Cumbre del clima de París. No podemos permitirnos el lujo de fracasar. Por Mario Rodríguez (Greenpeace)

Cumbre del clima de París. No podemos permitirnos el lujo de fracasar. Por Mario Rodríguez (Greenpeace)

Cumbre del clima de París. No podemos permitirnos el lujo de fracasar. Por Mario Rodríguez (Greenpeace)

Tribuna de Mario Rodríguez, director ejecutivo de Greenpeace España para #CDO (Creadores de Opinión Verde) en la blogosfera de @efeverde con ocasión del inicio de la COP21 de París.

Mario Rodríguez*, director ejecutivo de Greenpeace España.-  Tras la inauguración de la Cumbre del Clima de París y la intervención de los mandatarios mundiales se avista cierta voluntad para cambiar las cosas, lo que incita a pensar que el mensaje va calando y la gravedad de la situación está despertando las conciencias políticas. Sin embargo, como ha sucedido en otras cumbres, la cautela es fundamental porque de las palabras a los hechos suele haber una gran distancia.

El presidente Obama ha vuelto a manifestar en su discurso la necesidad de aprovechar esta oportunidad que ofrece la Cumbre de París, porque esta generación es la primera que verá los impactos del cambio climático y la última que podrá ponerles freno, antes de que sus consecuencias sean realmente peligrosas para millones de personas.

Por su parte, el presidente Rajoy ha manifestado un cambio de su paradigma y el de su Gobierno. Si en otro tiempo ponía en duda sin tapujos la existencia del cambio climático, ahora parece que su discurso va encaminado a tratar de encontrar soluciones e incluso ha mencionado el concepto “decarbonización” en su intervención ante los medios. Es un buen comienzo, pero no ha tiempo suficiente para medias tintas y los compromisos del Gobierno español deberían ser mucho más ambiciosos y claros.

Rajoy ha anunciado la creación de una ley de cambio climático y de apoyar objetivos ambiciosos y vinculantes de reducción de emisiones, pero no ha concretado nada. Ni siquiera ha aclarado si va a cambiar su política energética de los últimos cuatro años, basada en la destrucción de las energías renovables, ni si va a apostar definitivamente por un cambio de modelo que, en cualquier caso, debería contener un compromiso de reducción de emisiones a cero hasta 2050, algo difícil si no se cierra el grifo a las energías sucias y peligrosas.

El rostro de una joven cubierta por musgo en una manifestación contra el cambio climático ayer en Amsterdam.

El rostro de una joven cubierta por musgo en una manifestación contra el cambio climático ayer en Amsterdam. EFE/BART MAAT

Sin duda, esta cumbre deberá ser la que ponga fecha de caducidad a los combustibles fósiles como paso ineludible para tratar de evitar los impactos más graves del cambio climático y otra cosa sería poner paños calientes a un grave problema.

La cumbre estará marcada por los terribles e inaceptables ataques terroristas de París que, como en muchos más países, están ocasionando la pérdida de centenares de vidas inocentes. Es clave dar respuestas comunes a los desafíos de la humanidad y, en este contexto, al cambio climático que aparece como elemento transversal a muchos conflictos a escala mundial.

Las anteriores cumbres del clima han supuesto muchos sinsabores por la falta de compromisos, pero en últimas semanas se han conocido noticias alentadoras en términos de lucha contra el cambio climático, como las medidas y promesas para terminar con el uso del carbón como combustible en China y compromisos de abandono en Reino Unido, Alemania, Austria y Holanda. La petroleras Shell y Statoil abandonan la búsqueda de petróleo en el Ártico y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama ha desestimado el oleoducto Keystone XL que iba a alimentar las refinerías de EEUU, y cada vez más empresas apuestan por un modelo 100% renovable.

El pasado fin de semana salieron a la calle cientos de miles de personas en todo el mundo, de ellos miles en España, para que la Cumbre de París no sea un fracaso, para que se alcancen compromisos que hagan que la temperatura global no suba más de esos 1,5 ºC (o incluso menos) que cada vez más científicos sitúan como la línea roja. Los políticos no pueden decepcionar a la población mundial. Tienen la responsabilidad de pensar en las próximas generaciones y comenzara adoptar medidas ya.

Mario Rodríguez* es director ejecutivo de Greenpeace España.- 

Ilustración: Pachamama, de Isabel Martínez Pita para EFEverde

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a su autor y a EFEverde 

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