El cuidado del planeta empieza por la decoración sostenible de tu hogar. Por (*) Laura Laviña y Olga Alonso

Laura Laviña y Olga Alonso, fundadoras de Diseño Interior Bruto

Ya no hay duda de las consecuencias del cambio climático. Cada vez son más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos en diferentes partes del planeta: incendios forestales masivos en Australia y Amazonas; graves inundaciones en América del Sur, Asia y Europa; borrascas devastadoras en España…

Según Greenpeace, “el cambio climático constituye la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad”. En consecuencia, parece evidente que tenemos que cuidar nuestro planeta y que hay que hacerlo ya. Existen negacionistas, sí, pero, por suerte, cada vez más personas e instituciones se suman a la idea de que solo hay un camino, y este debe ser hacia la sostenibilidad.

Creemos firmemente que este camino debe comenzar desde la educación y la concienciación a todos los niveles y de forma transversal en nuestra sociedad. Puesto que son los jóvenes quienes, tarde o temprano, tomarán el testigo, una educación comprometida con la preservación de nuestro planeta hará que se involucren de forma natural, cambiando conductas y patrones en los que nosotros hemos errado.

Es innegable que nuestra manera de vivir y de actuar en sociedad, así como la forma de producir y gestionar de las empresas, debe cambiar y transformarse para ser más sostenibles y respetuosas con la naturaleza. 

Desde el ámbito doméstico, afortunadamente son muchas ya las personas que tienen integradas en sus rutinas pequeñas acciones para ayudar al medio ambiente como el uso de bolsas reutilizables para hacer la compra, ahorro en el gasto de agua, la separación de los residuos de forma organizada, etc. Esfuerzos mínimos que, al final, suman.

Interiorismo responsable

Sin embargo, de lo que muy poca gente es consciente es de que, gracias a un proyecto de interiorismo y decoración desde un enfoque responsable para una vivienda, local o espacio de trabajo, también podemos ayudar a que tanto empresas como individuos contribuyan minimizando el impacto medioambiental en nuestro planeta.  

En la era del bienestar personal y del cuidado medioambiental, resulta sorprendente que sigamos patrones basados en impulsos de compra y precios bajos. Algo que ocurre en casi todos los ámbitos de consumo y, por supuesto, también en el sector de la decoración y el diseño de interiores. 

A través de nuestra experiencia, hemos observado una práctica que pone de manifiesto decisiones poco acertadas por parte del consumidor a la hora de comprar muebles y objetos de decoración. En muchos casos, no importa su funcionalidad ni durabilidad, ni tampoco su procedencia ni proceso de fabricación. Lo que más importa es su bajo coste, favoreciendo el consumo de elementos de usar y tirar, generando más residuos y la perpetuación de una industria que no piensa en el planeta, lo que nos lleva a un consumo insostenible. 

Respeto a la naturaleza

Como interioristas, estamos convencidas de que hay que tratar de frenar esta tendencia pero, ¿cómo evitarlo? La transformación de un espacio debe venir motivada no solo por cambios estéticos y funcionales, sino, además, por el respeto a la naturaleza. La clave reside, por un lado, en lograr que el proceso de transformación sea lo más responsable posible con el planeta y, por otro, conseguir que el resultado favorezca una vida y actividad profesional sostenibles.

En primer lugar, es imprescindible un análisis profundo de la vida, costumbres y necesidades reales de la persona o personas que habitan o trabajan en el espacio para  crear así un lugar completamente a medida, donde nada falte y, ante todo, nada sobre. Sabemos que un espacio bien pensado en cuanto a su diseño y decoración, además de ser sostenible, proporciona bienestar y calidad de vida a las personas que lo disfrutan. 

Por otra parte, debemos promover el consumo responsable. Para ello, podemos animar al cliente a reutilizar o dar una segunda vida a ciertos muebles, comprar piezas vintage para fomentar la economía circular, invertir en un buen mueble a medida que hará que sea una pieza más duradera y sostenible, y apostar por comprar en firmas de mobiliario y decoración con políticas integradas en el cuidado medioambiental. 

Asimismo, no podemos olvidarnos del ahorro energético, pues es necesario tener siempre en cuenta todos los sistemas y soluciones que mitigan el consumo de energía en un espacio interior. Nos lo agradecerá el planeta y nos llevaremos una alegría a final de mes en nuestra factura.

Por último, es nuestra responsabilidad como interioristas, seleccionar materiales y elementos respetuosos que procedan de producciones sostenibles y favorezcan los negocios de proximidad y los trabajos de artesanos locales. 

Aunque desde el ámbito de la responsabilidad social corporativa, también se están dando pasos de gigante y muchas empresas se suman a acciones para compensar sus emisiones de CO2, no creemos en esta práctica como un lavado de cara para compensar conductas poco sostenibles. Pensamos, más bien, que debe ser una pieza perfectamente integrada en el puzle para que todo encaje.

Por nuestra parte, vamos a destinar parte de nuestros beneficios a la plantación de árboles en territorios deforestados de España. Una acción que se suma a nuestra metodología de trabajo de decoración responsable y a los numerosos cambios que ya realizamos en nuestro día a día, convencidas de que la conciencia ecológica comienza en nuestro propio hogar. 

(*) Laura Laviña y Olga Alonso, fundadoras de Diseño Interior Bruto

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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