Biodiversidad: el reto pendiente. Por (*) Pilar Álvarez-Uría Tejero

Foto de archivo de un Varano de Salvador.

La variedad de la vida, desde las diferencias entre individuos de una misma especie hasta los ecosistemas, es decir, lo que llamamos biodiversidad, está actualmente en un serio declive. La biodiversidad tiene una influencia mucho más decisiva en nuestras vidas de lo que se cree o de lo que parece. Pocas dudas caben de que el …

La variedad de la vida, desde las diferencias entre individuos de una misma especie hasta los ecosistemas, es decir, lo que llamamos biodiversidad, está actualmente en un serio declive. La biodiversidad tiene una influencia mucho más decisiva en nuestras vidas de lo que se cree o de lo que parece. Pocas dudas caben de que el ser humano se beneficia de una forma trascendente de la biodiversidad. Algunos de los más importantes descubrimientos que se han llevado a cabo sobre el conocimiento de nosotros mismos, sobre nuestras enfermedades y de la forma de remediarlas se han llevado a cabo gracias a la existencia de esa biodiversidad. Otros ejemplos de bienes y servicios fundamentales que nos proporciona la biodiversidad son el alimento, los productos forestales, la regulación de los ciclos naturales o la capacidad de adaptación al cambio climático.

Estamos en el Año Internacional de la Biodiversidad y los compromisos no se han cumplido. El objetivo de reducir significativamente la tasa de pérdida de biodiversidad, acordado en 2002 por cerca de 200 países, no solamente no se ha alcanzado, sino que todos los indicadores apuntan hacia un empeoramiento del estado de la biodiversidad que, de no tomarse medidas inmediatas, se acentuará en el futuro.

Retos en biodiversidad

Entre las principales causas se encuentran la expansión de la agricultura intensiva, la urbanización, el desarrollo de infraestructuras de transporte, la sobreexplotación de los recursos naturales, la contaminación, las especies exóticas invasoras y el cambio climático. Sin embargo, a estos factores directos se añaden una serie de elementos subyacentes más difíciles de controlar, y estrechamente relacionadas con las tendencias sociales, económicas y culturales que condicionan la cantidad de recursos que utiliza el ser humano. A pesar de que parece difícil que se produzca un cambio sustancial en los paradigmas de desarrollo, los modelos teóricos sobre el futuro indican que dicho cambio sería posible y coherente con los procesos económicos, el uso de recursos y los objetivos de progreso. Es más, probablemente, ésta sería la mejor forma de salir de la actual crisis económica.

El gran valor que tiene la biodiversidad no está suficientemente reconocido, ni por la sociedad en general ni por los encargados de tomar decisiones políticas y de planificar la gestión de los recursos naturales. En gran parte, esto se debe a que no se ha asignado aún un valor monetario a la mayoría de los bienes y servicios derivados de la biodiversidad. Éste es precisamente el propósito de un estudio que se está llevando a cabo a nivel europeo sobre la Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad (informe TEEB), según el cual la pérdida de servicios ecosistémicos equivale a 50.000 millones de euros anuales en la Unión Europea. Tener en cuenta ésta y otras valoraciones permitiría a los políticos y gestores llevar a cabo acciones más eficientes y rentables.

Los mas biodiversos

Lobos -Centro del Lobo-Sierra de la Culebra-Zamora.

Lobos -Centro del Lobo-Sierra de la Culebra-Zamora. EFE/J.J. Guillén

En nuestro país, que tiene la mayor biodiversidad de Europa, las medidas cuyo objetivo principal ha sido la conservación han tenido un éxito parcial. Están basadas en favorecer la persistencia de determinadas especies, particularmente vertebrados y plantas, y en la creación de una serie de espacios naturales protegidos, de tal forma que las consideraciones relativas a la biodiversidad no se han tenido en cuenta ni en la planificación y gestión del resto del territorio ni en la formulación de políticas sectoriales, dos aspectos clave que requieren de la actuación coordinada de varias administraciones, tanto a nivel nacional como autonómico y local. Significa en definitiva, un cambio radical hacia modelos más sostenibles de uso del territorio y de los recursos naturales. En este sentido, es esencial la promoción de un desarrollo rural que permita mantener sistemas agrícolas y ganaderos tradicionales. Estos son sin ninguna duda fundamentales para el mantenimiento de la biodiversidad en España y en el resto de Europa, al tiempo que constituyen uno de los máximos exponentes de la integración entre hombre y naturaleza.

En menos de un mes se celebrará la 10ª Conferencia de las Partes del Convenio de la Diversidad Biológica (COP10) en Nagoya (Japón) que, en muchos aspectos, será la más importante desde que entró en vigor dicho Convenio en 1993. En esta reunión se adoptará un nuevo plan estratégico y un programa de trabajo para el periodo 2011-2020, así como un protocolo sobre el acceso a los recursos genéticos y la participación de los beneficios, con el fin de hacer operativo el tercer objetivo del Convenio. Este año también se publicarán la nueva estrategia de biodiversidad de la UE y el plan estratégico estatal del patrimonio natural y la biodiversidad. Se trata de oportunidades que no podemos dejar pasar, porque la situación de la biodiversidad requiere acciones urgentes y porque nuestra supervivencia depende de la conservación de un patrimonio del que el ser humano es parte esencial. En suma, es nuestro problema y nuestra responsabilidad.

Pilar Álvarez-Uría Tejero

Responsable de biodiversidad en el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE)

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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