COP26: basta de bla bla bla, ¡esto es una emergencia climática! Por (*) Florent Marcellesi

Hoy el cambio climático ya es una realidad con víctimas que lo sufren en carne y hueso: mega-incendios fuera de control en el sur de Europa e inundaciones en el Norte de Europa. Mientras tanto, en el resto del mundo, el cambio climático es ya la primera causa de migraciones.

Como bien dice Greta Thunberg, ya no es tiempo de más “bla bla bla”, es tiempo de acción y políticas ambiciosas para llegar a tiempo, proteger a las personas más vulnerables y ofrecer a la juventud un futuro digno.

Ante esta emergencia climática, ya sabemos cuál es el objetivo: mantener el aumento de temperatura por debajo de 1.5ºC, tal y como marca el Acuerdo de París. Sin embargo, a día de hoy ya estamos en un aumento de 1.2ºC. De seguir así, no superaremos el 1.5ºC a finales de siglo, sino a finales de esta década. Es más, según la comunidad científica internacional, con los compromisos actuales de reducción de gases de efecto invernadero, estamos ante un momento de temperatura de 2,7ºC para final de este siglo, el doble de lo que realmente nos podría permitir evitar el caos. Es un crimen ecológico, social y sanitario a cámara lenta.

La mayoría de los gobiernos no están a la altura. Países tan importantes por su economía y su nivel de emisiones como China, India, Indonesia, México, Brasil, Australia o Rusia quedan muy atrás en la lucha climática. Muchos de ellos, con el apoyo de los lobbies de las energías sucias y de la agroindustria, son especialistas en poner palos en la rueda climática para seguir viviendo del cuento del petróleo, gas, carbón o carne. Mientras tanto, Estados Unidos ha vuelto al Acuerdo de París tras una etapa trumpiana nefasta, pero siguen sin comprometerse con lo que la ciencia pide y su responsabilidad histórica. Esperamos mucho más de Joe Biden.

Por su parte, la Unión Europea, si bien ha dado pasos positivos en estos últimos años aprobando una ley climática y el ‘Paquete fit for 55’, tampoco termina de alinear sus objetivos de reducción de emisiones con la ciencia. Por esta razón y al mismo tiempo que trabajaron para mejorarla todo lo posible, Los Verdes europeos se opusieron a la ley climática europea: no es suficiente y no hay más excusas para esta falta de ambición. De la misma manera, Los Verdes alemanes rechazaron la ley climática de Merkel, que por cierto fue puesta en entredicho por la justicia, por falta de ambición. Y de igual manera en España, con una actitud constructiva, Verdes Equo y Más País no apoyamos una ley climática que, con solo un 23% de reducción de emisiones para 2030, se queda muy lejos del 55% que nos pide a gritos la ciencia. Es una incoherencia climática inexplicable por parte de la coalición más progresista de nuestra democracia. La ambición tiene que ser revisada de forma urgente, para que España esté del lado correcto de la Historia climática.

Pero necesitamos más saltos cualitativos. La COP26 tiene que dar la espalda a las falsas soluciones, como la captura de carbono; regular de manera muy clara los mercados de emisiones y asegurar una total transparencia en la aplicación del Acuerdo de París. Pero, sobre todo, esta cumbre climática tiene que ser la tumba de las energías sucias. Los combustibles fósiles, ya sean petróleo, gas y carbón, solo respetarán el clima si se quedan bajo tierra y dejan de recibir multi-millonarias subvenciones. En este contexto, la UE y España tienen que abandonar su obsesión y dependencia del gas fósil. Existe un solo camino para la salvación climática: apostar por un sistema 100% austero y renovable.

Además, salir de la era de las energías sucias solo se podrá hacer con un ingrediente principal: la justicia climática. De nuevo, los países y colectivos menos responsables son los que más sufrirán el cambio climático. Hay que cambiar el sistema económico, evitando el efecto chaleco amarrillo y consiguiendo el respaldo de la mayoría social, poniendo a contribución los que más generan cambio climático y respaldando los que más lo padecen. Por tanto, es urgente garantizar una financiación climática abundante y justa, cumpliendo por fin con los 100.000 millones de dólares anuales así como con un mecanismo sólido de “pérdidas y daños”. No habrá transición ecológica sin justicia social.

En este sentido, y tras el parón pandémico, es un soplo de aire fresco que la juventud climática vuelva a las calles. Es necesario que los gobernantes escuchen su voz y su reivindicación por su derecho al futuro. Es también una muy buena noticia la acción decidida de la Justicia contra los gobiernos que no cumplen con su deber climático, ya sea en Francia o en Países Bajos, o contra las multinacionales de las energías sucias como Shell o Total. Si España, su gobierno y sus

Marcellesi verdes equo

El coportavoz de los Verdes Equo, Florent Marcellesi. EFE/Pedro Puente Hoyos/ARCHIVO

grandes empresas energéticas no quieren ser los siguientes en la cada vez más larga lista de los condenados por inacción climática, solo hay una opción: dejar atrás las energías sucias y aumentar su ambición climática acorde con la ciencia. En este camino, Los Verdes estaremos siempre presentes.

* Florent Marcellesi, coportavoz de Verdes Equo y miembro de la delegación de los Verdes Mundiales en COP26.

 

 

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