Cambio climático ; Tiempo de cambio. Por Amalio de Marichalar

MANILA (FILIPINAS) 23/09/2014.- Un joven nada entre restos de basura en Manila (Filipinas). Más de cien gobernantes, así como líderes empresariales, expertos y representantes de organizaciones sociales, participan en la Cumbre del Clima, que se celebra en Nueva York de manos de Naciones Unidas, y que busca imprimir impulso político para acelerar las negociaciones con el fin de combatir el calentamiento global. EFE/Ritchie B. Tongo

Tenemos a lo largo del próximo año un gran reto global. Tomar todas las medidas necesarias para la contención del cambio climático y probablemente adaptarnos a nuevos escenarios que en última instancia no puedan controlarsepara aminorar sus consecuencias negativas.

El objetivo es trabajar para lograr que la cumbre del Clima en París en 2015, pueda ser finalmente un éxito. Así lo decidimos en la pasada reunión anual, de la European Environment Foundation, en Freiburg, junto a 160 personalidades premiadas y expertas en medioambiente, venidas de todo el mundo.

Que el mundo evoluciona de forma muy rápida ya no es algo nuevo, si bien, en muchísimo aspectos no estamos siendo capaces de asimilar dichos cambios. Hay diversas teorías sobre el cambio climático, pero hay hechos objetivos que deben ponernos en guardia y estudiar sus consecuencias urgentemente. El recalentamiento global, la evolución de los casquetes polares, las emisiones de carbono, o las diversas comprobaciones científicas en la capa de ozono, los glaciares, las corrientes, la desertificacion, son hechos medibles y de enormes consecuencias.

Pero para mi es aún más preocupante, que la mano del hombre este influyendo negativamente , independientemente de lo que pueda ser la evolución de la naturaleza, medida en millones de años. Y sobre todo, que ante evidencias contrastadas no se acabe de tomar medidas a nivel global ya que no existen fronteras en cuestión de fenómenos de la naturaleza, al igual que no existen fronteras, cuando se contaminan los ríos, el aire, el mar, las ciudades, o se degradan los bosques, las montañas, las selvas o los océanos.

Hay hoy una falta de liderazgo verdaderamente preocupante, a nivel global y muchos egoísmos miopes que creyendo poder preservar así sus intereses, no perciben la realidad de su supervivencia inmediata y menos la de sus hijos.

Es poco admisible que los gobiernos conociendo esta realidad no acuerden soluciones pragmáticas y decididas, en vez de estar siempre esquivando su auténtica responsabilidad, por lo que se impone la misma, y el resto de la sociedad asumiendo así mismo una responsabilidad compartida, aunque diferenciada.

Nos jugamos ya nuestro presente y nuestro inmediato futuro y sólo podremos superar este trascendental reto apelando a lo mejor de las personas y ellas 1actuando así, en cada puesto de responsabilidad que ostenten, por encima de intereses, que se convierten en absurdos, pudiendo su egoísmo fagocitarles, sin que se den cuenta.

Presumimos de estar en un siglo XXI, que es el de la inteligencia , de la razón, de la información, de la tecnología, del conocimiento y la globalización, pero nos olvidamos de lo principal. Nos olvidamos del valor supremo de la persona y de nuestra mejor herencia moral, que es nuestra cultura secular, que debe ser la base indispensable para aplicar nuestra inteligencia y nuestros conocimientos, al servicio de un mundo global que sepa desarrollarse con este marco indispensable, siendo dueño de lo mejor de sí mismo y no olvidándose de estos principios esenciales de desarrollo humano. Nada profundo , auténtico , de valor democrático, generador de confianza y seguro podrá construirse sin ello y es muy urgente hacerlo.

No olvidemos que para conformar un desarrollo sostenible inteligente, hemos de basarnos en la cultura, como piedra angular de un nuevo paradigma de desarrollo que ponga delante a la persona y lo mejor de sí misma, ante tanto egoísmo y amenazas ; muchas de ellas a punto de no poder controlar.

Seamos verdaderamente inteligentes en un mundo que camina tan veloz, pero que es tan poco reflexivo y responsable ante lo trascendental, en bien de las presentes y futuras generaciones y también, porque no decirlo, en bien de nuestras conciencias, sabedoras por nuestro cúmulo de conocimientos, de lo que es la verdadera actuación y responsabilidad para la búsqueda del bien del conjunto de la humanidad. Este es el principal reto de nuestra sociedad global para no perder de vista lo principal. No queda ni un minuto que perder. Es tiempo de cambio, de cambio hacia lo racional e inteligente, hacia lo verdaderamente importante.

No podemos poner en riesgo el valor de la vida humana y de la vida del planeta y por tanto la responsabilidad es inaplazable en tanto en cuanto el clima influye directa e inaplazablemente en lo anterior.

Amalio de Marichalar
Conde de Ripalda
Presidente del foro Soria 21 para el Desarrollo Sostenible.
Miembro del Consejo de la European Environment Foundation. Freiburg, Alemania




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