La mayor cobertura del cambio climático de 2018 se concentró en el último trimestre. Por (*) Rogelio Fernández Reyes

La mayor cobertura del cambio climático de 2018 se concentró en el último trimestre. Por (*) Rogelio Fernández Reyes

El año 2018 ha sido especial en la aportación científica del cambio climático. Por un lado, destacó el reconocimiento de un mayor riesgo en torno a sobrepasar el aumento de temperatura en 1,5° C; y, por otro, se ha producido por una mayor robustez de la importancia de las retroalimentaciones.

Un antes y un después en el ámbito científico

Hemos contado con la aportación del Informe Global Warming + 1,5° Ci, del IPCC, que aumentó el reconocimiento del riesgo con los objetivos climáticos de 1,5° y 2° C (subió el nivel de riesgo de cuatro de los cinco motivos de preocupación), reconoció que el calentamiento global es probable que se incremente a 1.5° C entre 2030 y 2052 de seguir con el actual volumen de emisiones, y apuntó que habría que reducir el 45 % del CO2 en 2030 y que desaparecieran esas emisiones en 2050. Para ello haría falta un “cambio sin precedentes”, “profundo” y “rápido”. Otros elementos subrayables fueron: que la cifra de varios cientos de millones de personas expuestas a riesgos relacionados con el clima y susceptibles a la pobreza se reduciría si el aumento fuese de 1.5° C y no 2° C; la posibilidad de que la inestabilidad de la capa de hielo marino en la Antártida y/o la pérdida irreversible de la capa de hielo de Groenlandia podrían activarse entre 1.5° C y 2° C; o el aviso de que revertir el calentamiento después de llegar a 1,7° C o más durante este siglo requeriría una despliegue de CDR a tasas y volúmenes que podrían no ser alcanzables.

2018 ha sido el año de una mayor percepción del riesgo del cambio climático. El informe del IPCC en torno a +1.5° C ha supuesto un antes y un después”

Por otro lado, además de este aldabonazo del IPCC, hemos asistido a un robustecimiento de la percepción de la importancia de las retroalimentaciones, y el peligroso efecto dominó que conlleva. Para el Nobel de Química Mario Molina y otros autores, el Informe Global Warming +1.5° C subestimó la amenaza del cambio climático. Según estos autores el informe no aborda que los puntos de inflexión que podrían hacer que el clima se desestabilizara aún más (seis puntos que podrían cruzarse entre la temperatura actual y un aumento de 1,5° grados, y casi otra docena de puntos entre 1,5° y 2° grados), ni el riesgo del 5 % de que los niveles existentes de contaminación climática, si continúan sin control, podrían conducir a un calentamiento descontrolado”ii. Además del artículo de Mario Molina et al., el reconocido paper de Steffen et aliii, sugirió que “el Sistema de la Tierra puede estar acercándose a un umbral planetario que podría desactivar un camino continuo y rápido hacia condiciones mucho más calientes: la Tierra Invernadero. El riesgo de desactivar las cascadas podría ser significativo a un aumento de temperatura de 2° C y podría aumentar considerablemente más allá de ese punto”. Otro estudio publicado hace escasas semanas, de Rocha et al., mostró, en la misma línea, que el 45% de todos los posibles colapsos ambientales están interrelacionados y podrían amplificarse entre síiv. Acostumbrados a una mirada lineal de las predicciones, estos artículos recuerdan la posibilidad de cambios sistémicos, los cuales están incluidos en todos los informes del IPCC, en menciones como “cambios no lineales”, “bruscos” o “abruptos”, pero son menos abordados en las imágenes de los escenarios, y, por tanto, son menos difundidos y conocidos por la ciudadaníav.

En conclusión, se puede afirmar que hay un antes y un después de las aportaciones científicas de este año. 2018 ha sido el año de una mayor percepción del riesgo del cambio climático.

Un “después” y un “antes” en el ámbito mediático

Sería interesante abordar cómo se ha vivido el cambio climático en los ámbitos político, económico y social, pero no es el objeto de este artículo. Cabe valorar la apuesta por el nuevo gobierno por un mayor compromiso con este tema con la propuesta de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética. En el ámbito internacional, la Cumbre de Katowice volvía a estar en la línea de lo que George Monbiot expresaba al finalizar la Cumbre de París: “En comparación con lo que podría haber sido, es un milagro. Con lo que debería haber sido, un desastre”.

Los medios de comunicación, mayormente, no todos y no siempre, han dejado para “después” esta percepción de los riesgos, siguiendo los requerimientos de la agenda rutinaria, la cual siempre tiene unos “antes”, que tratan, paradójicamente, de luchas que serán nulas o de muy poco recorrido si no conseguimos lo importante de lo importante: conseguir que el clima quede estabilizado y no nos adentremos en una “Tierra invernadero”. Eso si el lobo no está ya en la casa…vi

En esta ocasión, una vez más, los medios han tendido en 2018 a tener una vida paralela a la percepción del riesgo del cambio climático derivado de la aportación del mundo científico. Salvo en momentos puntuales la percepción del riesgo queda anulada, narcotizada por el “antes”, por el corto plazo.

La agenda mediática trata de luchas que serán nulas o de muy poco recorrido si no conseguimos lo importante de lo importante: conseguir que el clima quede estabilizado”

Cuando echamos un vistazo a los mayores picos de atención en cuatro diarios (El País, El Mundo, La Vanguardia y Expansión) que se estudian en MeCCOvii, observamos que en España en 2018, la mayor cobertura se produjo en los tres últimos meses:

En el mes de junio se produjo un mayor tratamiento informativo del cambio climático, con una subida de la presencia mediática de un 40 % con respecto al mes anterior. Los días 5 y 6, Día del Medio Ambiente y designación nueva ministra, supusieron en torno al 20 % de las informaciones de todo el mes, destacando de manera especial la influencia de la información en torno a la entrada del nuevo gobierno.

En agosto, como cada año, bajó la cobertura mediática, tanto por la menor actividad política, social y económica, como por la disminución de personal en las plantillas. Lo que llamó la atención en este mes, a mi juicio, fue la marginal vinculación que hubo entre “ola de calor” y el cambio climáticoviii. Faltó unir puntos. En septiembre la cobertura subió el 41 % con respecto a agosto.

El artículo de Steffen et al., pasó prácticamente inadvertido tras su publicación en agosto. No ocurrió lo mismo con el Informe Global Warming + 1.5, del IPCC en octubre. En este mes subió la presencia mediática un 43,8 %. El día 9 fue el de mayor tratamiento mediático, coincidiendo con la presentación de dicho informe, en línea con cobertura internacionalix. No todos los medios atendieron por igual la presentación del informe. El País lo trató como primer tema de portada el día 8 y como segundo editorial el día 9; El Mundo lo abordó en el sumario de la portada del día 9; La Vanguardia lo trató en el primer editorial, así como en el sumario de portada en el día 9; en Expansión no encontramos alusión alguna de relevancia.

Noviembre supuso el tercer mes consecutivo de subidas y el segundo pico de mayor cobertura tras la Cumbre de París, con un aumento de la presencia mediática en un 22 %. El principal protagonista de esta subida lo supuso el Borrador de la Ley de Cambio climático y transición energética, principalmente por la controversia que surgió en torno a las medidas contempladas en la transición en los motores de coches. El día 14 fue el que más relevancia tuvo, consiguiendo estar presente en la portada de los cuatro diarios analizados, así como en el segundo editorial de La Vanguardia y el primer editorial de El Mundo.

El mes de diciembre se mantuvo con una cobertura alta. A pesar de bajar un 10 % con respecto al mes anterior, supuso el cuarto mayor pico de atención mediática tras la Cumbre de París. En cuanto al número de portadas y editoriales en donde se nombró el cambio climático o el calentamiento global, como lugares que le otorgan relevancia, destacó El País en el mes de diciembre con ocho editoriales y dos portadas, así como La Vanguardia con tres editoriales y dos portadas. Los temas que se trataron en las portadas y editoriales tuvieron que ver, mayormente, con el G20, Katowice, Macron y los chalecos amarillos.

Aquí y ahora

El curso de los acontecimientos relatados por la prensa en 2018 muestra algunas claves que podrían ser interesantes para reflexionar. En el ámbito político, una vez más el marco más abordado en torno al cambio climático, mostró el ritmo demasiado lento en el que se avanza de manera universal. Además, la controversia en torno a la propuesta de cambios en los motores de vehículos y a la reacción de los “chalecos amarillos” reveló que los cambios que se plantean tienen que atender a muchos intereses, no sólo de gobiernos, también de los grandes grupos y de la ciudadanía.

En el ámbito científico, el informe del IPCC ha supuesto un antes y un después por el reconocimiento de la percepción del riesgo, ello unido a la robustez que va adquiriendo la posibilidad de retroalimentaciones. En el ámbito económico se perciben importantes cambios y movimientos, aunque lamentablemente, a mi juicio, en el mismo paradigma del crecimiento sin límites. Los dos motores del cambio climático, la economía y la demografía, siguen sin ser debatidos. En el ámbito social se percibe una mayor preocupación, todavía alejada del compromiso real.

El periodismo en el Antropoceno ha de ser diferente del periodismo en el Holoceno, de manera urgente en estos 12 próximos años”

Hay que valorar una mayor relevancia del cambio climático otorgada por algunos diarios en los últimos meses, como muestra su presencia en numerosos editoriales y portadas. Sin embargo, la ciencia está demandando que la relevancia se mantenga en el tiempo, con un cambio de paradigma, incluido el campo de la comunicación con un periodismo en transiciónx. El periodismo en el Antropoceno ha de ser diferente del periodismo en el Holoceno, de manera urgente en estos 12 próximos años.

iv science.sciencemag.org/content/362/6421/1379

v De esta manera, cabe deducir que los numerosos papers que no tienen en cuenta esta dimensión sistémica en la metodología, al omitir la posibilidad de las reacciones en cascadas, podrían estar menos acertados.

x https://www.efeverde.com/blog/creadoresdeopinion/propuestas-periodismo-transicion-ante-acuerdo-paris/

 

(*) Rogelio Fernández Reyes es periodista ambiental y miembro de los Grupos de Investigación MDCS (Universidad Complutense de Madrid), GREHCCO (Universidad de Sevilla) y GPJA (Universidade Federal do Rio Grande do Sul)

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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