El Día Mundial del Agua y los efectos del cambio climático. Por (*) Antonio Espinosa de los Monteros (Auara)

Antonio Espinosa de los Monteros (AUARA).- La naturaleza se rige por ciclos: el ciclo de la vida, el ciclo del agua, el ciclo del clima… Todos ellos están tan estrechamente relacionados que se influyen entre sí, y del buen funcionamiento de uno dependen los demás: sin agua no hay vida, y sin un adecuado fluir de las estaciones y las lluvias, la disponibilidad de agua dulce y segura se reduce.

Este 22 de marzo, como cada año, celebramos el Día Mundial del Agua, un llamamiento general de Naciones Unidas a la acción para promover y facilitar el acceso de todas las personas del mundo a este bien imprescindible. Porque, pase lo que pase, y precisamente porque pasa lo que pasa, ‘no podemos permitirnos esperar’. El lema de este año vincula directamente agua y cambio climático, y nos insta a actuar porque ‘todos tenemos un papel que jugar’ y el agua es clave en el cambio climático (y viceversa). Por ejemplo, utilizando el agua de manera más eficiente podemos reducir los gases de efecto invernadero.

En el mundo hay agua suficiente para todos, agua potable y limpia, pero a pesar de ello, tres de cada diez personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros, y seis de cada diez (más de 4.500 millones) no tienen acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura. En la última década se ha logrado que más del 90% de la población mundial tenga acceso a fuentes de agua potable mejoradas, pero todavía no es suficiente.

El cambio climático no ayuda en esta tarea. Cada vez es más severo, cada vez vivimos más fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más inundaciones y sequías, más deshielo en los grandes glaciares y un mayor avance del desierto. Deforestación, especies animales en peligro o extinguidas, agua contaminada… A ello se suman los profundos efectos que tiene sobre las sociedades y las economías:

La sequía es una de las consecuencias derivadas de la crisis climática. EFE/ Cabalar

Migraciones masivas: En los próximos años veremos cómo el cambio climático provocará, entre otros problemas, una mayor desertificación que obligará a desplazarse a entre 24 y 700 millones de personas de aquí a 2030 por esta causa, según Naciones Unidas.

Hambre: Hacia finales de este siglo habrá en África entre 30 y 60 millones de hectáreas más de tierra no apta para el cultivo.

Desprotección de la infancia: UNICEF estima que en 2040 uno de cada cuatro niños menores de 18 años (unos 600 millones) vivirá en áreas con serios problemas de acceso al agua.

Daños físicos y muertes Según el Global Risk 2020 del World Economic Forum, los fenómenos meteorológicos extremos serán el principal riesgo para la humanidad durante los próximos diez años.

Y la población sigue aumentando, lo que multiplica las demandas de agua dulce en el planeta y provoca aún más daños al medio ambiente. Por ejemplo, a más perforaciones y al esquilmado de las corrientes subterráneas, más deforestación y por tanto menos protección de la atmósfera; a más gases de efecto invernadero provocados por las fábricas y el transporte masivo, más deshielo en los polos, lo que provoca la subida del nivel del mar que puede arrasar unas zonas y desertificar otras.

Un derecho de todos

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Archivo EFE/RAUL MARTINEZ

El derecho al agua y a un sistema sanitario seguro es de todos y cada uno de los habitantes del planeta, tal y como está recogido en la Carta de Derechos Humanos de la ONU. Y es, de hecho, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030, el ODS6 ‘Agua Limpia y Saneamiento’ nos lo recuerda desde 2015.

Nos lo dicen la ONU y los diferentes estudios científicos que están al alcance de todos nosotros. Tenemos la obligación -organismos públicos, empresas, ciudadanos- de abordar el problema desde una visión integrada del agua, de la biosfera y el medio ambiente.

En AUARA llevamos años realizando proyectos de ayuda para el acceso al agua en comunidades desfavorecidas de todo el mundo. Conocemos el problema muy de cerca, y somos testigos de los efectos positivos (en la educación, en la prevención de enfermedades, en la economía) de proveer de fuentes de agua limpia y saneamiento a estas comunidades.

Necesitamos diseñar sistemas económicos y agrícolas sostenibles, capaces de frenar este cambio climático y protegernos, en lo posible, al mismo tiempo que nos adaptamos a este futuro que cada vez está más cercano. Necesitamos concienciarnos nosotros y a las generaciones venideras sobre la importancia de ahorrar agua y cuidar las fuentes de que disponemos.

No, no podemos esperar. Y desde aquí nos unimos al llamamiento internacional para que gobiernos, empresas y organismos públicos y privados de todo el mundo reaccionen y actúen de forma inmediata y eficaz ante para frenar el problema de la escasez de agua, sean países de riesgo o no. Porque tal vez hoy la nuestra no es una zona de riesgo, pero de seguir así, mañana podría serlo.

(*)  Antonio Espinosa de los Monteros, CEO y cofundador de la empresa social AUARA

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 Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde

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