El cambio climático tiene nombre de mujer. Por (*) Gustavo Catalán Deus

Cristina, Teresa, Asunción, María, Laura, Caty, Marta, Adriana, Mar, Alexandra, Alodia, Ana, Araceli, Belén, Carmen, Coral, Sofía, Erika, Estíbaliz, Eva, Galaxia, Isabel, Josefina, Pepa, Rosa, Lourdes, Luisa, Maribela, Mónica, Pilar. Sara, Silvia, Vicki…… y ahora Greta.

La lista es interminable. No están todas las que son, pero son todas las que están. Colegas, expertas, políticas y amigas que desde hace muchos años luchan por el medio ambiente, y ahora con más vigor contra el cambio climático. Un cambio que tiene nombre de mujer.

Da igual dónde vayas, el acto que se celebre, la rueda de prensa a la que asistas, que siempre están ellas. Siempre más que ellos. Más activas, más participativas, más incisivas… ¡es un lujo!

En la COP25, se hace más evidente. Hace una década, en la COP 14, en Bali, apenas había una cuarta parte; hoy son más de la mitad. Mirad la tribuna: dos ministras de Medio Ambiente de Chile y España, una secretaria de la Convención del Cambio Climático… y cientos más.

Pero Greta ha superado todos los listones. Nunca hasta ahora habíamos tenido una líder juvenil a escala global. Una cría que ha superado las reglas. Una adolescente afectada por el síndrome de Asperger, cuya expresión causa rechazo. Pero que habla muy clarito para tener esa sólo 16 años.

“La justicia climática precisa de la justicia social” respondió a la pregunta de un periodista chileno inquieto por lo que ocurre en su país. “Espero que la situación mejore en Chile”, añadió.

Esta pequeña pero gran lideresa lo tiene claro. “Llevamos más de un año faltando a clase los viernes, cada vez somos más , pero todo ello no se traduce en acción política”, señaló en la caótica rueda de prensa organizada por Friday for future, la organización que hoy sigue en un centenar de países la convocatoria de los viernes sin clase y por el clima.

“No ha ocurrido nada el último año. No queremos elogios, sino acciones”, reclamó a los representantes de 196 países reunidos en Madrid en esta desangelada COP25. Queda una semana para que los diplomáticos del clima logren acuerdos claros y creíbles. Deben conseguir puntos precisos, con objetivos firmes y calendario antes del próximo sábado. No como en París.

El objetivo parece ahora mismo imposible. Enredados en ese lenguaje diplomático, sin concreciones; lleno de lagunas que fijen objetivos a corto plazo. No se hace frente a una atmósfera cargada de gases de efecto invernadero con acuerdos mínimos. Gases que cada día nos alertan más de la urgencia de la acción. Lo vemos casi cada semana.

Tras esta cumbre climática es posible que se produzca una inflexión. Esto no aguanta más. Esperemos unos días y veamos. Creo en el liderazgo de las mujeres. Ellas han tomado las riendas. Algo va a cambiar, o eso se espera…




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