Despoblación sostenible. Por (*) Christian Manrique (Soulware)

“Se debe reconocer que la estabilidad y la paz resultan condiciones necesarias para el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas de alimentación. En determinadas zonas del Sahel y del Cuerno de África, millones de personas están en riesgo de inanición debido a conflictos violentos, extremismo radical e inseguridad. Las personas se ven obligadas a emigrar para buscar alternativas y asegurar su subsistencia”

El exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, en abril de 2018, a través de su fundación, apuntaba así hacia una de las principales causas que provocan el fenómeno de la despoblación en las zonas agrícolas de determinadas áreas del continente africano.

Como consecuencia del abondo y de la desprotección de la agricultura en ese continente y, a pesar de su enorme potencial en ese ámbito, África gasta al año 35 mil millones de dólares en la importación de comida, según datos de la Fundación Kofi Annan. Desde esa institución también se señala que la citada cantidad puede llegar a superar los 110 mil millones de dólares en el 2025 debido al rápido incremento de la población y al creciente y severo impacto del cambio climático.

La despoblación tiene esa consecuencia más inmediata en esa área del globo. Supone también uno de los principales retos que afronta África. Sin embargo, los fenómenos de la despoblación y de la urbanización, es decir, el incremento del número de habitantes en las ciudades, afecta cada vez más a todo el mundo. Se han convertido en megatendencias globales de consecuencias alarmantes. Sólo la necesaria inversión de partidas presupuestarias en sostenibilidad inteligente y en inteligencia competitiva pueden frenar la paralización de las economías avanzadas, emergentes y las que todavía se encuentran en vías de desarrollo. Todas las economías de un modo u otro se verán afectadas.

Si en África se invirtieran anualmente esos 35 mil millones de dólares, o 110 llegado el caso, destinados a la importación de comida en sostenibilidad inteligente la despoblación sostenible sería una realidad. Si en África se destinara ese dinero a herramientas tecnológicas para prever sequías la despoblación sostenible sería una realidad. Si en África se pudiera disponer de ese dinero para Inteligencia Artificial, automatización o el Internet de las Cosas se podrían prever hambrunas. Por supuesto, también se podrían avanzar desplazamientos masivos y controlar la explosión de conflictos armados. Asimismo, si en África se pudiera disponer de esa suma para la confección de informes de Inteligencia Competitiva, se podrían seleccionar semillas y especies animales más resistentes contra el cambio climático. Si en África se invirtiera ese presupuesto en Big Data para controlar la pluviometría y los cultivos más eficientes, quizás se podrían afrontar con éxito algunos retos. Pero es que en el mundo occidental ocurriría exactamente lo mismo.

La despoblación sostenible, en tanto que oxímoron por ser términos contrapuestos, resulta una quimera inalcanzable, algo imposible. Sin embargo, el uso del Big Data, del Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial y la Automatización, entre otros elementos, pueden ayudar a llevar a cabo estudios de Inteligencia Competitiva de la máxima fiabilidad para paliar el fenómeno de la despoblación y la paralización de las economías.

Incremento poblacional mundial

Movilidad sostenible. Vehículo. Recarga de coche electrico. Foto: A. Larena para EFEverde

Movilidad sostenible. Vehículo. Recarga de coche electrico. Foto: A. Larena para EFEverde

Según datos de las Naciones Unidas (Perspectivas de la Población Mundial 2017, publicado por el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la ONU), la población mundial hoy es de 7.600 millones de personas. En el año 2030 llegará hasta los 8.600 millones. Y en el 2050, la cifra será 9.800 millones.

En los próximos 30 años seremos 2.000 millones de personas más en el planeta.

Europa será la única región del mundo donde el número de habitantes se reducirá entre 2018 y 2030, pasando de 742 millones a 739 millones.

Más de la mitad del crecimiento poblacional hasta el 2050 se concentrará en nueve países: India, Nigeria, República Democrática del Congo, Pakistán, Etiopía, Tanzania, Estados Unidos, Uganda e Indonesia. Y el 37% de la población mundial se concentrará en India, China y Nigeria.

Pese a que la población del mundo seguirá aumentando, lo hará a un ritmo más lento que en los últimos años debido a una reducción de la tasa de natalidad en casi todas las regiones.

Tasas de baja natalidad y envejecimiento creciente

Según las Naciones Unidas, la tasa de natalidad se reducirá dramáticamente en las próximas décadas. En el 2035 los nacimientos por cada mujer disminuirán hasta el 1,5 en la mayoría de economías, excepto en África. Aunque esto se convertirá en hasta en una tendencia global normalizada entre el 2095 y el 2100.

Por otro lado, la tasa de envejecimiento se elevará. En el 2100 la población mayor de sesenta años superará los 3 mil millones de personas. La expectativa de vida para buena parte de los habitantes del mundo rebasará los ochenta y tres años.

Urbanización

Este fenómeno de crecimiento, baja tasa de natalidad y envejecimiento progresivo, que se enmarca en el tránsito de la era industrial a la era digital, viene acompañado por otro que será la clave para el desarrollo de la humanidad y del desarrollo económico: la tendencia de la urbanización.

Todo el incremento futuro de la población mundial tenderá a asentarse en las áreas urbanas, manteniéndose más o menos constante la población rural e incluso descendiendo en algunas regiones.

Según datos de la ONU, en 1960 solamente el 29% de población vivía en las ciudades. Actualmente, a nivel mundial, la población urbana supone un 54%. En el año 2050 se espera que el 66% de la población mundial habite en las ciudades.

En Europa, el 73% de la población vive en las ciudades y en el 2020 llegará al 80%. Además de esta tendencia, se está produciendo una atomización de esas concentraciones en las grandes ciudades: casi el 40% de la población española vivirá en 2030 en 15 ciudades de más de 300.000 habitantes.

Consecuencias

Estas transformaciones analizadas desde el punto de vista macro para las economías avanzadas (Canadá, Estados Unidos, Australia, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón, Corea del Sur) supondrán que tendrán que enfrentarse al riesgo de poder mantener su crecimiento económico. Hay que tener en cuenta que éstas cuentan con salarios altos y en ellas se producirá a su vez una disminución de la población y una tendencia al envejecimiento (con excepción de Francia y Bélgica).

En las economías emergentes con pérdida poblacional (China, Rusia, Brasil), la generación de riqueza y por tanto la productividad se verán penalizadas.

En las economías emergentes con incremento poblacional (Méjico, Nigeria, Turquía, India, Indonesia) la mano de obra será muy abundante y tendrá unos costes salariales muy competitivos, generando riqueza y alta productividad.

Desde el punto de vista micro la clave se centrará en las ciudades, como receptores masivos del futuro crecimiento poblacional: la concentración demográfica determinará la generación del PIB mundial.

Este nuevo escenario va a significar que cualquier desarrollo deba tener una clara planificación previa y como puntos centrales los ejes de la sostenibilidad. Es decir, habrá que contar con una integración económica: generación de infraestructuras y servicios productivos (red de carreteras, red servicios y red de transporte público) que fomenten la inversión, la cohesión territorial y la generación de empleo.

Además, habrá que prever la integración social: planificación social y política que reduzca las brechas sociales y favorezca la inclusión social. Y, por último, será imprescindible tener en cuenta la integración medioambiental: planificación de resiliencia, lucha contra el cambio climático y fomento de las energías renovables.

 

De este modo, seremos capaces de avanzar hacia un futuro más sostenible.

FOUNDER & CEO AT SOULWARE GLOBAL DEVELOPMENT(*) Christian Manrique es  CEO y fundador de SOULWARE.  www.christianmanrique.com.




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