefacción, promoviendo el gas, en detrimento del carbón, la biomasa y el gasóleo. El gas permite no sólo mejorar la calidad del aire sino también la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En concreto, con una mayor penetración del gas en los sectores residencial y terciario para usos térmicos, se reducirían considerablemente las emisiones de NOx, SO2, así como las emisiones de partículas sólidas; todos ellos contaminantes altamente perjudiciales para la salud.

Pero la contaminación atmosférica que existe en las ciudades procede en un 70-80% del automóvil privado y de las flotas de transporte; así pues, el tráfico es una de las principales causas de la contaminación en las ciudades. La aplicación del gas en el sector transporte permite la reducción drástica de emisiones de gases contaminantes. Las emisiones de NOx son sensiblemente menores en los vehículos a gas frente a los combustibles tradicionales, en especial con respecto al gasóleo, alcanzándose reducciones de un 80%; cerca de un 100% las emisiones de partículas sólidas; cerca de un 100% las emisiones de óxidos de azufre; y de igual forma reduce en un 20% la emisión de gases de efecto invernadero.

También el gas juega un papel importante en el transporte marítimo por sus ventajas medioambientales. Entre otras cabe desatacar que elimina prácticamente las emisiones de partículas sólidas y SO2; y reduce en un 85-90% las emisiones de NOx. La normativa ya contempla, en la Ley de Puertos del Estado y Marina Mercante, la reducción del 50% de las tasas portuarias para los barcos que utilicen gas natural como combustible para su propulsión en alta mar así como a los buques que durante su estancia en puerto utilicen gas natural.

De esta manera, cuando las políticas ya dictadas por la Comisión Europea para llegar a los objetivos del 2030 estén en marcha, el gas podría tener una participación en el mix de energía primaria español del 26% en 2030, comparado con un 20% en 2014. Aprovechando el alto grado de desarrollo de sus infraestructuras gasistas (plantas de regasificación, almacenamientos, redes, etc.), España podría cumplir con los objetivos medioambientales y energéticos de una manera más económica, con una mayor penetración del gas natural.

Es por ello que desde el sector gasista pensamos que acelerar las medidas acordadas por la UE sobre el CO2 y los objetivos para mejorar la calidad del aire, –con el fin de favorecer la sustitución de combustibles más contaminantes por gas-, ayudará a reducir las emisiones CO2 así como mitigar el impacto de la polución en las personas y por consiguiente, mejorando su salud.

Antoni Peris*, es Presidente Sedigas,

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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